1.1.           Antecedentes inmediatos: la caída de Brasil y de Turquía

 

Con la crisis de Rusia en agosto de 1998, Brasil se vio sumamente afectado. Esta vez, algunas políticas macroeconómicas parecían estar mal para el vecino país, los potenciales inversores y prestamistas se abstuvieron y el rebaño comenzó a moverse. Las reservas se redujeron unos 30.000 millones de dólares en los dos meses siguientes, mientras el gobierno luchaba por contener el real y se pagaban los préstamos. Consecuentemente comenzó a circular discretamente el temor de una mora en el pago de los préstamos. El FMI se movió rápidamente y en octubre ya habían dispuesto un programa de préstamos de 41.600 millones de dólares[1].-

 

La carta de intención firmada en noviembre de ese mismo año por el Brasil lo comprometía a una serie de objetivos, entre ellos la reducción del déficit fiscal del 8 % del PBI al 4,5 %, lo cual se lograría por el lado de los ingresos, elevando el impuesto a las transacciones financieras, aumentando los aportes sociales de los empleados del sector público, y aumentando la contribución de los empleadores a la seguridad social. Del lado del gasto, el objetivo fue una reducción de poco más de 7.000 millones de dólares; pero según algunos observadores, la medida del FMI y la orientación política, en especial sobre el tipo de cambio, aseguraron el pago de las obligaciones con los bancos e inversionistas de los países desarrollados sin pérdida alguna para los inversionistas. Mientras tanto, la economía profundizaba su recesión.-

 

Contando con la mitad de las reservas y enfrentando a un mayor déficit de cuenta corriente, en enero el gobierno optó por aplicar una devaluación del 8 %. El aliviado mercado accionario de San Pablo inmediatamente aumentó un 34 %, pero los mercados del exterior bajaron, revelando las distintas percepciones de lo que se entiende como algo bueno para los negocios. El gobierno, presionado por el FMI elevó aún más las tasas de interés, pero no logró tranquilizar a los inversionistas internacionales, quienes decidieron que el real se estaba desmoronando. El aumento del tipo de interés pudo haber confirmado a muchos de ellos que Brasil se encaminaba a una moratoria y a una recesión más profunda, por lo que era hora de retirarse del mercado.-

 

Esta crisis en Brasil trajo consigo efectos intramercosur, se encarecían aún más las exportaciones argentinas. Se recordaba, una vez más, la falta de coordinación en el Mercosur de políticas macroeconómicas[2].-

 

La crisis turca también hizo sentir su efecto sobre la Argentina. En febrero de 2001, la disputa entre el presidente de Turquía, Ahmet Sezer, y su primer ministro, Bulent Ecevit, provocó que su mercado se derrumbara[3] afectando a la Argentina, básicamente porque comparten la volatilidad financiera que caracteriza al grupo de los “mercados emergentes”.-

 

Si se avanza un poco de la dimensión económica y la anécdota política, el caso turco tiene componentes que suponen interés para las democracias de América Latina. El de Turquía es un caso claro de “gobernabilidad en crisis” [4]en el que se pueden reflejar como en un espejo las “democracias emergentes”.-

 

Cuadro 16: Similitudes y Diferencias entre Argentina y Turquía.

 

Similitudes

Diferencias

- Programa de estabilización dictado por el FMI.

- Programa de privatizaciones.

- Política  económica neoliberal.

- sistema de crawling peg acordado con el FMI

- Ministro de Economía con mayores atribuciones otorgadas por el Congreso.

- Disputas dentro del poder ejecutivo de una coalición de gobernantes.

- Lucha contra la corrupción.

- Gobernabilidad en crisis y crecientes escenarios de violencia social.

- Cuestión de la integración presente.

- Problema de la minoría kurda en su territorio.

- Importancia geoestratégica y geopolítica por ser puente territorial entre el Este y el Oeste. Miembro pleno de la OTAN.

