INTRODUCCIÓN



Una de las casi infinitas definiciones que se han dado del turismo es la del investigador alemán Robert Glüksmann, director del Instituto de Turismo de la Escuela Superior de Comercio de Berlín durante los años treinta del siglo pasado. Para él, el turismo no era otra cosa que (traduciendo muy libremente) el vencimiento del espacio o la distancia por quienes llegan a un lugar procedentes de otro. Cuando hace años encontré esta definición en algún libro español me pareció tan extraña y hasta absurda que pensé que era una mala traducción del alemán. Años más tarde, revisando la obra de los suizos Walter Hunziker y Kart Krapf, cuyo título en español sería La doctrina general del turismo, publicada en 1942, encontré una referencia de los autores al vocablo Verkehr con el que los alemanes forman la voz compuesta Fremdenverkehr para referirse a lo que en otros idiomas se llama turismo. Verkehr, dicen los autores citados, es una voz extraña incluso en el alemán actual. Los diccionarios la traducen por tránsito, transporte, tráfico o flujo, pero, al parecer, su significado original es vencimiento de la distancia o el espacio. Por consiguiente, la definición de Glüksmann traducida al español con la que tropecé hace años no solo no es forzada ni incorrecta sino que, muy al contrario, hoy ha llegado a parecerme extraordinariamente sugestiva. Desgraciadamente, Glüksmann terminó abandonando esta original definición para asumir la definición convencional, la que desde los primeros años del siglo XX viene definiendo el turismo como el conjunto de relaciones de todo tipo que tienen lugar entre turistas y residentes, una definición que fue aceptada a mediados del siglo citado por la Asociación Internacional de Expertos Científicos de Turismo, con sede en St. Gallen (Suiza), y elevada más tarde a la categoría de canónica o dogmática. La Organización Mundial del Turismo, con sede en Madrid, la hizo suya cuando, en 1975, empezó a funcionar como organismo encargado de velar por los intereses turísticos de los países miembros. Hay quien cree, ingenua o interesadamente, que la Conferencia de Ottawa de 1991 superó la vieja definición y propuso “una nueva conceptualización del turismo, pero lo cierto es que aquella noción, de raíz popular, formato descriptivo, naturaleza sociológica y fines estadísticos, sigue estando presente en la definición de turismo que sostienen los expertos y defienden tanto la AIEST (organismo profesional de carácter privado) como la OMT, (organismo internacional temático en el seno de la ONU)
El lector que se interese por la problemática que plantea la noción convencional de turista y de turismo puede acudir a la obra que recientemente he publicado en la editorial www.librosenred.com titulada El turismo explicado con claridad. En ella expongo el proceso de formación de la definición convencional de turismo y desvelo el secreto celosamente guardado de las graves anomalías que se presentan cuando, sobre la realidad concebida por ella, se trata de aplicar el análisis microeconómico. La anomalía más grave radica en la indeterminación de la llamada oferta turística. Su consecuencia directa es la inevitable ausencia de la función de producción de turismo en el corpus teórico aceptado por la comunidad de expertos y la indirecta el desconocimiento de la institución del mercado de turismo. Resulta paradójico que la citada literatura haga referencia al producto y al mercado turístico a pesar de desconocer el proceso de producción. En estas condiciones no es posible, ni tiene sentido, aplicar el análisis microeconómico, lo que, sorprendentemente, no empece para que se aplique una y otra vez. La consecuencia en la práctica es la desorientación. Para los inversores, porque son llevados a confundir el turismo con algunos de sus inputs, en especial con los servicios de hospitalidad, los servicios recreativos o los servicios culturales. Para los estudiantes, porque les obliga a enfrentarse con una disciplina mostrenca, llena de singularidades que no son otra cosa que incoherencias lógicas internas atribuidas a la complejidad del fenómeno.
En El turismo explicado con claridad formulo un modelo microeconómico de oferta, alternativo al convencional, sociológico o de demanda. El modelo parte de un postulado: Turismo o producto turístico es el plan de desplazamiento circular, programa de visita o estancia temporal que resulta del ensamblaje de una serie de servicios incentivadores y facilitadores. Los servicios incentivadores recibieron atención en la obra citada, pero no los facilitadores. Este tratamiento disímil se debe a que los servicios incentivadores carecen de bibliografía mientras que los facilitadores cuentan con una bibliografía más que abundante por haber sido confundidos, unas veces, todos y otras, algunos de ellos, con el turismo. Intento ahora subsanar la disimilitud con un tratamiento en profundidad de los servicios facilitadores basado en la idea del vencimiento de la distancia que late en el significado original de la voz propiamente alemana Fremdenverkehr, cada vez menos usada en ese idioma por el avance imparable de la voz anglo latina turismo, más reciente y de significado ambiguo.
Este libro parte del mismo postulado que el anterior, es decir, en la aplicación de un enfoque económico originado en introspección y la intuición. Arranca con la exposición de lo que llamé en el libro anterior Esquema Técnico de Desplazamiento Circular (ETDC), artificio expositivo que refleja las diferentes piezas que quien se desplaza tiene que tener en cuenta cuando elabora un plan de desplazamiento o un programa de visita a, o estancia temporal en, un lugar en el que no reside habitualmente. Sigue con la descripción del marco espacio temporal del ser humano que ejecuta los planes de desplazamiento circular. A continuación se estudian los avances tecnológicos que, traducidos en servicios mercantiles, son puestos a disposición de quien se ve obligado por cualquier motivo a vencer la distancia/espacio que le separa de los bienes, servicios o recursos que necesita y no tiene en su lugar de residencia. No todos los servicios tienen la misma importancia a la hora de planificar y ejecutar un plan de desplazamiento o programa de visita, pero lo que no ofrece dudas es que el libro estudia la mayor parte de los que están facilitando que el obstáculo de la distancia esté siendo vencida cada vez con menos esfuerzos (o con costes menores) por los seres humanos de cultura sedentaria.