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La última oleada de “terceras vías” vino de
la mano de don Anthony Blair, Tony para sus amigos, que la aprendió del teórico
correspondiente, llamado don Anthony Giddens. En España, el PP y el PSOE se
pusieron inmediatamente a la carrera para ver quién era el primero en llegar a
la puerta de la oficina patria de patentes gloriosas y novedosas. Pero, como
suele ocurrir en estos casos, la novedad es tan vieja como nos temíamos, ya que
no es sino el fantasma débil y pálido de las terceras vías, que nace y renace
una y otra vez, antes incluso de que se pusiera en movimiento el famoso fantasma
del Manifiesto de 1848. En realidad, el fantasma “secundario” surgió por vez
primera no más quedar trazada la primera vía (capitalista y liberal), que
inmediatamente se reflejó en el espejo que tenía bajo sus pies: el socialismo,
el comunismo y el anarquismo antiliberales. Asimismo, el fantasma “terciario”
era el espantajo de imitación con el que los que circulaban y aún circulan por
la vía principal esperan contener y engañar eternamente al fantasma de
verdad.
En este capítulo se pregunta
primero sobre la posibilidad de contraponer una cuarta vía que vaya más allá de
las tres existentes. Se ensaya luego un programa para esa cuarta vía que no es
tal, sino un simple esfuerzo de reflexión sobre sus contenidos posibles. En un
tercer artículo, se identifica las dos primeras vías con las clásicas derecha e
izquierda políticas (siendo la tercera, el “centro”, esa forma de la derecha que
la izquierda aspira siempre a imitar). Y en los dos últimos que componen este
capítulo se profundiza sobre algunos de los movimientos que más claramente
aspiran a ocupar un lugar cómodo en esta calzada intermedia y rauda hacia la
nada liberal, tan prontamente detenida por lo que sólo es posible llamar,
parafraseando a Sadam Hussein, “la madre de todos los embotellamientos”. Nunca
se había visto antes que el paso de dos a tres carriles tuviera un efecto tan
caótico y paralizante sobre el tráfico rodado (y es que el mundo está del revés,
y tenemos que darle la vuelta).