Inestabilidad institucional y crisis económica en los noventa

 

Los orígenes del acelerado endeudamiento externo de la Argentina pueden remontarse a mediados de la década de los setenta. Las Fuerzas Armadas en 1976, junto con el disciplinamiento de la clase trabajadora, promovieron la apertura comercial y financiera, y la aplicación de un plan económico, uno de cuyos ejes centrales será el creciente endeudamiento externo.-

 

Entre las principales medidas de política económica adoptadas, encontramos:

 

-         La liberalización total de precios

 

-         Devaluación y congelamiento de salarios

 

-         Reducción de aranceles aduaneros

 

-         Eliminación de reintegros a la exportación industrial

 

-         Liberalización del régimen de inversión extranjera directa otorgándole los mismos beneficios y derechos que al capital de origen nacional.-

 

 

 

 

Gráfico 2: Estancamiento industrial y expansión financiera, 1976 –1980.


 

 

Fuente: Banco Central de la República Argentina y Le Monde Diplomatique.

 

Todas las medidas anteriormente mencionadas llevaron a que el FMI, que había negado mayor financiamiento al gobierno justicialista de Isabel Martínez de Perón, ofreciera al nuevo gobierno nuevos créditos.-

 

El endeudamiento público destinado a sostener el sistema  mediante un constante ingreso de capitales y el endeudamiento de carácter privado facilitado por la apertura de la cuenta de capitales que se había dado a partir de 1976 – 1977, contribuyeron a la acumulación de una deuda externa cada vez más elevada.-

 

Algunos datos a tomar en cuenta nos permiten justificar lo anteriormente expresado:

 

-         En el período  1975 – 1983 la deuda externa creció de 7.800 millones de dólares a 45.000 millones de dólares

 

-         En 1975, el 50 % de la deuda era pública. En 1983, el 70 % de la deuda era privada

 

-         Hasta 1979, el sector público se endeudó poco, pero a partir de este año el endeudamiento causó una sangría de divisas en un país que cada vez recibía menos dólares del exterior

 

-         Desde 1981 hasta el retorno de la IED en la década del noventa, el pago de utilidades e intereses de la deuda es mayor al ingreso de capitales

 

-         La liberalización financiera permitió la fuga de capitales en una escala jamás vista con antelación.  En 1984, el BM estimó que el 44 % de la deuda externa correspondía a la evasión de capitales por parte de agentes privados, el 33 % por pago de intereses y el 25 % destinados a la compra de armas o importaciones no registradas

 

-         La economía de acumulación financiera tuvo un efecto desastroso sobre la economía real, entre 1976 y 1983 el PBI creció a un promedio anual de 1,4 %

 

-         La inflación se mantuvo. En 1977 los precios aumentaron un 176 %, en todos los años hasta 1983 la inflación siguió manteniendo tres dígitos, con la sola excepción del año 1980 que esta se mantuvo en un 87,6 % anual promedio[1].-

 

Cuadro 17:Endeudamiento externo de la Argentina, 1975 -1983.

(en millones de dólares).

 

Año

Sector Público

Sector Privado

Total

Variación de Reservas

1975

4.914

3.144

8.085

-791,1

1976

6.648

3.091

9.738

1.192,4

1977

8.127

3.653

11.762

2.226,5

1978

9.453

4.210

13.663

1.998,4

1979

9.960

9.074

19.034

4.442,4

1980

14.450

12.703

27.162

-2.796,1

1981

20.024

15.647

35.671

-3.433,1

1982

28.798

14.836

43.634

-5.080,5

1983

31.561

13.526

45.087

-4204,3

 

Fuente: Rapoport, M. ”Tiempos de crisis, vientos de cambio”. Ed. Norma. Buenos Aires, 2002. Sobre la base de BCRA, BAC (1987) y Calcagno, A. y Calcagno A. E. “La deuda externa explicada a todos”, Buenos Aires, 1999.

 

A partir de 1981, Lorenzo Sigaut, quien había reemplazado a Martínez de Hoz, implementó un seguro de cambio que se otorgó a quienes renovaban sus créditos en el exterior por una plazo mínimo de un año y medio, y que abarcó obligaciones por 6.000 millones de dólares, casi la mitad de la deuda externa privada.-

 

Se continuó por la deuda interna en 1982, y el encargado esta vez fue el presidente del Banco Central, Domingo Felipe Cavallo[2]. El titular del Banco Central, impuso topes a las tasas de interés de todas las operaciones del sistema financiero, los cuales, gracias al fuerte aumento inflacionario  licuaron las deudas empresarias. Asimismo, las deudas privadas fueron “estatizadas” agravándose así la vulnerabilidad externa de la Argentina.-

 

Al asumir  el nuevo gobierno radical, el problema era aún más grave. La principal debilidad económica que no lograba controlar el Estado era  la inflación, a tal punto que para el mes de junio de 1985 ésta alcanzó el 1000 % anual, para intentar paliar la situación el gobierno lanzó el denominado Plan Austral.-

 

Éste consistía en un cambio de moneda, control de precios industriales y un sistema de desindexación. Con ésta última los deudores no debían pagar los intereses calculados en los momentos de elevada inflación, lo cual beneficiaba injustamente a los acreedores. En el fracaso del Plan Austral se encuentra el germen de la caída del gobierno de Alfonsín ante el descontento popular.-

 

Cuadro 18: Evolución de la deuda externa 1975 - 1985.

