Similares problemas, diferentes respuestas

 

 Los efectos altamente negativos de las políticas del FMI resaltan aun más si se contrasta lo explicado anteriormente por los países que sufrieron la crisis con lo sucedido en Malasia y China. Estas dos naciones optaron por no aceptar los programas del FMI.-

 

Sobre todo Malasia fue fuertemente criticada por la comunidad financiera internacional. Se genero una discusión importante  acerca del gasto fiscal. Malasia aumentó su gasto fiscal, contrariamente a lo que indicaba el FMI que aconsejaba ajustes y reducción del gasto. El aumento del gasto fiscal impulsó una rápida recuperación económica en este caso.-

 

La gestión de la crisis en Malasia se destaca por dos cuestiones:

 

-          El gobierno no recurre a la asistencia del FMI

 

-          Decide controlar el flujo de capitales por un tiempo limitado.-

 

En principio el país malayo era extremadamente reticente  a aceptar el programa del FMI por una cuestión idiosincrásica, los funcionarios de allí se negaban a ser mandados por foráneos, pero también claramente porque desconfiaban de la institución del FMI.-

 

Gracias a su política macreoeconómica, las fuertes regulaciones existentes en el país protegieron a los bancos de quedar expuestos a la volatilidad de los tipos de cambio[1]. E incluso se limitó el endeudamiento  exterior de las compañías a la que dichos bancos prestaban.-

 

El gobierno de Mohamed Mahatir también impuso restricciones a las transferencias al exterior de los capitales de los residentes de Malasia, congeló durante el lapso de un año la repatriación de las inversiones de cartera. Estas medidas fueran anunciadas como aquellas de corto plazo, y fueron “delicadamente” diseñadas para no parecer que el país se comportaba de manera hostil con la inversión extranjera de largo plazo que quisiera venir.-

 

En ocasión de aquella crisis, Mohamed Mahatir, envió una nota al diario The Times, el 1 de septiembre de 1998, en la que sostenía: “...los gobiernos están siendo acusados mientras los mercados accionarios son alabados por sus esfuerzos por disciplinar a los gobiernos, por forzarlos a cambiar sus caminos”[2].-

 

Los economistas de Wall Street y aquellos del FMI predijeron “el desastre” cuando se establecieron este tipo de controles y pensaron que los inversores se quedarían afuera de Malasia durante años por el mismo miedo que esas medidas generaban. Entonces se sentaron a esperar que la inversión extranjera se hundiera, que sucediera lo mismo con la Bolsa y que apareciese un mercado negro de ringgits con sus respectivas distorsiones. Llamaban la atención también sobre  si bien era posible interrumpir las entradas de capitales, era posible  bloquear las salidas.-

 

A partir de aquí, un gran número de economistas y especialistas en materia financiera discutieron sobre la situación malaya.  La adopción de controles de capitales y el no recurrir a los préstamos asistenciales del FMI, no demostraron ser medidas adversas en el largo plazo para Malasia en comparación con sus vecinos que no tomaron este tipo de medida.-

 

No obstante ello, Rudy Dornbusch[3] afirma que los costos y beneficios de los controles son ambiguos, porque si bien la economía malaya se recuperó a finales de 1998, también se recuperaron las economías de Corea y Tailandia, países que no recurrieron a este tipo de medidas.-

 

Por su parte Dani Rodrik y Ethan Kaplan nos dicen que cuando los controles fueron adoptados por Malasia en septiembre de 1998, la crisis estaba lejos de ser superada. Lo que pareciera indicar que, en todo caso, el mayor éxito de los controles de capital ha sido la efectividad en alcanzar su objetivo de cerrar el mercado offshore que exponía al país a un nivel de especulación significativamente mayor que el resto de los países de la región. Esto contribuyó a crear un escenario apropiado  para disminuir las tasas de interés domésticas y lograr frenar el aumento en las tasas de créditos irrecuperables[4].-

 

