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Las economías del Sudeste Asiático
Como se sostuvo: “Para entender la crisis que estalló en 1997, cabe recordar primero los diferentes enfoques teóricos e ideológicos que pretenden explicar los logros pasados”[1]. -
La visión neoclásica y liberal adjudica los logros pasados a la apertura exterior, al papel de los mecanismos de mercado y a las intervenciones estatales favorables al mercado (medidas market-friendly), o sea, tendientes a asegurar simplemente un mejor funcionamiento del mercado. Las interpretaciones heterodoxas enfatizan, por otro lado, el papel activo y “guía” del Estado (medidas market-aumenting), los factores culturales (valores asiáticos), el aprendizaje tecnológico y la situación geoestratégica de los “tigres” en la Guerra Fría.-
El primer enfoque tiende a explicar la crisis por los excesos de intervencionismo estatal que habrían generado ineficiencia y corrupción. Sin embargo no parecía ser éste un argumento sostenible. Como sostiene Cesarin: “aún descreyendo de los standares nacionales, la información provista por fuentes “no gubernamentales” sostenía similar perspectiva. Un ejemplo lo brinda el ranking elaborado por Transparency International (TI) sobre Corrupción. Los datos referidos a los tres últimos años del siglo XX que comprenden el pico de la crisis asiática y rozan la latinoamericana indican que, sin grandes fluctuaciones, entre las principales treinta economías consideradas más abiertas y con menores niveles de corrupción aparecen Singapur, Hong Kong, Japón, Taiwán y Malasia (siendo Chile la única entre las latinoamericanas). (...), tampoco parecían ser las economías asiáticas “paradigma de corrupción y falta de transparencia" [2].
Cuadro 8: Percepciones de la corrupción mundial. 1998
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Country Rank |
Country |
1998 SPI Score |
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1 |
Denmark |
10.0 |
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2 |
Finland |
9.6 |
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3 |
Sweden |
9.5 |
|
4 |
New Zealand |
9.4 |
|
5 |
Iceland |
9.3 |
|
6 |
Canada |
9.2 |
|
7 |
Singapore |
9.1 |
|
8 |
Netherlands |
9.0 |
|
Norway |
9.0 |
|
|
10 |
Switzerland |
8.9 |
|
11 |
Australia |
8.7 |
|
Luxembourg |
8.7 |
|
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United Kingdom |
8.7 |
|
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14 |
Ireland |
8.2 |
|
15 |
Germany |
7.9 |
|
16 |
Hong Kong |
7.8 |
|
17 |
Austria |
7.5 |
|
United States |
7.5 |
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19 |
Israel |
7.1 |
|
20 |
Chile |
6.8 |
|
21 |
France |
6.7 |
|
22 |
Portugal |
6.5 |
|
23 |
Botswana |
6.1 |
|
Spain |
6.1 |
|
|
25 |
Japan |
5.8 |
|
26 |
Estonia |
5.7 |
|
27 |
Costa Rica |
5.6 |
|
28 |
Belgium |
5.4 |
|
29 |
Malaysia |
5.3 |
|
Namibia |
5.3 |
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|
Taiwan |
5.3 |
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32 |
South Africa |
5.2 |
A CPI 1998 Score: Relates to perceptions of the degree of corruption as seen by business people, academics and risk analysts, and ranges between 10 (highly clean) and 0 (highly corrupt).
Fuente: Corrupt Perceptions Index 1998. Transparency International.
El segundo, subraya las contradicciones internas y también internacionales de los modelos asiáticos, en particular su apertura financiera que los expuso a las fluctuaciones del sistema financiero mundial, así como también la pérdida de importancia estratégica de aquellos países en tiempos de posguerra fría y al surgimiento de un gran numero de países competidores (como China), que amenazan las posiciones por ellos logradas[3]. En estas circunstancias, el papel del FMI y del BM es visto, en general, como el de un corresponsable, o incluso responsable principal, de la crisis[4].-
Cuadro 9: Grado de apertura de los miembros de APEC.
