Críticas a la actuación del FMI en Asia

 

En numerosos foros se ha planteado la necesidad de reformar el FMI. Institución surgida con los acuerdos de Bretton Woods, que a pesar de la finalización de estos ha persistido. Los gobiernos de países en vías de desarrollo plantean la necesidad de la reforma del FMI, pero incluso Estados Unidos consciente de la interconexión de las economías al nivel mundial, plantea como objetivo el aumento de los recursos para dicha institución.-

 

Riordan Roett,[1] nos cuenta que, a principios de 1998, cediendo ante el peso de los sucesos mundiales, la Casa Blanca tomó la decisión de sacrificar el fast track o vía rápida para iniciar la integración regional manifiesta en el ALCA, a cambio de obtener apoyo para el FMI. Con este gesto quedó claro que para la Administración Clinton, frente a las turbulencias de los mercados financieros de Asia, la prioridad residía en obtener el apoyo del Congreso para aumentar los recursos del FMI.-

 

Robert Rubin, secretario del Tesoro de Estados Unidos, durante la administración Clinton, nos dice que “en la medida que el contagio se expanda a Latinoamérica, corremos el riesgo de sufrir un impacto adicional sobre nuestra economía”; por lo que reclamó en varias oportunidades una rápida aprobación del aumento de la cuota para el FMI.-

 

Soros dice que uno de los factores que favorecen la desintegración del sistema capitalista es la evidente incapacidad de las autoridades monetarias internacionales para mantenerlo unido. Para dicho estudioso de los mercados, los programas del FMI no parecen funcionar, y el FMI se ha quedado sin recursos.-

 

En las crisis financieras internacionales del último decenio del pasado siglo, el FMI se enfrentó a problemas que nunca antes había tenido que abordar. La crisis asiática era una crisis compleja, con un componente monetario y uno crediticio. Lo que hacía que la crisis asiática fuera diferente de cualquiera de las crisis a las que el FMI se había enfrentado antes era que se había originado en el sector privado; el sector público estaba en una forma relativamente buena. Por eso Soros pensó que la crisis asiática serviría para poner fin a ese modelo de capitalismo, llamado “crony capitalism”, o “capitalismo de amigotes” para el autor, que antes se ensalzaba con el nombre de capitalismo confuciano o capitalismo asiático.-

 

En la visión Paul Krugman[2], el FMI es “un prestamista de última instancia para los gobiernos nacionales”. Y los prestamistas de última instancia se supone que practican un “amor doloroso”: darle lo que usted necesita en vez de lo que usted quiere y en el proceso obligarlo a poner la casa en orden. Un FMI cálido y abrazador no estaría cumpliendo con su deber, argumento éste bastante rebatible desde una posición de subdesarrollo como la nuestra.-

 

Para Stanley Fischer en lo que respecta al rol del FMI sostiene: “If I am emphatic on that point, it is because the IMF was founded in the hope that establishing a permanent forum for cooperation on international monetary problems would help avoid the competitive devaluations, exchange restrictions, and other destructive economic policies that had contributed to the Great Depression and the outbreak of war. The international economy has changed considerably since then, and so has the IMF. But its primary purposes remain the same (...)

 

(...) When crisis does strike, the IMF has been willing to act in accordance with its purposes to deal with major problems confronting the international economy[3].-

 

Michael Mussa, en un libro destinado a defender la actuación del FMI se refiere a una doble actuación del FMI, como policía exigente, pero a la vez como trabajador social comprensivo[4]. El FMI va intercambiando roles según la situación del país. Se espera que el FMI sirva a los intereses de los miembros actuando a la vez como un comprensivo trabajador social y a la vez como un policía exigente. Como trabajador social comprensivo el FMI  brinda una orientación amigable a sus miembros respecto de sus políticas económicas y ofrece asistencia financiera en épocas de dificultades reales o potenciales.-

 

Dicha orientación implica prestarle atención a las deficiencias relativas de las políticas pero también tener conocimiento de las dificultades políticas para la implementación de medidas necesarias aunque poco populares o impopulares, además de la sensibilidad política y del mercado financiero ante todo tipo de posible crítica pública.-

 

En su papel de policía exigente del sistema y por tanto del mercado financiero internacional, se espera que el FMI indique explícitamente  las deficiencias fundamentales de las políticas económicas de sus estados miembro.-

 

Se supone que la asistencia financiera a los estados miembros debe limitarse al “rol catalítico” de cubrir las moderadas brechas financieras que pudieran mantenerse después de ser reconocido el éxito del programa de ajuste de un estado en el restablecimiento  de la confianza de los mercados.-

 

Gran parte de la insatisfacción popular hacia el FMI, especialmente en los países que han operado  bajo los programas de ajuste del mismo, se debe a este celoso papel de policía exigente, en vez del “ultra permisivo” papel del trabajo social (Mussa, 2002).-

 