A los fines, estas medidas permitieron a Malasia protegerse de su crisis. Joseph E. Stiglitz nos cuenta su experiencia de trabajo en Malasia y como logró este país convertir estos controles en un impuesto que hiciera posible que los capitales perdurasen en territorio malayo.- 

 

“Mi equipo en el Banco Mundial trabajó con Malasia para convertir los controles a los capitales en un impuesto a la salida. Como los rápidos flujos de capitales entrando o saliendo de un país provocan grandes perturbaciones, generan lo que los economistas llaman “grandes externalidades” – efectos sobre otras personas corrientes no involucradas en esos flujos de capital. Tales flujos dan pie a masivas sacudidas en la economía en su conjunto.-

 

El gobierno tiene el derecho, incluso el deber, de tomar medidas para lidiar con esas sacudidas. (...), los economistas piensan que las intervenciones basadas en el mercado, como los impuestos, son más efectivas y surten menos efectos colaterales adversos que los controles directos, y así en el Banco Mundial recomendamos a Malasia eliminar los controles directos e imponer un impuesto de salida. (...), el impuesto podía ser reducido gradualmente, con lo que no habría apreciables conmociones cuando las intervenciones fueran finalmente suprimidas”[5].-

 

En esta ocasión Malasia demostró que no sólo un derecho, sino un deber de los estados el intervenir en contra de la entrada de flujos de capitales especulativos de corto plazo. Los controles de capital a Malasia le permitieron una pronta recuperación, con una recesión menos profunda y con una mucho menor deuda pública que pesé sobre el crecimiento futuro.-

 

Los controles le habían permitido a este país tener tipos de interés más bajos que los que se habrían registrado en otras circunstancias y con otro tipo de política macroeconómica, y estos tipos de interés más bajos supusieron que una menor cantidad de empresas fuera a la quiebra, por lo que la magnitud de la financiación pública de los rescates corporativos y financieros fue aún de menor tamaño. A su vez, estos tipos de interés más bajos permitieron que la recuperación pudiera ponerse en marcha con mayor independencia de la política fiscal y por tanto con menor endeudamiento público.-

 

Otra cuestión de suma importancia a tener en cuenta es que hay escasas pruebas que los controles de capitales diseminen a los inversores extranjeros. De hecho en el período estudiado, y bajo el caso malayo, la inversión extranjera directa aumentó. Como a los inversores les preocupa la estabilidad macroeconómica y como Malasia logro obtenerla durante este tiempo, el país logro atraer a los inversores.-

 

El otro país que opto por un rumbo marcadamente independiente fue el país que tiene la mayor población del mundo, China[6]. No es producto de la mera casualidad que los dos países en desarrollo más grandes de la región que escaparon de los avatares de la crisis fueran China e India. Ambos con mecanismos de control de capitales.-

 

Mientras todos los países del mundo subdesarrollado que habían liberalizado sus mercados de capitales vieron caer sus rentas, India creció a un ritmo superior al 5 % y China llegó casi al 8 % promedio. Esto claro está en un contexto de desaceleración generalizada de la economía internacional.-

 

China logró esta situación respetando algunas prescripciones de la ortodoxia económica[7]. Ante un giro negativo de la actividad económica hay que responder con una política macroeconómica expansiva. Este país aprovechó la oportunidad para combinar sus necesidades de corto plazo (infraestructura) con sus objetivos de largo plazo. En su economía interna había vastas oportunidades para las inversiones  públicas con alta rentabilidad y lo supo aprovechar.-

 

Para 1999 las economías de la ASEAN recibían el  17 % de la IED captadas por los países en desarrollo de Asia cuando esa proporción era del 61 % en 1990, por contrapartida, China que en 1990 recibía el 18 % de la IED en 1999 captaba el 61 % del total[8].-

 

Los remedios estándares de la ortodoxia funcionaron (no las medidas tipo hooveristas). Al plantear decisiones de política económica estatal, China consideró el vínculo entre macroestabilidad y microeconomía. China apreciaba cabalmente las consecuencias sistémicas de las políticas macroeconómicas, consecuencias que las políticas dictadas por el FMI habitualmente se olvidan de tomar como variables.-