(Exportaciones + Importaciones/PBI)
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País |
1980 |
1997 |
Austral |
17.0 |
20.4 |
|
Canadá |
27.4 |
36.2 |
|
Chile |
24.9 |
28.3 |
|
China |
7.4 |
20.1 |
|
Colombia |
15.9 |
18.4 |
|
Corea |
37.7 |
33.7 |
|
Estados Unidos |
10.6 |
11.8 |
|
Filipinas |
26.0 |
40.0 |
|
Hong Kong |
74.0 |
127.6 |
|
Japón |
14.1 |
8.7 |
|
Indonesia |
26.3 |
27.3 |
|
Malasia |
56.3 |
90.6 |
|
México |
11.8 |
22.6 |
|
Nueva Zelanda |
30.9 |
29.3 |
|
Perú |
20,8 |
14.0 |
|
Rusia |
S/d |
18.8 |
|
Singapur |
184.9 |
142.5 |
|
Tailandia |
27.2 |
44.7 |
|
Taiwán |
53.1 |
47.7 |
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Vietnam |
S/d |
35.0 |
Fuente: Pacific Economic Outlook, PECC 1998.
De acuerdo con el cuadro superior, la mayoría de las economías asiáticas había reducido sus niveles de protección comercial externa y prácticamente todas (salvo las menos evolucionadas del Sudeste de Asia) se encontraban sujetas a disciplinas de negociación y regímenes multilaterales de liberalización comercial. Por ende, las críticas del FMI sobre la baja integración en la economía mundial de las economías asiáticas, selectivamente podían ser consideradas totalmente inconsistentes, aún cuando fueran coincidentes con las pretensiones de los Estados Unidos.-
Otros enfoques coinciden con las ineficaces políticas de regulación. “Más que los fenómenos indudables de corrupción y de nepotismo, la causa fundamental de la crisis fue la liberalización financiera excesiva y precipitada de los países de la región, aconsejada e impuesta por el FMI: como consecuencia de ésta, y apoyado en altas tasas de interés y unas monedas pegadas al dólar, un enorme flujo de capitales predominantemente especulativos se volcó desde comienzos de los años ’90 hacia estos países y generó una verdadera “economía de burbuja” con sobrevaluaciones de bienes inmobiliarios y de títulos negociados en las bolsas de la región, mientras que se multiplicaban los déficits de cuenta corriente ante las insuficiencias del sector productivo real”[5]. -
Para George Soros, “el auge asiático podría haberse reducido si los inversores y los prestamistas hubieran caído en la cuenta que aunque las entradas de capital y los déficits de cuenta corriente de la región financiaban inversiones productivas, estas inversiones sólo habrían seguido siendo productivas en la medida en que las entradas de capital podían sostenerse”[6]. -
Para el pensamiento liberal, la crisis se debió al “Capitalismo dirigido”[7], la intervención perversa de los gobiernos de la región en la economía, marginando al mercado como aquel que asigna los recursos por excelencia y de manera más eficiente. Como cualquier fracaso del mercado es imposible para esta escuela, pues implicaría poner en duda todo su andamiaje analítico, no considera la posibilidad que los mercados no observaron que estaban proliferando inversiones justamente allí donde no había condiciones para sustentarlas.-
Por otra parte, Henry Kissinger, George Soros y otros “encumbrados” del establishment mundial, multiplican las advertencias sobre los peligros de un “capitalismo descontrolado”.-
El Banco Mundial planteaba en aquel momento que, el estado debe ayudar a los grupos sociales más vulnerables y ocuparse de la infraestructura y el medio ambiente (Golbert); y hasta Michael Camdessus expresaría: “se ha permitido el desarrollo de capitales en la anarquía más absoluta a escala mundial” [8].-
Michael Camdessus continuó reconociendo que: "En algunos de nuestros países tardamos hasta cien años para poner en marcha instituciones que permitieran el funcionamiento de los mercados financieros (...) Hay una crisis de sistema que se manifiesta en que los países que la sufrieron en primer lugar se negaron a dar al mundo información sobre su situación real, en la quiebra grave de las estructuras bancarias y en la liberalización desordenada de los movimientos de capitales"[9].-
Para Stiglitz, la crisis se desata a partir de la salida de capitales, que comenzó cuando los inversores percibieron los déficit en la cuenta corriente que se venían acumulando desde 1994.-
