El papel del FMI

 

El FMI y los  EEUU comenzaron a sugerir de qué manera México debía manejar sus políticas monetarias[1]. -

 

El paquete de rescate  llegó a México pronto y se constituyó en la más grande ayuda hasta ese momento para un país. Alcanzó los 52.800 millones de dólares, de los cuales 20.000 millones eran  aportados por el gobierno de los Estados Unidos, 17.800 del FMI, y 10.000 millones del Banco de Basilea, más aportes menores de Canadá, la banca privada y América Latina en su conjunto (1.000 millones de dólares). Pero solo el FMI y Estados Unidos desembolsaron los fondos prometidos.-

 

Debido a este préstamo excepcional el gobierno de los Estados Unidos emitió un comunicado de prensa el 18 de enero de 1995 sosteniendo que el paquete de ayuda era un acontecimiento “único” que de ninguna manera constituía un precedente. Los casos futuros de crisis, nos indicarían que México no sería el único ejemplo, y que la ayuda no se limitaría solo a ese país como se pretendía en Estados Unidos.-

 

Tras los fracasos iniciales por restablecer la confianza en el sistema financiero mexicano, el 9 de marzo de 1995 se dio a conocer un programa macroeconómico de estabilización, con el respaldo de un acuerdo del tipo stand-by con el FMI. Los objetivos claves pasaban por la estabilización económica del país y la recuperación de la confianza internacional.-

 

Algunos de los principales elementos del programa  fueron:

 

-          Las medidas fiscales incluían ajuste en los precios de  los bienes producidos por el sector público y reducción nivel real del gasto público. (En contrapartida, recordemos que la información que nos da Ffrench-Davis habla de los  gastos del sector privado y la toma de créditos de este sector en el exterior)

 

-          Mantener un régimen de flotación de la tasa cambiaria, utilizando la política monetaria como herramienta para ayudar a estabilizar los precios

 

-          Con la ayuda de  una importante operación del BM, México diseña un  programa para fortalecer el sector bancario a través de mejoras en la regulación y supervisión, mediante la elevación de los requisitos de capital y de las reservas por deterioro de cartera. Con respecto al sistema bancario, también se eliminaron los topes a la inversión extranjera en la banca mexicana. Se estableció una línea de crédito en moneda extranjera para permitir a los bancos nacionales cumplimentar sus compromisos internacionales. Adicionalmente se instauró un programa de  deuda convertible subordinada para ayudar a los bancos que estuvieran experimentando una caída en sus requisitos de capital.-

 

Este programa  macroeconómico de estabilización implicó un cambio importante de rumbo en la forma en que México manejaba su economía. Dada la magnitud del ajuste, el presidente Zedillo rompió el acuerdo con los sectores empresariales y laborales que se venía respetando  desde 1987[2] y aplicó medidas como el abandono del régimen de tasa de cambio fijo.-

 

Destaquemos las conclusiones de Thurow sobre el plan de rescate a México y sus consecuencias. Observemos  particularmente el rol que le asigna a Estados Unidos y al FMI en la crisis: “ Negar la ayuda a México causaría una pérdida de confianza y pánico en los mercados financieros del mundo que incluso podrían derrumbarse. (...). Si los mercados financieros del mundo quebraran, los perdedores, por supuesto, no serían los mexicanos sino los grandes operadores en los mercados financieros internacionales: los británicos, los alemanes, los japoneses y, los norteamericanos”[3]. -

 

En este caso les tocó a los  mexicanos pagar el costo de lo que básicamente es una “póliza de seguro” para estabilizar el sistema financiero mundial. Un aumentó de la tasa de interés impuesto a México condujo directamente a tasas de interés más altas en todo el Tercer Mundo.-

 

La suma de factores internos y externos impusieron la devaluación de la moneda nacional. En principio se piensa en una devaluación “bien manejada” pero éstas  son poco probables, ocurren demasiado tarde o son instrumentados de  manera no creíble para “los mercados”. