MODELO DEL PRECIO LÍMITE[1]

 

Este modelo muestra el poder con el que cuenta una empresa ya instalada para disuadir a sus competidores de que entren en el mercado.

Supongamos que hay una empresa instalada (empresa 1) y otra que se plantea entrar en el mercado (empresa 2). La empresa 1 actúa como monopolista, pero teniendo en cuenta la posibilidad de que la empresa 2 entre. Si no existen costes de entrada, 2 entrará y nos encontraremos ante un modelo duopólico de Stackelberg, donde 1 escoge primero su nivel de producción (q) y 2 selecciona el suyo (q*), al que maximiza beneficios al satisfacer la demanda residual del bien que le queda, una vez que 1 seleccionó lo que producirá. Por lo tanto el nivel de producción que selecciona 2 depende de cuánto decide 1 que producirá: q* es función de q.

 

Cuadro de texto:  
                                    qL                     q
 

 

Cuadro de texto:  
         q*
 
 
 
 
 
         
 

 

Gráfica 1

 

 

 

 

 

 

 

 

  

Si suponemos que existe un coste de entrada (C) los resultados varían.  La gráfica 1 muestra la función de reacción de la empresa 2. Sus beneficios aumentan a medida que se sitúa en curvas isobeneficio más a la izquierda (p1>p2> p3> p4).

Habrá un punto en que los beneficios que obtiene la empresa 2 serán menores que los costes de entrada (C), por lo que no le convendrá entrar. Esto implica que la función de reacción de la empresa que se plantea entrar tiene una discontinuidad en ese punto (que corresponde a qL en la gráfica 2); para niveles de producciones de 1 por debajo de qL a 2 le conviene entrar porque logra beneficios positivos, pero para niveles por encima de qL le conviene no entrar (fijar q*= 0), porque si entra incurre en pérdidas.

 

Gráfica 2

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuadro de texto:                                                     qL                   q
 
 
Cuadro de texto:      1
 
              2
 

 

 

 

 

 

 

Sabiendo que la función de reacción de 2 presenta esta discontinuidad, la empresa 1 buscará una tangencia entre la función de reacción de 2 y su mejor isobeneficio (que es la que está más al sur). Pero como vemos en la gráfica 2, la discontinuidad en la función de reacción de 2 hace que 1 pueda alcanzar la isobeneficio p1 y situarse en el punto 2 (siempre y cuando seleccione un nivel de producción mayor que qL). Por lo tanto la existencia de un coste de entrada permite a la empresa instalada seleccionar una cantidad de producción con la que alcanza un beneficio mayor que el que alcanzaría en una situación de líder de tipo Stackelberg (punto 1 de la gráfica 2), porque logra bloquear la entrada de la empresa 2 y continuar siendo un monopolio.

Lo que la empresa 1 debe hacer es bajar el precio del bien lo suficiente para que la empresa 2 no pueda cubrir los costes de entrada (de ahí el nombre de precio límite del modelo).

A pesar de la sencillez y contundencia de este modelo para explicar cómo se erigen y perpetúan las barreras de entrada no queda claro ni cómo son los potenciales entrantes ni hasta cuándo puede ser sostenible esta situación. En el caso de que la empresa entrante pudiese hacer frente al coste de entrada porque cuenta con el capital necesario o porque está dispuesta a incurrir en pérdidas iniciales, los resultados del modelo podrían cambiar.

            El modelo ilustra el caso en el que una empresa ya está instalada y logra erigir una barrera de entrada para que sus competidores no entren en el mercado. Pero ¿por qué la empresa estaba inicialmente sola en el mercado?, ¿estaba sola por las características inherentes del mercado o por una acción previa (suya o de un agente externo como el gobierno) destinada precisamente a mantenerse/la como monopolista?

            Para responder a estas preguntas debemos analizar las causas por las que surgen inicialmente las barreras de entrada. En muchos casos surgen por la propia lógica del mercado (debido a la importancia de los rendimientos a escala, el aprendizaje por la experiencia o a causas naturales), sin embargo, en otras ocasiones su existencia puede responder a acciones estratégicas llevadas a cabo por los gobiernos (inversión en I+D, subsidios o, más genéricamente, una política industrial activa y agresiva), especialmente en los casos en los que compiten empresas de diversos países en mercados oligopólicos[2].

 

 

 



[1] Este modelo corresponde a Bain, Sylos-Labin y Modigliani. Para un análisis más formal puede verse Schmalensee, R y Willing, R. (Editors.) (1989). Capítulo 8 y Cabral, L (1997). Pág. 82-86.

[2] En el capítulo V analizaremos el modelo de Brander y Spencer, donde se expone un ejemplo de este caso.