“Al investigar las causas profundas de la crisis asiática, se hizo evidente que fue básicamente causada por el súbito retiro de capitales de la región. El flujo de inversiones privadas dentro de las cinco economías más afectadas Tailandia, Corea, Malasia, Indonesia y Filipinas que totalizaba UPS 93.000 millones en 1996, pasó a ser negativo en UPS 12.000 en 1997; registrando una caída equivalente al 11 % del PBN combinado de los cinco países. Los déficits fiscales mostraban la secuencia de gravedad junto al aumento de la deuda pública: en 1999 éste representaba el 91 % del PBI de Indonesia, en Filipinas el 72 %, Tailandia el 50 %, Corea el 38 % y Malasia el 37 %, presionando sobre la confianza de los inversores externos” [10].-
El déficit fiscal se presenta también aquí como un factor de suma importancia en el análisis de la crisis en la región.-
El debate sobre los desequilibrios apuntaba a sus causas endógenas o si se debía a fuerzas exógenas sobre las que los países carecían de control, por ejemplo las fallas de los mercados financieros internacionales.-
Los principales indicadores económicos que ayudan a explicar la crisis tienen que ver con que estas economías registraron un altísimo crecimiento sin inflación, superávit fiscales y elevadas tasas de ahorro interno que no fueron suficientes para financiar las aún mayores necesidades de inversión privada de los últimos años. Todo esto redundó en un elevado endeudamiento externo del sector privado, en forma de préstamos o inversiones de cartera.-
El ingreso masivo de capitales fue posible por la gran liquidez internacional de la década de los noventa y el mayor inversor fue el vecino Japón. También es importante destacar que una parte sustancial de los créditos, que llegaron a la región atraídos por el diferencial en las tasas de interés, financió actividades relacionadas con la producción de bienes y servicios no transables, especialmente en el sector inmobiliario y financiero. Es decir que se endeudaron en dólares en actividades que no generaban capacidad de devolución de divisas.-
Se dio también, la sobreinversión en algunos sectores, electrónica de consumo, automotores, petroquímicas, acero. En 1996, el exceso de capacidad productiva provocó la caída de los precios de estos productos, principales rubros de exportación[11]. Los déficit de cuenta corriente continuaron hasta que los capitales se fugaron, cuando los prestamistas perdieron la confianza en la capacidad de pago de estos países.-
En lo que respecta a la cuestión de la crisis y su relación monetaria, Soros sostiene que la causa más inmediata de los problemas fue una alineación incorrecta de las monedas de la región. Una alineación bastante rígida que puede ser identificada con un tipo de cambio fijo, los desplomes suelen ser catastróficos. “La crisis asiática es un ejemplo en este sentido”[12]. Las economías del S. E. Asiático mantenían un acuerdo informal por el cual vinculaban sus monedas al dólar norteamericano.-
La aparente estabilidad de la vinculación con el dólar alentó a los bancos y negocios locales a endeudarse en dólares y convertir los dólares en las monedas locales sin cobertura; después los bancos prestaron a proyectos locales o invirtieron en ellos, sobre todo bienes raíces. Esa parecía una forma sin riesgo de ganar dinero. Pero este acuerdo tácito se vio sometido a diferentes presiones, entre ellas se mencionó la subvaluación de la moneda china en 1996 y del dólar norteamericano, respecto del yen japonés. La balanza comercial de los países afectados se deterioró, aunque los déficits comerciales fueron contrapesados al inicio por el continuo ingreso de capitales.-
Cuadro 10: Indicadores de vulnerabilidad al cambio de la coyuntura internacional de ASEAN-5 y China
X/PBI
Xeuj/PBI
Xti/PBI
Xsem/PBI
Corea
36,5
10,7
9,1
6,1
Filipinas
45,3
19,8
28,5
24,2
Indonesia
41,2
13,4
1,2
0,2
Malasia
111,5
46
49,5
20,8
Tailandia
55,9
17,9
11,5
3,9
China
23
7,5
2,1
0,5
X/PBI: Exportaciones/PBI (2000)
Xeuj/PBI: Exportaciones a Estados Unidos y Japón/PBI
Xti/PBI: Exportaciones de productos de tecnología de la información/PBI (1999)
Xsem/PBI: Exportaciones de semiconductores sobre PBI (1999)
Fuente: Banco Asiático de Desarrollo y Banco Mundial. Bustelo, P. “La economía china durante y después de la crisis asiática (1997-2001) en Cesarin, S y Moneta, C. “China. Perspectivas del presente, desafíos del futuro”. EDUNTREF. Buenos Aires, 2002.
