Conclusiones

 

El análisis del caso argentino, a la luz de las experiencias mexicana y asiática, nos deja la sensación que ninguno de los países emergentes puede declararse a salvo de las consecuencias potenciales de la inestabilidad que caracteriza a las corrientes internacionales de capital financiero y de sus efectos en los eslabones más débiles del sistema.-

 

Estos países tendrán que dirigir sus políticas a reducir su vulnerabilidad frente a las crisis financieras. En la medida que uno tras otro, los mercados emergentes opten por encontrar soluciones de manera unilateral, no se podrá lograr un cambio en el sistema financiero internacional.-

 

No todos los países que están bajo presión financiera internacional enfrentan una única y misma tipología de crisis, por lo tanto, las soluciones no son inequívocamente las mismas, pero esto no implica que no puedan ser conjuntas con el fin de mejorar el sistema en su totalidad.-

 

Inclusive en algunos casos, ni siquiera existen las condiciones económicas objetivas que sirvan para justificar dicha presión internacional; salvo por la cuestión de tratarse de economías emergentes que han recibido importantes ingresos de capital, con diferentes formas de inversión, y que por ende están sujetas a los cambios en el “sentimiento del mercado”, personificando aquí una abstracción.-

 

Los mercados financieros son intrínsecamente inestables. El carácter estructural de esta inestabilidad plantea la necesidad de una voluntad política para remediarlo. Una voluntad política verdaderamente democrática logrará reducir la inestabilidad estructural del sistema.-

 

Al tener presente esta realidad económico – política internacional, es que se plantea como necesidad que estas economías nacionales den respuesta para poder superar los períodos de crisis.-

 

Como se ha visto, el debate sobre “regulación y control” versus “liberalización y desregulación”, originado por los interrogantes a propósito de la conveniencia o no de la flexibilización de los mercados financieros, ha llegado a los más importantes organismos multilaterales de las finanzas internacionales.-

 

Las crisis de funcionamiento se consideran a partir del modo en que el sistema selecciona la información, busca cambiar sus fines y procura cambiar el ambiente interno y externo. La fase en la cual el sistema ha alcanzado un nuevo equilibrio, estable o inestable, marca el fin de la crisis, pero no necesariamente su solución. La crisis puede estar simplemente adormecida, retirada pero latente, y por consiguiente manifestarse nuevamente en una fase sucesiva. Si esta cuestión se repite muchas veces, es probable que haya una patología escondida en la estructura del sistema.-

 

Si bien a partir de finales de la década del setenta, con la formulación de la Teoría de la Interdependencia Compleja, se puso en discusión al Estado como actor central de las relaciones internacionales, al incorporar a otras instituciones –corporaciones transnacionales, instituciones intergubernamentales, organizaciones no gubernamentales, etc.- que influyen sobre las acciones y toma de decisiones estatales, sigue siendo el Estado el principal actor dentro del sistema internacional.-

 

El neoliberalismo, y los modelos que de él emanan, se han demostrado, y se están demostrando, como insuficientes para un desarrollo en el sentido más cabal del término. Con los modelos neoliberales se analiza al estado en términos de cantidad y no de calidad.-

 

Viejas y nuevas recomendaciones han producido las “estrepitosas caídas” de numerosos países emergentes. La cuestión importante es que estos países, tras tremendos “golpes”, puedan aprender de sus propios procesos de crisis y errores.-

 

El caso argentino, fue el último y más duro de estos golpes.  Cada uno de estos golpes adquiere características particulares. Aún nuestro caso  puede ser considerado una crisis de funcionamiento en lo que respecta al sistema capitalista, pero a la vez pareciera arrojar a la luz la característica patológica del sistema mismo.-

 

Hoy en día, el sistema internacional pone en cuarentena y excluye del juego a aquel que entra en disfuncionamiento, cual virus en una computadora bajo el sistema de antivirus, sin darse cuenta que al hacer esto, simplemente, puede estar contribuyendo a crear más inestabilidad en el sistema internacional. Un sistema internacional de exclusión siempre es inestable. Un sistema internacional donde el desarrollo no sea tomado como un factor de estabilidad, siempre es un sistema de exclusión.-

 

Los atentados del 11/9 fueron el factor externo que contribuyó al desenlace de nuestro país. Éstos actos de terrorismo, al convertirse en el tema central de la agenda provocaron que el caso argentino perdiera significación. El cambio de prioridades en la agenda internacional de los Estados Unidos en pos de la seguridad, dejaba a América Latina y nuestro país fuera de ella. A pesar de los años de aplicación del realismo periférico, Argentina aun seguía siendo irrelevante para los Estados Unidos.-

 

En lo que respecta a  los errores estructurales, éstos se relacionan con el propio tipo de inserción de nuestro país en el sistema,  inserción basada en esa ideología neoliberal globalizatoria.  El caso argentino muestra que la inserción basada en una visión fundamentalista de la globalización, y no a partir de procesos endógenos articulados con factores externos, fracasa a corto o mediano plazo. Pronto quedan atrás quedan los primeros años de bonanza. Los errores en la  inserción económica internacional, en la política económica escogida y en la política comercial externa son también fundamento de la crisis financiera argentina.-

 

El “caso argentino”, demostraría, la inconsistencia de una paridad cambiaria fija que restaba anualmente competitividad general a la producción exportable y que sumada a una acelerada apertura comercial, facilitó el ingreso por importaciones de bienes y servicios que deterioraron progresivamente el aparato productivo doméstico y ahondaron el desequilibrio de la balanza de pagos.-

 

Sólo con un retorno a las bases de la economía real esos posibles años de bonanza podrán generalizarse. Es necesario que los países  logren elegir a partir de opciones autocentradas. Los que renunciaron siempre fueron más de los que fracasaron.  Pensar no es renunciar y menos aun es fracasar. Es simplemente buscar caminos entre muchas opciones, y si bien es verdad que una cosa es conocer el camino y otra transitarlo,  jamás ha sido dado un deseo sin que se  haya otorgado el poder de hacerlo realidad. Si el deseo es el padre del pensamiento y el deseo da el poder de la realidad,  entonces pensar - cambiar - poder son la misma cosa.-