Efectos de propagación sobre el sistema financiero argentino

 

Durante 1994, la fuerte suba de las tasas de interés en los Estados Unidos causó un retraimiento del flujo de fondos hacia los mercados emergentes, entre ellos Argentina, provocando caídas en los precios de los activos financieros, tanto en los títulos privados como en los públicos. Las perspectivas en 1995 indicaban una continuación de esta realidad, menores recursos financieros externos y la consiguiente necesidad de seguir incrementando el ahorro interno.-

 

El primer efecto que la devaluación produjo fue un agravamiento de la generalizada desconfianza ya existente en la economía mexicana, que rápidamente se extendió a la gran mayoría de los mercados emergentes. Los bancos internacionales cortaron el flujo de nuevos prestamos;  lo que, a su vez, implicó un fuerte retiro de depósitos y una contracción en los pasivos monetarios.-

 

El sistema financiero argentino sintió inicialmente los efectos a través del retiro de depósitos desde el exterior. Bancos y empresas de primera línea se vieron impedidos de renovar fuentes de crédito externo. La crisis de liquidez afectó particularmente a entidades mayoristas. Esto produjo, a su vez, una generalizada desconfianza por parte de inversores y ahorristas locales sobre la solidez de las entidades, llevándolos a retirar sus depósitos y agudizar el problema.-

 

El crédito doméstico se hizo escaso para las empresas más pequeñas pues fueron desplazadas por empresas más grandes que no pudieron continuar financiándose directamente en el exterior o indirectamente a través de bancos mayoristas.-

 

El gobierno argentino reaccionó intentando evitar la expansión de los problemas de algunas entidades al resto del sistema financiero y a la economía real. La situación de iliquidez fue atacada con reducción de encajes y, posteriormente, con la organización de una red de asistencia para problemas de iliquidez[1].-

 

Cuadro 7: Indices de tipo de cambio real, 1983-1998. Casos comparados de México y Argentina.

 

País

1983- 1986

1987-1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

México

96,0

100,0

81,0

74,6

70,9

72,7

107,2

96,7

84,2

83,4

Arg.

78,5

100,0

66,1

61,5

58,1

60,3

66,5

67,9

65,4

63,6

 

Fuente: Ffrench-Davis, Ricardo. “Macroeconomía, comercio y finanzas para Reformas las Reformas en América Latina”. Ed. McGraw Hill, CEPAL. Santiago de Chile, 1999. p. 190. Sobre datos de la CEPAL.

 

Las dudas en torno a una posible devaluación fueron contrarrestadas reafirmando la convicción de no devaluar  y tomando una serie de medidas que buscaban  restablecer la credibilidad de la economía.-

 

Sin embargo, el retiro de fondos del sistema se hizo creciente, lo que llevó al gobierno a un replanteo del programa económico para 1995 con un nuevo esquema de financiamiento, un aumento en las metas de superávit fiscal y la creación de dos fondos fiduciarios para atender específicamente a los problemas de solvencia del sistema financiero. Este nuevo programa se enmarcó en una extensión del acuerdo de facilidades extendidas con el FMI por un año. -

 

Como consecuencia, algunos bancos provinciales, cooperativos y mayoristas recibieron el impacto de la pérdida de depósitos con extrema intensidad. Por otro lado, otros bancos vieron crecer sus depósitos, en un contexto de marcada incertidumbre sobre la futura evolución de las entidades con problemas de liquidez. Pero, según diversos analistas, ningún banco desapareció por falta de liquidez, sino por fallas en su estructura patrimonial (crisis de solvencia). -

 

Esta situación debilitó el funcionamiento de los mecanismos de redistribución de liquidez al interior del sistema e hizo necesario que las autoridades intervinieran para asegurar la estabilidad del mismo. Estas intervenciones se orientaron a partir de ciertos criterios básicos. En primer lugar, reafirmar la vigencia de la convertibilidad. Segundo, eliminar del sistema financiero el efecto de la crisis fiscal de ciertas provincias, que se financiaban desde algunos bancos provinciales. Por último, tratar de incentivar que las propias entidades financieras privadas se encargaran de las entidades más débiles a través de adquisiciones, fusiones y absorciones.-

 

La crisis financiera precipitada por la devaluación mexicana tuvo un fuerte impacto en la economía argentina. Si bien ello no resultó en una crisis en el sentido de una devaluación cambiaria como vislumbraron muchos, la economía registró una caída del PBI del 5 % y una disminución de la inversión del orden del 16 %.-

 

Para restaurar la confianza global en la economía se corrigieron las metas fiscales en el marco de la ampliación del acuerdo de facilidades extendidas con el FMI. Esto permitió al país acceder al financiamiento necesario para compensar la salida de capitales que se estaba manifestando.-

 

La intervención de las autoridades económicas permitió restaurar la confianza en la viabilidad del plan económico. En el sistema financiero comenzó un proceso de reestructuración y se recuperaron parcialmente los depósitos. El crédito otorgado por el sistema financiero no se vio tan afectado inicialmente por la crisis mexicana debido a las políticas adoptadas por el Banco Central.-

 

No obstante ello, no se recompuso al ritmo del aumento de los depósitos. En esto último incidió tanto la política de recomposición de la liquidez adoptada por el Banco Central, como la prudencia exhibida por las entidades ante las dificultades que se observaban en la cadena de pagos.-

 

Las tasas pasivas de interés, luego de las fuertes subas registradas al compás de la crisis financiera, descendieron a niveles similares a los prevalecientes al momento de la devaluación mexicana. El diferencial entre las tasas pasivas en pesos y dólares que se había incrementado por los supuestos riesgos de devaluación, comenzó a disminuir alentado por la recuperación de los depósitos en pesos, recuperación que precedió a los nominados en moneda extranjera.-

 

Pero éste había sido apenas el comienzo de los grandes cambios en el sistema financiero argentino. La segunda parte de esta concentración prosiguió a lo largo de 1997, pero en un contexto distinto y a través de un mecanismo de centralización de capitales.-

 

En lugar de operarse en medio de una fuga o un retroceso de los depósitos del sistema, este capítulo de la transformación se dio en un período de crecimiento de las imposiciones del orden del 30 %. Y en lugar de avanzar como una derivación de quiebras o suspensiones de entidades, avanzó en la forma de la absorción de los grandes bancos privados nacionales por parte de la banca extranjera.-

 

Gráfico 1: Sistema financiero, situación bancaria. Composición de los depósitos por tipo de banco, comparación pre tequila y pre salida convertibilidad.

 


 

 


 

 

Fuente: Clarín.

 

En síntesis, como expresa Cesarin: “Una de las perspectivas más difundidas del análisis comparado la ofrece el debate sobre los enfoques utilizados para explicar la crisis mexicana y aquella posterior asiática.-

 

En líneas generales, la crisis mexicana dejará como conclusión la necesidad de reformar el sector público, la crisis asiática desplegará argumentos diversos sobre la necesidad de poner énfasis en las reformas con eje en el sector privado[2].-


 

[1] Cfr. Oddone, C. N. y Granato, L. “Sistema Financiero Argentino –desde sus orígenes hasta la crisis de Asia”. Contribuciones a la Economía. Grupo de Investigación EUMED. Universidad de Málaga.

[2] Cfr. Cesarin, S. “Entre la caída de Asia...”, op. cit.,  p. 5.