 

Como sostienen varios autores, los factores de vulnerabilidad parecen haber estado ausentes en China:

 

-          Los grandes bancos nacionales estaban respaldados por el estado

 

-          Como ya fuera mencionado, los controles gubernamentales sobre la cuenta de capital impidieron la entrada masiva de capitales de corto plazo[9]

 

-          La devaluación competitiva de la moneda china en 1994, se suele presentar como otro factor que contribuyó a agudizar la crisis económica  agravando el deterioro de los “términos de intercambio” entre las economías de la región

 

-          China mantuvo su paridad frente al dólar, por su histórica desvinculación del yen japonés.-

 

Al estar las economías asiáticas fuertemente integradas monetariamente por formar parte del “área del yen” (salvo China) experimentarían una brusca desaceleración del ciclo económico de crecimiento como efecto de la retracción japonesa y la imposibilidad de seguir sosteniendo su nivel de demanda importadora e inversiones externas. Ante tal situación, China propuso mantener la paridad de su moneda estable frente al dólar para evitar un mayor colapso económico regional, segura de aún mantener “ventajas competitivas” frente al resto de competidores.-

 

Según la visión de Krugman, “lo que salvo a China fue el hecho de que, a diferencia de sus vecinos, no había hecho que su moneda fuera “convertible”, es decir, en China uno todavía necesitaba una licencia del gobierno para cambiar yuanes por dólares, una licencia que obtenía si el propósito era simplemente especular contra la devaluación. Esta falta de convertibilidad significaba que no podía darse una vertiginosa crisis de la moneda como lo que se experimentó en otros lugares, donde todo el mundo corrió a convertir su moneda local en dólares antes de una devaluación, y al hacerlo forzaron que la devaluación ocurriera”[10].-

 

Como resultado, se exponen argumentos relativos a que la “competitividad de la economía china” permitió penetrar con mayor facilidad el mercado de los Estados Unidos, restando así espacios de inserción a varias de las economías del Sudeste de Asia.-

 

Los indicadores corroboran estas hipótesis. Entre 1989 y 1999, la participación del mercado estadounidense sobre el total de las exportaciones chinas aumenta del 23 al 36 %, en tanto para las economías de la ASEAN - 4 (Indonesia, Malasia, Tailandia y Filipinas) el incremento fue del 18 al 21 % en el período considerado. La expansión china tuvo lugar principalmente en sectores como prendas de vestir, calzado y productos domésticos, tradicionalmente competitivos con respecto a los del Sudeste de Asia[11].-

 

De esta manera: “Asia se vio favorecida en la resolución de su crisis gracias a la posibilidad de reemplazar el alicaído dinamismo de la economía japonesa, por la “nueva locomotora económica asiática”: China. En estos cinco años, el tren de crecimiento de la economía china no se ha detenido, por el contrario la profundización de las reformas y su ingreso en la OMC han mejorado notablemente la confianza en su potente mercado y, consecuentemente, favorecido las expectativas de recuperación del resto de las economías asiáticas.

 

 Sumamente diferente es el escenario que puede observarse para ALC. La ausencia de una economía como la de China en la región es una cuestión notable y si a esto se suma la desaceleración del crecimiento de la economía estadounidense coincidentemente con ciclos recesivos en Brasil, México, Argentina y las economías de menores de la región, lo cual nos indica que no contamos “con similares “ventajas” derivadas de la “competencia virtuosa” existente entre China y Japón por liderar el proceso económico intrasiático (Cesarin, 2003).-

 

 Además, si bien China se ha transformado en un activo socio económico para la región y diversificado los ejes de relacionamiento durante los noventa, sigue siendo un “socio marginal” en la ecuación comercial externa de las principales economías de la región las que se verán beneficiadas recién en el mediano plazo gracias a los acuerdos preferenciales que han firmado bilateralmente a instancias de las negociaciones encaradas para aceptar el acceso de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC).-

 

Como hecho notorio, en América Latina, no contamos con un motor económico regional que pueda reemplazar a los Estados Unidos ofreciendo una alternativa de empuje y recuperación para el resto. Ni a corto ni a mediano plazo se vislumbra una “posible potencia económica” pueda empujar al crecimiento conjunto de la región.-

 

Cuadro 15: Cómo controlar los flujos de capitales. Posibles medidas.

