El último período

 

Pasados los dos períodos del presidente Menem, el partido político de “La Alianza” se hizo con el poder con el presidente Fernando De la Rúa a la cabeza. Pronto este se demostraría incompetente para el cargo que ocupaba.-

 

El nuevo gobierno, resultante de una alianza entre partidos políticos con eje en la UCR (Unión Cívica Radical) y el Frepaso (Frente País Solidario); -en adelante, Alianza- heredó una situación económico – financiera sumamente compleja. En los últimos años del segundo período del presidente Menem, se había expandido el gasto público, ampliando el déficit fiscal y deteriorando el crecimiento de la economía.-

 

“La Alianza” funcionó durante todo su gobierno sin un plan autocentrado, por eso sus políticas se basaron en responder, o al menos intentar responder,  las exigencias del FMI, de los grupos de poder argentinos y  las presiones sociales.-

 

El nuevo gobierno, resultante de una alianza entre partidos políticos con eje en la UCR y el Frepaso (en adelante, Alianza) heredó una situación económico – financiera sumamente compleja. En los últimos años del segundo período del presidente Menem, se había expandido el gasto público, ampliando el déficit fiscal y deteriorando el crecimiento de la economía.-

 

Se proveía a la economía nacional los capitales necesarios pero a través del endeudamiento externo. Ante esta situación si se reducía el déficit fiscal se reducía también el ingreso de capitales. Si se mantenía el déficit fiscal crecía el endeudamiento externo y aumentaba la desconfianza sobre la solvencia fiscal, de esta manera que también los capitales se irían. Todo parecía ser un juego de suma cero. La “escuela ortodoxa” promovía la reducción del déficit fiscal para así recrear la confianza de inversores,  y promover el regreso de capitales y la reactivación de la economía.-

 

Para la escuela heterodoxa, la recesión se debía  la insuficiencia de la demanda y un ajuste agravaría la situación. Alertaban que aunque el déficit se redujera los capitales externos no regresarían al sector productivo si este continuaba  bajo parálisis. La solución pasaba por un ajuste positivo del déficit fiscal, poniendo énfasis en la mejora de ingresos y en una mejor distribución de los mismos eliminando beneficios impositivos y previsionales y un fuerte combate a la corrupción y la evasión fiscal[1].-

 

Pero había una cuestión importante que dividía las opiniones: el tipo de cambio.-

 

La mayoría de los economistas consideraba  que el tipo de cambio estaba atrasado, sobrevalorado,  por lo tanto no facilitaba las exportaciones del país. Pero la discusión pasaba por si era prudente o no modificarlo (devaluación acordada, programada), incluso algunos se negaban a discutir en público la cuestión.-

 

Un grupo más que reducido planteaba la necesidad de devaluar el peso y eliminar la caja de conversión para así recuperar la posibilidad de tomar decisiones en materia de política monetaria. Obviamente todo esto también redundaría en una nueva reforma del funcionamiento del Banco Central de la República Argentina al efectos de recuperar funciones y atribuciones perdidas.-

 

Ni bien “La Alianza” asumió el gobierno declaró públicamente que el déficit fiscal consolidado era de 10.000 millones de dólares. La aplicación posterior de una política fiscal restrictiva, acentuó la baja en la demanda interna.-

 

La medida denominada “impuestazo” no dio los resultados esperados; el gobierno recortó salarios de empleados públicos nacionales y provinciales. A esta medida debe sumarse la sanción de la Ley de Reforma Laboral. Con estas medidas, el gobierno colocó a la Argentina en una situación de caída de los ingresos, de la inversión y de la recaudación impositiva. Se había creado así el cocktail explosivo del descalabro final.-

 

En aquel momento, Joseph E. Stiglitz sostenía: “Apenas se había recuperado el mundo de la crisis financiera de 1997 – 1998 cuando se deslizó hacia la desaceleración global de 2000 – 2001 empeorando la situación de Argentina. Aquí fue donde el FMI cometió su error fatal: apoyo una política fiscal restrictiva, la misma equivocación que cometió en Asia y con las mismas desastrosas consecuencias. (...) cualquier economista podría haber predicho que las políticas de ajuste del gasto incitarían a la recesión (...)[2].-

 

Sin embargo, por el mismo dilema de la convertibilidad, si la economía se hubiera reactivado al mismo tiempo hubiese provocado el aumento de la demanda de importaciones en un momento muy difícil para las exportaciones por su debilidad en el mercado externo y por la caída de inversiones externas. Un aumento de la demanda habría provocado una baja de las reservas por aumento de las importaciones y habría chocado con la escasez de divisas.-

 

Una posible solución a estos dilemas pasaba por aplicar una política orientada a las exportaciones combinada con un ajuste fiscal basado en mejorar el cobro de impuestos a grandes evasores, sectores de rentas monopólicas y de altos ingresos.-

 

Los malos resultados en materia fiscal a lo largo de 2000 crearon fuertes tensiones con el FMI, y al interior de este organismo crecieron las presiones para que fuera desplazado de su cargo el Ministro de Economía.-

 

Cuadro 24: Acerca del déficit fiscal. (en % y por períodos)

 

Período

df

dcf

tdf

Tasa de crecimiento de PBI

g

tdf/g

1960-1974

3,2%

-0,4%

2,7%

4,4%

20,4%

13,2%

1975-1990

4,6%

 

3,0%

7,6%

0,2%

29,7%

25,6%

1991-1994

3,7%

0,2%

3,9%

7,7%

31,2%

12,5%

1995-2000

4,6%

-

4,6%

0,8%

31%

14,8%

 

df: déficit fiscal/PBI

dcf: déficit cuasi fiscal/PBI

tdf: df + dcf

g: gasto público/PBI

 

Fuente: Bulacio, J. M. y Ferullo, H. D. “El déficit fiscal en la Argentina y sus consecuencias macroeconómicas”. Universidad Nacional de Tucumán.

 

Cuadro 25: Déficit fiscal promedio de cada período desagregado en el ámbito de gobierno.

 

Período

Nacional

Provincial

Municipal

Total

1960-1974

2,7%

0,5%

0,0%

3,2%

1975-1990

3,9%

0,6%

0,1%

4,6%

1991-1994

2,8%

0,9%

0,1%

3,7%

1995-2000

3,2%

1,4%

0,0%

4,6%

Promedio

3,2%

0,7%

0,1%

4,0%

 

Fuente: Bulacio, J. M. y Ferullo, H. D. “El déficit fiscal en la Argentina y sus consecuencias macroeconómicas”. Universidad Nacional de Tucumán.

 

Para septiembre de 2000, la Argentina veía reducir constantemente sus posibilidades de tomar créditos en el exterior, y enfrentaba dificultades para conseguir financiamiento en el mercado externo privado.-

 


 

[1] Michael Camdessus, en 1994, comparó la evasión impositiva con el fútbol, “es un deporte nacional”.  El director gerente del FMI, sostuvo en aquella ocasión que: “la principal obligación del sector privado para  contribuir a resolver los problemas sociales que ocasiona el ajuste económico es  acostumbrarse a pagar los impuestos (...) un mal impuesto no es bueno para la economía, pero es mucho peor el déficit de las cuentas públicas (...) Nos parece bien que se cambien por impuestos sanos aquellos que no los son, pero es necesario cuidarse de no generar un riesgo excesivo en el equilibrio fiscal” Cfr. Clarín, 31 de agosto de 1994.

[2] Stiglitz, J. E. Nota publicada en “El grano de arena www.attac.org.ar , citado en Sevares J., “Por qué...”,  op. cit., p. 97.