La crisis en Asia y la intervención del FMI. 

 

Cuando el 2 de julio de 1997 se hundió la moneda tailandesa -el bath- aun no se tenía clara conciencia que estaba comenzando la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión de los años treinta[1]. El FMI reconoció que: “The financial crisis that erupted in Asia in mid-1997 led to sharp declines in the currencies, stock markets, and other asset prices of a number of Asian countries; threatened these countries' financial systems; and disrupted their real economies, with large contractions in activity that created a human crisis alongside the financial one. In addition to its severe effects in Asia, the crisis has put pressure on emerging markets outside the region; contributed to virulent contagion and volatility in international financial markets; and is expected to halve the rate of world growth in both 1998 and 1999, from the rates of some 4 percent that were projected pre-crisis for both years, to an estimated outcome of about 2 percent[2].-

 

Como ya se mencionó, el efecto de la caída de la moneda de Tailandia[3] se trasladó a Malasia, Corea, Filipinas e Indonesia. Lo que comenzó como un problema cambiario se extendió como un oscuro nubarrón sobre la economía mundial inaugurando una crisis en el orden internacional.-

 

La crisis de Asia a criterio de Stiglitz presenta dos patrones familiares. El primero es justamente ilustrado por Corea del Sur. El segundo es materializado por Tailandia. Corea del Sur, tras el naufragio de la guerra de las “Dos Coreas”, el país formuló una estrategia de crecimiento que aumentó la renta per cápita en ocho veces en tan solo 30 años y a su vez avanzó significativamente en la reducción de la brecha tecnológica que la separaba de los países más desarrollados. Durante el transcurso de la década del noventa había ingresado a la Organización para la  Cooperación y Desarrollo Económico - comúnmente identificada bajo la sigla OCDE -, el club de las naciones más desarrolladas como la llaman muchos autores.-

 

En las primeras etapas de su transformación económica Corea del Sur había controlado estrictamente todo lo relativo a su mercado financiero, pero bajo presión de Estados Unidos, había permitido de mala gana el endeudamiento de sus empresas en el exterior, de esta manera quedaron a merced de “los caprichos” de los mercados internacionales.-

 

En 1997, surgieron dudas sobre la capacidad de Corea del Sur de refinanciar los préstamos de corto plazo y el vencimiento con bancos occidentales. Nos recuerdan Soros y Stiglitz que esos mismos bancos ya no quisieron prestar a este país, a pesar de la manera impulsiva que lo habían hecho tiempo atrás.-

 

Cuadro 14: El costo de la crisis. Cuadro comparativo, los casos de

México y Corea del Sur.

 

 

México

Corea

Fecha devaluación

Dic. 1994

Oct. 1997

Salto tipo de cambio en 12 meses

114,2 %

46,23 %

Inflación en 12 meses

58,8 %

7,7 %

Variación tipo de cambio real en 12 meses

39,1 %

38,5 %

PBI variación

-6,2 % (1995)

-5,8 % (1998)

Variación Exportaciones

57, 6 % (96/94)

2 % (99/97)

Variación Importaciones

12, 9 % (96/94)

-19,8 % (99/97)

Tasa de desempleo: variación en puntos porcentuales (año de recesión)

2,7 puntos

4,8 puntos

Grado de apertura economía

55,3 % (1996)

62,8 % (1999)

Costos fiscales de la crisis bancaria (% PBI)

25 %

16 %

Dolarización

Alta

Baja

 

Fuente: IREAL de Fundación Mediterránea - Clarín.

 

El segundo caso lo constituía Tailandia que reflejó la combinación entre un ataque especulativo, con un elevado endeudamiento de corto plazo. Stiglitz había advertido que: “Si Tailandia hubiera mantenido las regulaciones a la entrada de capital que tuvo durante el milagro asiático y no les hubiera hecho caso a quienes la convencieron de que estaba alterando la disposición eficiente de  recursos, tal vez hoy no estaría sufriendo esta crisis, su primera caída en más de tres décadas”[4].-

 

El FMI, inicialmente atacado por su posición anterior de “promotor” sobre este país, defiendió su posición: “The three countries that have suffered most - Thailand, Indonesia and South Korea - each got into deep trouble on their own before they were prepared to follow the recommendations of the IMF.-

 

By the time the Fund was called in to help each country, all the low-cost options had been foreclosed. Important decisions in several complex and painful areas had to be made almost overnight and without full information.-

 

To the extent that the programs were broadly similar, it was not the result of blindly following some standard recipe but of broadly similar, and highly unfavorable, initial situations in the three countries.-

 

A fixed rate can provide an anchor for anti-inflationary policies and maintain market confidence. But it requires a strong, credible government, the willingness to accept very high interest rates whenever the peg comes under market pressure, and plenty of reserves to intervene. None of the three countries met those prerequisites when they turned to the IMF.-

 

Thailand and South Korea had already lost almost all their reserves while trying to support their exchange rates. Indonesia was initially unwilling to use tight monetary policy to defend its currency”[5].-

 