 

 

Período de Crisis, corto plazo

Período de calma, largo plazo

 

 

 

 

 

Medidas débiles

·          Repatriación rápida de las divisas hacia el territorio nacional.

·          Compraventa de las divisas por el Banco Central a un tipo de cambio establecido.

·          Tasa Tobin regional, mundial.

·          Transparencia de los agentes financieros y reglas cautelares vinculantes.

·          Depósitos obligatorios para los capitales entrantes durante un año (Chile, 30%).

·          Tasa fiscal sobre los créditos en divisa a corto plazo.

·          Tasa sobre las compras y reventas de obligaciones (Brasil).

·          Duración mínima y monto mínimo para la compra de acciones y obligaciones por los extranjeros (Malasia).

·          Limitación y control de la IED.

 

 

 

Medidas fuertes

·          Control del tipo de cambio parcial (Taiwan) o total (Malasia).

·          Tasa sobre la salida de capitales (Malasia 30% del principal).

·          Prohibición de los créditos bancarios en moneda local y en divisas en el extranjero para luchar contra la especulación sobre la moneda local.

·          No convertibilidad de la moneda (China).

 

Fuente: Bruno Jetin. ATTAC.


 

[1] Esto es el peligro de endeudarse en dólares y prestar en ringgits, la moneda local.

[2] Cfr. Sevares, J.  y Gosman, E. “Efecto Tango y después”. Suplemento Zona. Clarín, 6 de enero de 2002. p. 4.

[3] Cfr. Dornbusch, R. “Malaysia: Was it different?”. NBER  Working Papers 8.235 en Bruno C. (comp)., op. cit. p. 58.

[4] Cfr. Rodrik, D. y Kaplan, E. “Did the Malaysian capital controls work?”. Febrero de 2001. www.ksg.harvard.edu/rodrik/

[5] Cfr. Stiglitz, J. E., op cit., p. 179.

[6] Cfr. Bustelo, P. “La economía china durante y después de la crisis asiática (1997 - 2001) en Cesarin, S. y Moneta C. “China perspectivas del Presente, desafíos del futuro”. Editorial Universidad Nacional de Tres de Febrero. Buenos Aires, 2002.

[7] Cfr. Stiglitz diferencia entre ortodoxia económica y las medidas de tipo “hooverista” del FMI. Desde Hebert Hoover ningún economista que se considere responsable ha sostenido que haya que concentrarse en el déficit actual y no en el estructural. Pero concentrarse en el régimen actual es justo lo que está recomendando hoy el FMI.

[8] Cfr. Loser C. y Martine G., “El largo camino hacia la estabilización financiera”, Revista Finanzas y Desarrollo, Marzo 2000, pp. 7 - 12.

[9] Las restricciones sobre los empréstitos en moneda extranjera tomados por las empresas nacionales, la entrada y salida de inversiones en cartera y la prohibición de realizar operaciones “a futuro” con la moneda local el Renminbi (RMB) permitieron moderar el impacto de la crisis regional sobre la economía. El ahorro interno superaba con creces los montos de inversión foránea, posibilitando contar con superávits de cuenta corriente y la programación de vencimientos de corto plazo de su deuda externa era más laxo en relación sus vecinos del sudeste”. Cesarin, S., op cit., p. 8.

[10] Cfr. Krugman, P. “De vuelta a...”, op. cit., p.224.

[11] “Cfr. Hung Kwan, C. “The rise of China and Asia´s flying-geese pattern of economic development: an empirical analysis on US imports statistics”, Nomura Research Institute, Paper No. 52, August 1, 2002, pp. 7 - 8.  En Cesarin, S., op. cit., p. 8.