Apéndice: el comunismo que viene

 

 

 

 

 

 

José Antonio Arcos (JAA). IBL News. Entrevista a Diego Guerrero (DG):

JAA - Esta semana se ha iniciado el Foro Internacional on line sobre el materialismo histórico, sobre las teorías de Marx. Uno de los promotores de esta iniciativa, el economista Diego Guerrero, profesor de esta Facultad de Ciencias Políticas, de la Universidad Complutense de Madrid, ha explicado a IBLNews que este nuevo milenio va a ser el milenio del comunismo. ¿Con qué idea se ha creado el Foro Internacional on line “Marx-Marxismos Hoy”?

DG – Pues se ha creado porque hay un proyecto de la Universidad Complutense que se llama Materialismo Histórico, que está abierto al uso de todo tipo de tecnologías y todo tipo de medios –Internet, bibliotecas, cursos, etc.— y que lo que pretende es, sencillamente, que se estudie en serio estas cosas, que se estudie en serio a Marx, que se estudie en serio el marxismo, que es algo que tiene mucha relevancia para entender el mundo actual, y entonces no podemos prescindir de Internet.

JAA – Y precisamente hablando de Internet, esta vía, la de la red, ¿es una forma para conocer la teoría del marxismo de una forma más comprensible?

DG – Bueno, más comprensible..., no; es más accesible, o sea, es un medio de añadir acceso de otra gente que a lo mejor no llegaría al tema por otras vías, y de que se incorporen al debate y al estudio --y al análisis y a la confrontación y a la discusión--, pues gente que usa ese medio.

JAA – Me comentaba usted hace un momento el vigor en la sociedad actual de hoy en día..., ¿se puede rescatar todavía algo de la teoría de Marx? O, como algunos critican a los economistas marxistas, que los denominan “marxistas trasnochados”... La pregunta sería doble: ¿qué le diría usted a estos últimos, y qué se puede rescatar de la teoría de Marx?

DG – Bueno, yo les diría que en todo caso yo no soy un marxista trasnochado, sino más bien trasnochador, porque ayer me acosté a las cinco... Y en cualquier caso, se puede defender las teorías de Marx y estar al día. Y además pienso que del pensamiento de Marx todo es relevante y todo es muy útil para la realidad actual, hasta el punto de que cuando uno lo lee parece que está escribiendo sobre el momento presente, sobre el siglo XXI, más que sobre el siglo XIX, ¿no? Realmente, su modelo se refiere a una sociedad que se parece más a la nuestra que a la suya, y es una delicia leerlo desde todos los puntos de vista, y por tanto es un pensador insustituible para entender lo que ocurre hoy.

JAA- Y para entender lo que ocurre hoy en día, ¿hacia dónde vamos, precisamente, hoy en día?

DG – Yo creo que vamos, como decía el propio Marx, hacia el comunismo. Lo que pasa es que desde luego no vamos en línea recta, ni se ve mirando hacia delante el comunismo tan fácilmente. Es decir, tenemos una serie de montañas y una serie de..., de accidentes geográficos, que nos impiden ver a dónde vamos, ¿no? Hay que elevarse un poco por encima para saber por dónde sigue el camino, y precisamente para esto sirve estudiar y analizar, pues para elevarse, digamos, sobre lo que son las creencias que difunden los medios de comunicación, que mayoritariamente difunden creencias que no son correctas, o que están impregnadas de ideología, etcétera, y precisamente con estos foros y estos cursos que estamos haciendo con la Fundación de Investigaciones Marxistas, y con el estímulo para que la gente lea estas cosas... Es sencillamente para que se den cuenta de que muchas veces se transmite una idea equivocada, que cuando se va a la fuente original el análisis es absolutamente rico, y uno, como decía antes con esa metáfora, se eleva por encima de las colinas y tal que nos tapan, y se ve que efectivamente el comunismo no es algo que alguien se haya inventado, una receta sacada de la imaginación, sino que es algo que ya se empieza a ver en nuestra propia sociedad. Es decir, es algo que forma parte de la dinámica capitalista, ¿no? Y tiene tantas contradicciones y tantos antagonismos esta dinámica que no vamos a tener otro remedio que hacer el comunismo.

JAA – Y si el comunismo falló, entre comillas, en el pasado milenio, en los últimos dos siglos, ¿qué le hace a usted pensar que va a triunfar en este nuevo milenio?