- Es solo una democracia en las formas. En su Constitución se penalizan los delitos de pensamiento. La estructura de poder presuntamente civil en la realidad es dependiente, por medio del Consejo de Seguridad Nacional, de los militares desde 1923.

 

Fuente: elaboración por el autor sobre la base de datos de Cardoso, O. R. “Turquía no queda tan lejos”. Clarín, 24 de febrero de 2001. p. 27.

 

Las autoridades económicas argentinas intentaron marcar las  diferencias con Turquía sobre la base de diferencias fiscales, monetarias, financieras, institucionales y de estructura de la deuda externa, porque la deuda turca estaba mayormente en manos de tenedores locales.-

 

Desde el gobierno pronto salieron a marcar las diferencias con Turquía y el encargado fue Daniel Marx, secretario de Finanzas del Ministerio de Economía. Sostuvo que hay diferencias sustanciales, y que las desventajas de Turquía son: desvíos importantes respecto del programa acordado con el FMI[5], si bien es un gobierno de coalición como la Alianza, la coalición es entre tres partidos, el sistema financiero turco es débil y el de la Argentina es sólido[6], el tipo de cambio fijo turco está por naufragar mientras que su par argentino no parece estar en peligro[7], el tipo de cambio argentino es más controlado, y sostuvo que el índice del riesgo país perjudicó más a la Argentina que a Turquía porque la deuda turca está mayormente en manos de tenedores locales.-


 

[1] Para más información sobre la relación Brasil - FMI,. Cfr. De Almeida, P. R. “O Brasil e o FMI: un relacionamiento faito de altos e baixos”. Revista Cena Internacional. Año 4, Nro.2, 2002. Ver del mismo autor: “O Brasil e as crises financeiras internacionais, 1929 –2001”. Revista Cena Internacional. Año 3, Nro. 2, 2001. Cfr. también: Silva Balaban, D. “O Brasil e o Fundo Monetário Internacional: uma análise das várias fases de seu relacionamiento sob a luz dos jogos de dois níveis”. Revista Cena Internacional. Año 4, Nro.1, 2002.

[2] Cfr. Russell, R. y Tokatlián, J. G. “El lugar de Brasil en la política exterior argentina”.  Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires,   2003.

[3] En menos de una semana, se produjo una retirada masiva de divisas (5.000 millones de dólares en un solo día), un vaciamiento de depósitos bancarios, la Bolsa de Estambul se desplomó, los tipos de interés llegaron a alcanzar un 7.000 % y el abandono del cambio fijo de la lira turca la empujó hasta un 36 % a la baja. En la práctica, la economía se dolarizó abruptamente. Aprovechándose del caos, los grandes capitalistas especularon contra la lira y obtuvieron excelentes beneficios, demostrando una vez más cuál es el contenido real que para ellos tienen los equívocamente llamados “intereses nacionales” que no es otro que el aumento de su riqueza privada.

[4] Cfr. Nun, J. “Los bandoleros errantes y le proceso democrático en la Argentina” en Minsburg N. (coord.) “Los guardianes del dinero – las políticas del FMI en la Argentina”. Grupo Editorial Norma. Buenos Aires, 2003. p. 229. Cfr. también Nun, J. “Democracia: ¿gobierno del pueblo o gobierno de los políticos?”. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, 2000.

[5] Había retrasos en las reformas estructurales que se habían previsto y a esto se le sumó una situación en la que había dinero de corto plazo que había sido inducido con alguna esperanza de gran diferencial en la tasa de interés.

[6] Daniel Marx sostuvo: “Nuestro sistema bancario está firme”. Cfr. Clarín, 22 de febrero de 2001.

[7] Daniel Marx declaró: “En la Argentina  está todo muy controlado ya que tenemos el sistema cambiario de la convertibilidad que no genera estos influjos”. Cfr. Clarín, 22 de febrero de 2001.