La crisis asiática:  “Segunda ola” de crisis financiera

 

Analizar la crisis asiática reviste importancia considerando que lo que hoy es conocido como “blindaje” o ayuda financiera internacional, comenzó en 1997 y específicamente en la región del Sudeste Asiático, cuando fue necesario salvar a las economías de la región. El blindaje llegó a Tailandia, en julio de 1997, luego que la devaluación de su moneda (bath) arrastrara a Corea del Sur, Malasia[1], Filipinas e Indonesia.-

 

Un mes después  que Tailandia dejara flotar su moneda, el FMI anunció un paquete de 16.000 millones de dólares para apoyar sus audaces “medidas de ajuste”. En ese momento,  Malasia y Singapur habían devaluado también sus monedas. Cuarenta días después sería el turno de Corea que también sería prontamente  socorrida por la coordinada acción financiera internacional.-

 

Al comienzo el presidente de los Estados Unidos, William Clinton, minusvaloró el colapso de la moneda tailandesa expresando que “sólo unas chispas en el medio del camino hacia la prosperidad económica”. Como su economía no resultó directamente afectada, Estados Unidos no ofreció asistencia inmediata, en marcado contraste con la situación mexicana en la crisis de 1995. Esta falta de ayuda generó un sentimiento de desconfianza generalizado en Tailandia, especialmente después del intenso apoyo brindado a los Estados Unidos en la guerra de Vietnam.-

 

La crisis de Asia constituye un ejemplo de cómo las medidas del FMI afectan las economías regionales, y cómo estas medidas, en ocasiones, desequilibran las economías nacionales de los países en desarrollo desencadenando -a corto ó mediano plazo- un  proceso    devaluatorio.-

 

Para Viktor Sukup: “La crisis asiática, objeto de interpretaciones muy diversas, puede verse, como el resultado de liberalizaciones incompletas y mal controladas -y en cierto modo, por sus implicancias mundiales aún poco claras- como un verdadero giro en la historia de la globalización”[2].-

 

Como sostiene otro autor, la liberalización de la cuenta de capital fue el factor individual más importante que condujo a la crisis (Stiglitz, 2002). Las políticas del FMI en el Este asiático tuvieron exactamente las consecuencias que han hecho que  la globalización haya sido atacada (Stiglitz, 2001).-

 

En ocasión de su visita a Buenos Aires en 1999, el Primer Ministro de Singapur, Go Chok Tong, sostuvo: “La crisis asiática ha concentrado la atención en los riesgos de la globalización” [3].-


 

[1] Como se verá más adelante,  este país resultará uno de los menos afectados por la crisis.

[2] Cfr. Sukup, V. “Asia frente al siglo XXI -¿de los “milagros” a las “debacles”?”. Ed. Corregidor, 2000.  

 

[3] Cfr.  Cesarin, S., op. cit.  p. 12.