No sólo las crisis tenían patrones familiares, también los tenían las respuestas del FMI a estas crisis. El FMI inyectó vastas sumas de dinero para que los países de Asia pudieran mantener el valor de su moneda. El total de los paquetes de rescate, incluyendo el apoyo de los países del G-7 fue de 95.000 millones de dólares, distribuyéndose de la siguiente manera: Corea del Sur con 55.000 millones, Indonesia con 33.000 millones y Tailandia con 17.000 millones de dólares.-

 

El FMI se limitó a acusar a estos países de no haber aplicado las reformas estructurales “en serio”. Estas críticas exacerbaban la estampida de estos capitales  hacia el exterior.-

 

Surgieron dudas sobre las políticas del FMI y del Tesoro de los Estados Unidos propiciaron un entorno que alimentó la crisis al estimular un ritmo de liberalización financiera y de los mercados injustificablemente veloz.-

 

Los defensores de la liberalización de los mercados de capitales plantean el argumento que los controles en el mercado de capitales impiden la característica eficiencia económica en la distribución, por lo cual se estaría mejor sin ellos.-

 

“The problems with introducing exchange controls are well known. They are difficult to enforce and only partially effective; they create new distortions; they delay restoration of market confidence and the needed inflow of capital”[6].-

 

Sin embargo, Stanley Fischer sostuvo en diciembre de 1998 que: “El FMI opina desde hace ya largo tiempo que la liberalización de capitales debe  realizarse de manera ordenada: los países no deben abolir el control de salidas más que progresivamente, a medida que mejora su balanza de pagos. En lo que respecta a la entrada de capitales, debe liberalizarse en primer lugar la de capitales a largo plazo y pasar a la de los capitales a corto plazo sólo cuando se hayan reforzado los sistemas financieros y bancarios”[7].-

 

El FMI admitiría luego que la política que aconsejo fue “excesivamente austera” según la versión de Stiglitz. Éste en un claro golpe al subdirector ejecutivo primero del FMI del momento, Stanley Fischer, quien sostuvo que lo único que se le pedía a estos países de Asia era que tuvieran un presupuesto equilibrado; dice al respecto que ningún economista respetable he pensado que una economía que va hacia una recesión debía tener un presupuesto equilibrado.-

 

El FMI indicó a los países en crisis que al afrontar una desaceleración se debía recortar el déficit comercial e incluso acumular superávits. Como sostiene Stiglitz, esto podría tener lógica si el objetivo central de la política macroeconómica  de un país fuera pagar a sus acreedores extranjeros (Stiglitz, 2001). -

 

La última opción fue la opción desarrollada. Fue lo que ocurrió en aquella zona de Asia a finales de la década del noventa. Las políticas fiscales y monetarias contractivas, combinadas con políticas financieras erradas, produjeron frenos económicos masivos, rebajando las rentas, lo que redujo las importaciones y dio lugar a voluminosos superávits comerciales, con los cuales obtuvieron los recursos para pagar a los acreedores foráneos. Si bien entre los objetivos del FMI se contaba evitar el contagio, éste fue inmediato.-

 

Las consecuencias fueron las predecibles: los elevados tipo de interés engrosaron el número de empresas en apuros, lo que a su vez expandió los números de bancos que afrontaron préstamos verdaderamente impagables.-

 

En el país donde fue más evidente la falta de percepción del FMI sobre el mercado financiero fue en Indonesia. Ya habían cerrado más de una docena de bancos, y se informó que otros podrían hacerlo en el futuro, los depositantes quedaron librados a sí mismos. Esto generó corridas hasta los bancos privados que aun tenían sus puertas abiertas, y el retiro de sus depósitos hacia bancos estatales que se creía gozaban de garantía estatal.


 


[1] Para describir esta situación Paul Krugman nos recuerda que: “se sugirieron varias metáforas de enfermedades: el “resfriado asiático”, el “contagio asiático”, “bathulismo” (mi propia contribución)”. Cfr. Krugman, P. “De vuelta a...”, op. cit., p.13. Véase del mismo autor: “El teórico accidental y otras noticias de la ciencia lúgubre”. Cap. 20: “Bahtulismo: ¿quién envenenó los mercados monetarios de Asia?. Ed. Crítica, Barcelona, 1999.

[2] Cfr. Fondo Monetario Internacional.“The IMF’s response to the Asian Crisis. A Factsheet”. January, 17, 1999. http://www.imf.org/External/np/exr/facts/asia.HTM

[3] El bath había cotizado durante diez años a 25 por dólar y de la noche a la mañana cayo un 25 %.

[4] Cfr. Clarín, 5 de julio de 1998.

[5] Cfr. Neiss, H. “In defense of IMF’s emergency role in East Asia”. Fondo Monetario Internacional. October 9, 1998. www.imf.com

[6] Ibid...

[7] Cfr. Fischer, S. “FMI: Respuestas a las críticas y proposiciones”. Problèmes Économiques, 16 de diciembre de 1998. Citado en Goransky, J. “Argentina, un caso...”, op. cit., p. 339.