DG – Fallaron los primeros intentos –es verdad que lo intentaron con buena voluntad, con buena fe y tal, pero seguramente no estaban maduras las condiciones, y entonces los proyectos se corrompen-- y además históricamente los primeros intentos nunca son fáciles de que triunfen, ¿no? Se intentará varias veces y podrá fracasar varias veces, pero es que la sociedad actual, tal y como está organizada ahora económicamente, no tiene futuro, porque está llena de problemas, de problemas crecientes, de antagonismos, de miseria, de guerra, lo estamos viendo todos los días... Simplemente hay que intentar profundizar un poco debajo de la capa de color rosa con que nos pintan el mundo, y en cuanto uno le quita esa capita de rosa se da cuenta de que está muy negro, que está muy corrupto, que está incluso en forma de calavera, ¿no?, porque está muriéndose. Y es debido a que funciona fatal, es decir, la gente no come, a la gente le pegan un tiro, y todo eso tiene que ver con el sistema de organizar la economía y con el mercado.

JAA - ¿Y qué diferencia tendría el comunismo en este nuevo milenio, en un mundo más globalizado ahora que en el siglo anterior? ¿Qué diferencias tendría ahora el nuevo comunismo?

DG – Pues la diferencia esencial es que se atendería a las necesidades de la gente, y no al beneficio, como punto de partida, es decir, ahora por ejemplo se dejan de producir galletas si las galletas no son un medio para el beneficio. Si las galletas se siguen necesitando –porque hay gente que se muere, entre otras cosas, porque no como galletas--, en la nueva sociedad produciremos galletas, y el beneficio será una consideración secundaria. Por tanto, lo que hay que cambiar es que todo esté girando en torno al beneficio (y si no hay beneficio se deja de producir, se deja de crear empleo y se provocan todos los demás problemas de este sistema), y darle la vuelta a todo el sistema y hacerlo girar en torno a la satisfacción de las necesidades de toda la gente, las necesidades en las que la gente coincide expresadas democráticamente, no expresadas a través de la camisa de fuerza que significa el capitalismo, en la cual, o dentro del cual unos pocos votan mucho y tienen mucho que decir, pero la mayoría prácticamente no puede decir nada.

JAA – Y una última pregunta, Diego Guerrero. A usted se le conoce también como el “economista brujo” en los medios académicos, puesto que ya predijo usted lo que ocurrió el trágico día del 11 de septiembre, y a su vez también hablaba de la burbuja financiera. ¿Podrían ser el 11-S y la crisis económica actual un incentivo, mejor dicho, un punto de arranque o, dicho de otra forma, dos puntos de inflexión que nos indican que vamos de nuevo hacia ese camino que usted llama de nuevo comunismo en el nuevo siglo, en el nuevo milenio?

DG – Bueno, en primer lugar, lo del periodista brujo fue algún periodista..., digo lo de “economista brujo” fue algún periodista el que me llamó así, y algún amigo también economista... A mí no me gusta considerarme de esa manera porque realmente hacer predicciones es muy complicado en este tipo de cosas, y lo interesante es intentar ver de antemano por dónde van las grandes tendencias. Pero saber, por ejemplo, que va a llover siempre hacia abajo, normalmente, o que los ríos también bajan cuando llegan, cuando se dirigen hacia el mar, es muy distinto de saber, cuando nace un río, por dónde va, por dónde va a transcurrir exactamente, ¿no? Entonces, ¿el 11-S...? Yo creo que es una muestra más de las catástrofes que se producen de hecho y que se seguirán produciendo de forma creciente en un mundo que está dominado por la racionalidad catastrófica, es decir, donde cada cual toma sus decisiones por su cuenta, donde no se piensa que hay que sistematizar la cooperación, donde es imposible cooperar de forma sistemática, porque el sistema se basa en que..., en que cada uno decida por su cuenta, en contra de los intereses de los demás –o en cualquier caso, sin tener en cuenta los intereses de los demás. Y no tiene mayor importan..., hombre, tiene, tiene importancia política, refleja..., es un punto digamos significativo, simbólico, dentro del proceso largo de decadencia de Estados Unidos como cabeza del Imperio, pero... tampoco hay que darle más importancia de la que tiene, porque a Estados Unidos lo sustituirá otro Imperio, como antes de Estados Unidos había otro, y mientras el sistema sea el mismo necesitará siempre un Imperio, ¿no?

JAA – Diego Guerrero, gracias.

DG – Gracias a vosotros.