Las vías aéreas y espaciales o cósmicas



Fue durante los últimos años del siglo XIX cuando tuvieron lugar los primeros desplazamientos sin contacto con la tierra o el agua, por vía aérea. Pero las aspiraciones eran muy anteriores. Las penalidades inherentes a los desplazamientos por tierra o por mar fueron tan grandes durante tanto tiempo que los humanos quisieron emular el vuelo de las aves, que se les antojaba placentero y sin obstáculos. Para la humanidad era el paradigma de la facilidad. La mitología griega cuenta con la figura de Dédalo, el héroe encerrado por Minos en el Laberinto con su hijo, Ícaro. Ambos lograron evadirse con la ayuda de unas alas hechas con plumas y cera.
Leonardo da Vinci (1452 – 1519) dibujó los primeros artilugios voladores. En el siglo XVIII se ensayaron algunos vehículos voladores sin fortuna.
Los especialistas distinguen los aparatos voladores “más pesados” de los “menos pesados” que el aire. Los aeroplanos, aviones y cohetes pertenecen al primer grupo; los globos de materiales livianos inflados con gas, al segundo.
Georges Cailey (1796 – 1853) es considerado el padre de los aparatos que vuelan siendo más pesados que el aire. El primer vuelo de la historia lo hizo el ruso Alexander Fedorovich Mozhaiski (1825 – 1890), quien consiguió despegar con un monoplano desde una rampa y superar una distancia de 18 a 30 metros. Su vehículo iba propulsado por una máquina de vapor ultraligera.
La aviación es posible gracias a la aplicación de leyes de la física que se conocían desde mucho antes. El escollo que había que resolver no era teórico sino práctico: aplicar un generador de fuerza potente y liviano (caso de los aparatos más pesados que el aire) o disponer de tejidos resistentes y herméticos (caso de los menos pesados que el aire)
La delantera la tomaron los primeros gracias a los continuos avances en la tecnología de los motores de explosión. Solo los llamados planeadores, aparatos sin motor, permitían realizar breves desplazamientos de naturaleza ensayística y deportiva. Los primeros artefactos voladores no necesitaban vías como los demás vehículos. El espacio aéreo era libre y estaba muy poco transitado. Con el desarrollo de este medio de transporte, los estados se vieron en la necesidad de regular el espacio aéreo estableciendo rutas controladas. Los avances de la telefonía sin hilos y del radar pusieron las bases de control de vuelos. El pilotaje automático introducido por Francia en 1924 y la regulación por radio del tráfico aéreo han transformado a la aviación de medio “no guiado” a “guiado”. El transporte aéreo es hoy un complejo sistema de vehículos, infraestructuras aeroportuarias y técnicas de control basadas en modernos medios de telecomunicación.
La aviación comercial tiene algo menos de un siglo, la mitad si se cuenta desde que se resolvieron muchos de los problemas que se presentaron durante los primeros vuelos. Desde hace tres décadas, la capa de aire que rodea a la tierra por debajo de los quince mil metros está surcada por un enorme y complejo entramado de rutas gracias a los avances tecnológicos que mejoran los instrumentos de control y las telecomunicaciones. La navegación aérea se sirvió de los avances tecnológicos de la navegación marítima.
Por encima de los 15.000 metros de “altura” se trazan hoy lo que deberíamos llamar vías espaciales o cósmicas para distinguirlas de las viejas vías aéreas. Las vías cósmicas, hoy aún en un estadio experimental, están llamadas a alcanzar un espectacular desarrollo durante las primeras décadas del siglo XXI. Como antes las aéreas y las marítimas, las rutas cósmicas están dando sus primeros pasos al servicio de las necesidades bélicas (guerra de las galaxias) y del aumento de la riqueza (se tiene la seguridad de que los astros esconden ingentes cantidades de minerales, algunos de ellos considerados estratégicos). Solo cuando se alcance su consolidación y pleno desarrollo es previsible que se pongan también al servicio del transporte de personas, lo que dará lugar a un nuevo medio de transporte que algún día será masivo. Debo referirme aquí a quien se le ha llamado primer turista espacial. El 28 de abril de 2001 las agencias transmitieron la gran noticia: El multimillonario norteamericano Dennis Tito cumplió el sueño de su vida al inaugurar el turismo espacial y viajar rumbo a las estrellas a bordo de una nave rusa “Soyuz” lanzada desde el cosmódromo centroasiático de Baikonur. El cohete portador “Soyuz – U” impulsó a las 09.37, según el plan previsto, la nave que lleva a Tito y a los cosmonautas rusos Talgat Musabayez y Yuro Baturin a la Estación Espacial Internacional, en construcción desde hace dos años. La expedición partió sin incidencias técnicas. Dennis Tito tenía 17 años cuando vio en la televisión el primer satélite soviético, con 24 entró como ingeniero en la NASA, a los 39 era millonario y a los 60 pasará diez días en el espacio exterior. Esto no son unas vacaciones; es la realización del sueño de toda una vida, volar al espacio, declaró a la CNN antes de salir del cosmódromo. Cumplir su sueño le costó 20 millones de dólares. Más que astronauta o turista, él se sintió “viajero espacial, pionero de un futuro en el que, dentro de unos miles de años, habrá colonos en Marte. Repárese en que el primer turista del cosmos utilizó un medio de transporte de carácter militar. La Agencia Espacial Rusa es un operador de expediciones de investigación y conquista. Solo se habla de su función touroperadora con respecto a Dennis Tito, pero, sin negar que el norteamericano ha viajado por gusto, por curiosidad o por pasar a la historia, es evidente que consumió un programa de estancia temporal en la ISS similar en gran parte al elaborado para la tripulación y consumido por ella. Mientras tanto, hasta que tal cosa ocurra, su uso seguirá estando restringido, una vez más, a determinadas personas, primero, en función de su profesión, y, más adelante, en función de sus niveles de ingresos.
El 4 de octubre de 2004, la nave SpaceShipOne consiguió el premio Ansari-XPrize (diez millones de dólares) al conseguir realizar el segundo vuelo al espacio suborbital con dos pasajeros en quince días. La nave va propulsada por un motor cohete que consume un combustible sólido mezclado con óxido nitroso. Fue pilotada por Brian Binnie, diseñada por Buró Rutan, financiada por Paul Allen y construida en la factoría Scaled Composites. Para volar fue transportada hasta quince km. de altura a bordo de un avión White Knight. A partir de esta distancia de la Tierra, la nave enciende su motor hasta alcanzar los 112 de distancia. Para regresar a la Tierra pliega sus alas y las vuelve a desplegar para aterrizar en un aeropuerto convencional. Todos los medios de comunicación del mundo destacaron el hecho por ser la primera nave espacial de capital privado aunque es evidente que su tecnología es la misma que la que se utiliza por las fuerzas armadas. Un ejemplo más de que la actividad productiva comercial avanza gracias a la tecnología militar. Las puertas están ya abiertas para que se desarrollen empresas mercantiles dedicadas a la producción de turismo espacial. De momento es obvio que no será masivo, pero su futuro depende de que lo sea.