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De la Bolsa y otras crisis
En este capítulo se recogen dos artículos que
tratan directamente de la cotización de la Bolsa, en un intento de explicar el
porqué de la racha bajista que se ha apoderado de las bolsas tras unos años de
increíble expansión generada por la espiral de una burbuja bolsística que ahora
se ha prolongado en forma de otra burbuja (la burbuja crediticia, en especial
hipotecaria entre los particulares, y también “de alta tecnología” en cuanto a
la ingeniería financiera en el caso de las grandes empresas privadas, sobre todo
en Estados Unidos). Pero hay también otros dos artículos que pretenden enmarcar
la reflexión sobre la crisis de las Bolsas en un marco más general de análisis
de las crisis económicas como un momento normal y natural de la evolución
económica capitalista. El hecho de que las economías de mercado estén guiadas
por el afán de maximizar el beneficio privado (con independencia, y si es
posible a costa, de los beneficios de las demás empresas, y de los ingresos de
todos los demás perceptores de rentas) hace que la dinámica del sistema
económico se parezca a la de un termostato, que, por definición, lo mismo que se
enciende y calienta cada cierto tiempo, tiene que apagarse y dejarse enfriar
cada otro tanto. Esto no sólo genera el movimiento cíclico característico de la
economía de mercado, sino que explica la compulsión permanente por invertir (y
sobreinvertir) que afecta a cada unidad de capital.
Es curioso que Sala diga a este respecto que
es imposible para un economistas serio hacer profecías (sobre todo, en el campo
de la evolución bursátil, donde él aprendió de su maestro Solow que eso no debe
hacerse si no quiere uno equivocarse). Sin embargo, él, como todos los
liberales, no tiene empacho alguno en proclamar que el capitalismo de mercado
funciona tan bien, a la postre, que no queda más remedio que augurar que el
capitalismo será eterno.