 (en millones de dólares).

 

Año

Deuda Total

Aumento

1975

7875

 

1976

8280

5,14 %

1977

9679

16,9 %

1978

12469

29,1 %

1979

19034

52,32 %

1980

27072

42, 23 %

1981

35671

31, 76 %

1982

43634

 22, 32 %

1983

45087

3,33 %

1984

46903

4,02 %

1985

48312

3 %

 
Fuente: Banco Central de la República Argentina (BCRA)

 

Ante la constante pérdida de reservas el gobierno declaró en mayo del año 1988 una moratoria en el pago de los intereses de la deuda externa. Ese mismo año se lanzó un nuevo plan para evitar la escalada inflacionaria. El Plan Primavera, que disponía un sistema cambiario múltiple, con tipos de cambio diferentes para operaciones ligadas con el comercio  y las operaciones de carácter financiero, plan que pronto fracasó. En síntesis, en el período que va desde 1983- 1989, la Argentina aumentó su deuda externa en casi un 50 %.-

 

Un balance económico del gobierno de Raúl Alfonsín, nos arroja los siguientes datos:

 

-         Caída del PBI en un 2 % promedio

 

-         Desplome de la inversión fija

 

-         Aumento del desempleo de un 5,5 % a un 8,4 %

 

-         Un tope máximo de inflación en 1989 de 4.900 %

 

-         Déficit del sector público en un 7,6 % del PBI

 

-         Solo presenta superávit el comercio exterior, pero esto no es debido al aumento de las exportaciones, dado que apenas tuvo variación, sino debido al brusco descenso de las importaciones  causado por la recesión interna[3].-

 

Cuadro 19: Crecimiento de la deuda externa argentina entre 1976 y 1989.

 

Año

Deuda (en millones de dólares)

1976

9.739

1980

27.162

1983

45.069

1989

62.843

 

Fuente: Documento de análisis de deuda externa argentina (Toussaint, 2001) en Cohen, M. y Gutman, M. “¿Argentina en colapso? América debate”. New School University, instituto Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo - América Latina, 2002.

 

En marzo de 1989, se realizaron elecciones presidenciales, siendo la fórmula triunfante Carlos Saúl Menem - Eduardo Duhalde. En el mes de julio  de dicho año, el entonces presidente Alfonsín se ve obligado a renunciar asumiendo tempranamente el gobierno la fórmula ganadora.-

 

El nuevo gobierno unificó los tipos de cambio, aplicó también una devaluación del 100 %, optó por un ajuste fiscal y comenzó una política de reducción del Estado. El Poder  Ejecutivo diseño y el Legislativo aprobó las leyes referidas a Reforma del Estado (Ley Nro. 23.696) y de Emergencia Económica que le dieron poder al gobierno para privatizar empresas estatales, vender inmuebles pertenecientes al Estado, eliminar el “Compre Nacional” y liberalizar el ingreso de empresas extranjeras.-

 

Las leyes otorgaban al Ejecutivo la potestad de implementar las medidas, saltando incluso la instancia de aprobación a través del Congreso.-

 

La devaluación del 100 % ocasionó una carrera inflacionaria que intentó ser frenada por una política monetaria restrictiva del Banco Central que aumentó las tasas de interés, pero frenando así la poca actividad económica existente.-

 

Las nuevas autoridades económicas[4] dispusieron un plan de flotación para el tipo de cambio y un programa de canje de depósitos a plazo fijo del sistema financiero  por Bonex[5], es decir, bonos de deuda pública en dólares. El plan consistía en una colocación compulsiva de títulos de la deuda pública con vencimiento a diez años en el sector privado para obtener así fondos para el Estado Nacional.-

 

La política monetaria restrictiva contribuyó a mantener en caja el tipo de cambio, pero no logró reducir la inflación. La paulatina sobrevaluación del peso ocasionaba inconvenientes en el sector comercial externo.- 

 

El gobierno no atravesaba problemas fiscales graves. Esto se debía al mantenimiento de la mora en el pago de los intereses iniciada bajo el período de Alfonsín, tampoco se  pagaban a los deudores internos ni se giraban los fondos a las provincias, las cuales lograban financiarse mediante préstamos de bancos por ellas controlados.-

