El momento económico y político para la industrialización.

 

            La industrialización del municipio de Calera, de Víctor Rosales, Zacatecas, así como de otros municipios del Estado y de otras entidades, tiene como motor un elemento fundamental: la desconcentración de las industrias en el área metropolitana de la ciudad de México.

 

            Durante el periodo de 1960 a 1980, la población urbana sufrió cambios importantes: se consolidó la estructura urbana como tal, lo que trajo una distribución más equilibrada de ciudades medianas, grandes y centros regionales o zonas conurbadas por todo el territorio nacional; se aumentó el número de zonas metropolitanas, pero con costos altos respecto a problemas sociales y ambientales.

 

A este respecto, Unikel advierte: hay que hacer lo posible para que las ciudades de más de 250 mil habitantes, “no se [conviertan] en simple acumulación de la población; es necesario que tales ciudades adquieran una dinámica económica sólida con perspectivas y oportunidades suficientes para su población residencial y periférica que les permitan alcanzar no sólo crecimiento demográfico, sino desarrollo social y económico.” [1]

 

Cabe mencionar que todavía en el año de 1988 se observaba una economía concentrada en pocas ciudades; que el medio ambiente se empezaba a deteriorar a causa de los desechos industriales; que el desarrollo o progreso había sido imperceptible en regiones, sectores y estratos de la población por todo el territorio nacional.

 

El Ejecutivo Federal, de acuerdo con los lineamientos del Plan Nacional de Desarrollo 1989–1994, mencionó que “se buscará consolidar los avances alcanzados y continuar impulsando las tareas del desarrollo mediante el cabal aprovechamiento del potencial productivo de las distintas regiones y la plena utilización de los instrumentos de la planeación.” [2] Esto, mediante el logro de 3 objetivos:

 

1.      La transformación del patrón de los asentamientos humanos, principalmente en las grandes ciudades industrializadas.

2.      El mejoramiento de la calidad de los servicios urbanos, donde ya es un problema adquirir dichos servicios.

3.      El fortalecimiento de la capacidad municipal para administrar sus recursos y ejecutar las políticas más convenientes, para hacerse llegar tanto la industrialización como la urbanización y ofrecer a sus habitantes empleos y servicios urbanos.

 

            Se observa que el plan nacional de urbanización se deriva de una modernización que requiere de una desconcentración geográfica de la actividad económica industrial, sobre todo, propiciando un mejor uso de los recursos naturales, el abatimiento de costos, el aprovechamiento de las potencialidades económicas del territorio, de la población rural y la distribución más equitativa de los beneficios del progreso, así como también de las responsabilidades a lo largo y ancho del país.

 

Las políticas establecidas en el Plan Nacional de Desarrollo 1989–1994 se orientan hacia la industrialización de los estados y municipios bajos en su nivel de urbanización, para lograr por un lado, integrarlos a los beneficios del progreso y por el otro, desviar el auge urbano en estos centros industrializados.

 

            El caso de la industrialización del municipio de Calera, Víctor Rosales, se enmarca dentro de este ambiente de reformas económicas y políticas que lo llevan a explotar sus recursos naturales, principalmente el agua, y la tierra; su magnífica ubicación geográfica donde se es capaz de llegar a un mercado de 45 millones de personas en un radio de 600 km. y llegar a los 10 estados más importantes del centro y norte del país, en menos de 10 horas. [3] Su alta infraestructura en comunicaciones y transportes, con las carreteras MéxicoCd. Juárez, MéxicoDurango, SaltilloColima, la línea ferroviaria y el aeropuerto internacional; su fuente energética, la planta termoeléctrica; y lo más importante: su gente.

 

            Como puede observarse, Zacatecas manejaba un bajo índice de industrialización y por lógica su nivel medio de urbanización también fue precario y sus habitantes tendían a emigrar para buscar mejores oportunidades de vida. Uno de los lugares a donde más emigraba el ciudadano zacatecano en los 80 era a los estados vecinos, pues éstos se encontraban más industrializados y probablemente había también mejores oportunidades de encontrar un empleo altamente remunerado.

 

Por ello, una de las acciones a seguir del gobierno estatal durante esos años, fue la de promover las políticas de desarrollo regional para ofrecer empleos a la gente y evitar así el alto grado de emigración. Además, se realizaron programas de urbanización a los centros rurales para ofrecer un mayor nivel de vida a sus habitantes. Se pavimentaron calles, se amplió la red de agua potable y drenaje, se instalaron más postes y bombillas para alumbrado público, se construyeron viviendas y escuelas, se mejoraron los caminos rurales y se abrieron tiendas y bodegas de comercios estatales, paraestatales y privados.


 

[1] UNIKEL, Luis. “El proceso de urbanización.” En El perfil de México en 1980. Siglo XXI editores. 9ª edición. Vol. 2, s/l. 1988, p. 247.

[2] PODER Ejecutivo Federal, op. cit,  p. 109.

[3] Nota: “Exhorta Canacintra a empresarios a trabajar de forma conjunta con Gobierno del Estado.” en “El Sol de Zacatecas.” 18 de enero de 1999. Sección A, p. 8.