Es una discusión acerca de la naturaleza del FMI. Pero claro está que en sus diálogos con el FMI, todos los países prefieren dialogar con el trabajador social y no con el policía exigente.-

 

 “Poner la casa en orden”,  orden de policía exigente y no de trabajador social comprensivo, generalmente trae aparejado una serie de conflictos internos tanto en lo político como en lo social[5], que dejan de manifiesto la vulnerabilidad política para dar respuesta a los problemas planteados. Esto sumado a la corrupción y a las actuales concepciones sobre quienes hacen la política en el Tercer Mundo pone en peligro la gobernabilidad y por lo tanto la democracia en sí misma.-

 

Krugman considera dos cuestiones en donde el FMI mostró su ineficiencia con respecto a la crisis asiática. La primera, está relacionada con el exigir la práctica de austeridad fiscal, elevar los impuestos y reducir el gasto con el fin de evitar déficits presupuestarios más grandes[6]. Esto se materializó cuando se le solicitó al FMI que interviniera en Tailandia, Indonesia y Corea. La segunda consistió en exigir la “reforma estructural” (cambios que van más allá de la política monetaria y fiscal) como condición para la obtención de mayores prestamos.-

 

Por tanto, el FMI impuso a la crisis asiática su medicina tradicional: elevar los tipos de interés y reducir el gasto público para estabilizar la moneda y restablecer la confianza de los inversores internacionales. Si bien se cree que este último punto es la razón de ser de la lógica de funcionamiento del FMI. Reconoció los defectos estructurales concretos pero los programas del FMI no funcionaron porque solo se ocupaban de algunos aspectos de la crisis no de todos.-

 

Específicamente, las monedas no se podían estabilizar hasta que se atajaran los problemas de la deuda, porque los deudores se precipitaron a cubrir su exposición cuando la moneda cayó y la debilidad monetaria sirvió para aumentar su exposición en un círculo vicioso. Soros se pregunta, “¿Por qué el FMI no se dio cuenta de esto? Quizá porque había desarrollado su metodología para tratar desequilibrios en el sector público, su conocimiento del funcionamiento de los mercados financieros dejaba mucho que desear”[7].-

 

Para Steve Forbes[8], el FMI obra como un médico que termina matando a sus pacientes. Su perspectiva de corto plazo sobre las economías de los países que monitorea lo lleva a recomendar dos políticas: Devaluar la moneda y aumentar los impuestos. Recomendó devaluar la moneda en México en 1995, a Tailandia en 1997, a Rusia en 1998 y a Brasil en 1999.-

 

Desde la visión oficial, Stanley Fischer (Primer Subdirector Gerente del FMI durante la crisis) se preguntaba, ¿por qué resultan a menudo tan impopulares los programas que respalda el FMI? El motivo principal es que los países recurren a la institución en casos de crisis que, en la mayoría de estos, se deben imputar  a la falta de voluntad de las autoridades para adoptar las medidas necesarias en una etapa anterior.-

 

“Si el remedio necesario para resolver los problemas económicos fuera tan agradable al paladar, el país lo hubiera tomado mucho antes. Por el contrario, en la mayoría de los casos la medicina es bastante amarga y exige al país vivir con arreglo a sus medios o llevar a cabo cambios que entrañan un cambio político a corto plazo”[9].-

 

El FMI ha sido criticado por establecer demasiadas condiciones e interferir demasiado en los asuntos internos de los países que recurren a él. La pregunta es ¿para qué sirve el FMI? La respuesta esta en que sirve para contener las crisis de liquidez; pero los problemas estructurales deben ser solucionados por el país afectado.-


 

[1] Cfr. Roett, R. “Mercosur: integración regional y mercados mundiales”. Ed. Nuevohacer  - Grupo Editor Latinoamericano. Buenos Aires, 1999.

[2] Cfr. Krugman, P. “De vuelta...”, op. cit.,  p. 183.

[3] Cfr. Fischer, S. “The Asian Crisis: A View from the IMF”. Midwinter Conference of the Bankers' Association for Foreign Trade. Fondo Monetario internacional. Washington D.C., January 22, 1998. www.imf.com

[4] Cfr. Mussa, M. “Argentina y el FMI. Del triunfo a la tragedia”. Grupo Editorial Planeta. Buenos Aires, 2002.

[5] Básicamente problemas de desempleo y subempleo. 

[6] Requisitos similares serán impuestos por dicho organismo internacional en las recesiones de las economías de Brasil (1998) y Argentina (2000).

[7] Cfr. Soros, G., op. cit., p. 178.

[8] Cfr. Forbes, S. “El FMI es el gran problema”. Suplemento Económico. La Capital, 12 de agosto de 2001.

[9] Cfr. Fischer, S.  “La crisis de Asia  y la función que cumple el FMI”. Revista Finanzas & Desarrollo,  junio 1998 . p. 4.