Algunos autores enfatizan las debilidades estructurales de las economías de la región. La retracción de los mercados exteriores, a partir de 1996, obedeció a diferentes factores como el renovado proteccionismo comercial de los mercados tradicionales (Estados Unidos, U.E., Japón). La competencia con China, la depreciación de las monedas de la región, consecuencia de la gran entrada de capitales externos y del sistema cambiario adoptado. Todo esto provocó el descalabro financiero que sumado a la fragilidad de los bancos de la región llevó a la necesidad de salvar las economías.-
Según Víktor Sukup, la crisis del S. E. Asiático es más financiera que de competitividad industrial y tecnológica. Entre los factores que llevaron a la crisis se pueden citar: liberalización financiera, tasas altas y tipo de cambio estable, muy atractivo a la llegada de capitales especulativos y causa de la deuda externa cada vez más astronómica.-
Para el autor antes mencionado, sería ciertamente erróneo no ver el lado financiero de la crisis. Dado que detrás de éste está, el clásico problema de la sobreproducción y el subconsumo, que enfatizan autores de tendencia marxista como Chesnais o Greider. La cada vez más desigual distribución del ingreso, a escala mundial y al nivel de prácticamente todos los países, resultado inevitable y también deseado de las políticas de Reagan o Tatcher, cobra por fin su precio lógico: El desajuste entre producción y demanda solvente crea problemas crecientes, como lo preveían en sus tiempos Malthus, Marx, Keynes y Schumpeter.-
Paul Krugman llama a los tigres asiáticos “tigres de papel” porque el desarrollo asiático parecía estar impulsado por un desarrollo extraordinario de inputs (trabajo y capital) en lugar de ganancias en la eficiencia. Recordando que el crecimiento sostenido en la renta per cápita de la nación solo puede ocurrir si hay un aumento de output por unidad de input, dado que el crecimiento a través de los inputs es inevitablemente limitado.[13]-
Algunos analistas sitúan la crisis de la región en el marco de la pérdida de estos países al cesar la Guerra Fría. Según de la Balze, mientras el 70 % de las exportaciones coreanas a los Estados Unidos gozaba de los beneficios del Sistema Generalizado de Preferencias del GATT, sólo el 20 % de las argentinas o brasileñas tenían igual ventaja. Esto nos indicaría la falta de cumplimiento del principio de la “nación más favorecida” dentro del sistema general de aranceles y tarifas.-
Cuadro 11: Comparación de la participación de los “Tigres” en las exportaciones de productos industriales del Tercer Mundo con la de Argentina, 1963 y 1984.
1963
1984
Tigres (Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur)
23,1
60,5
Corea del Sur sola
1,1
18,1
Argentina
2,3
1,1
Fuente: Mármora L. y Messner D. “Los escombros teóricos de la investigación del desarrollo. Una comparación entre Argentina y Corea del Sur”. Revista Nueva Sociedad. Nro. 110. Caracas, 1990. En Sukup, V. “Asia frente al siglo XXI – de los milagros y las debacles”. Ed. Corregidor, Centro de Estudios Alexander von Humboldt, UNICEN. Buenos Aires, 2000. p. 298.
Pero esta preferencia estratégica de Estados Unidos se debió a razones geopolíticas. En el marco internacional de la Guerra Fría, este país necesitaba asegurarse el éxito de estas economías. Los tigres asiáticos supieron aprovechar esta relación preferencial para desarrollar un modelo de crecimiento económico orientado a la exportación. No cualquier país podía transformarse en exportador de bienes manufacturados a partir únicamente de la ayuda de Estados Unidos, como lo demuestran los casos específicos de Egipto y Panamá. Según De la Balze es necesario analizar también los factores endógenos para explicar los logros de este grupo de países, por ejemplo: “políticas macroeconómicas ortodoxas, una alta tasa de ahorro, una ética de trabajo estricta y un estado que planificaba las inversiones”[14].-
Cuadro 12:Comparación de coeficientes de exportación (exportaciones/PBI, en %) de los “tigres” con cuatro países de América Latina, 1965 y 1988.
1965
1988
Corea del Sur
9
41
Taiwán
19
55 (PBN)
Hong Kong
17
136
Singapur
123
s.d.
Brasil
8
10
México
8
16
Argentina
8