 

Ante los compromisos incumplidos el gobierno tomó la decisión de emitir. Esta medida redundó en un segundo período de hiperinflación.-

 

En marzo de 1990, el gobierno respondió con un nuevo programa. Mediante el cual se reducían  gastos eliminando reparticiones del sector público, se daba  comienzo al proceso de privatizaciones y se flexibilizaba el régimen para la inversión extranjera directa. Como afirma Mario Rapoport: “Se había producido una reorientación de la política económica pasando a favorecer prioritariamente  a otros sectores del poder económico, el de los acreedores externos y, de manera secundaria, el de los exportadores. Los grandes contratistas del Estado también se beneficiarían participando en las privatizaciones[6].-

 

En enero de 1991, el Ministerio de Economía fue ocupado por el hasta entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Domingo Felipe Cavallo[7].-

 

La principal medida en materia de política económica -la convertibilidad- se entiende en el marco de historia inflacionaria del país. Inflación – Hiperinflación se enlazan con la Convertibilidad como estructura y superestructura.-

 

Daniel Muchnik, en un libro de 1992, argumenta que: “Los fundamentos de la Ley de Convertibilidad sostienen que en la Argentina la inflación viene acompañada por una agudización de la recesión, dada la caída vertical que se registra en la demanda global por la disminución del poder de compra de los  trabajadores. Este diagnóstico establece, asimismo, que la crisis económica se debe a la caída de la demanda final, determinada por la disminución de los salarios reales”[8].-

 

El autor prosigue que era evidente que este diagnóstico se oponía por primera vez a aquel que estuvo en la base de todos los planes de ajuste. Los que siempre subrayaron la existencia de una inflación por  demanda, atribuible al exceso del gasto público y a que los salarios reales eran demasiado altos en relación con el nivel de productividad de la economía argentina del momento.-

 

Se trataba de un documento oficial que reconocía que la perdida de poder adquisitivo de los asalariados era causa de recesión, lo que dicho de otra manera era que la caída de la producción obedecía al desplome de la inversión.-

 

En la Argentina de la época, se hizo evidente que a partir de los años ochenta  el tipo de cambio era la variable que más influía en los precios internos, tanto por razones reales como en términos de expectativas.-

 

En estas condiciones, parecía solo existir una posible alternativa efectiva, era necesario una verdadera política de shock que pudiera actuar sobre el imaginario colectivo y cambiará las expectativas acerca del valor de la moneda nacional y convenciera, actuando aquí sobre una aparente cuestión del subconsciente y de la idiosincrasia de los argentinos, a la sociedad civil de confiar en el valor de la misma.-

 

La Ley de Convertibilidad logró este cometido. Actúo sobre el imaginario colectivo, sobre la idiosincrasia de los argentinos provocando una identificación total con la convertibilidad de su moneda vis-à-vis los resultados positivos de esa opción escogida.-


 


[1] Cfr. Sevares, J. “Por qué cayó la Argentina”. Ed. Kapelusz. Buenos Aires, 2000. p. 41.

[2] Siendo Ministro de Economía, implementará la Ley de Convertibilidad.

[3] Cfr. Sevares, J. “Por que...”, op. cit., p.47- 48.

[4] Ministro de Economía: Erman González.

[5] Es importante destacar aquí que este Plan Bonex constituye también otro antecedente del Corralito de finales de 2001. Claro está que existen importantes diferencias entre una y otra medida. Mientras el Plan Bonex estuvo destinado a conseguir financiamiento para el Estado, el Corralito tuvo la finalidad de frenar la huida de depósitos del sistema bancario nacional.

[6] Rapoport M. et all. “Historia económica, política y social de la Argentina (1880 – 2000)”. Ediciones Machi. Buenos Aires, 2000. p. 972.

[7]  A partir de aquí podemos fechar la aplicación sistématica del Realismo Periférico en la política exterior argentina bajo la titularidad del  Ministro Guido Di Tella. Su teórico Carlos Escudé, nos explicaba que Argentina era un país irrelevante, empobrecido, endeudado y periférico al cual la confrontación lo perjudicaba. Por tanto, debía dedicar sus fuerzas a lo comercial y financiero y abandonar la confrontación política. El interés nacional pasaba por el cálculo costo-beneficio y se debía reconocer el liderazgo de Estados Unidos. Cfr. Carlos Escudé.  “Realismo Periférico”. Ed. Planeta. Buenos Aires, 1992.  “El realismo de los Estados Débiles. La política exterior del gobierno de Menem frente a la teoría de las Relaciones Internacionales”. Ed. GEL. Buenos Aires, 1995.

[8] Cfr. Muchnik, D. “Fuegos de Artificio – Las zonas erróneas del Plan de Convertibilidad”. Ed. Planeta. Buenos Aires, 1992.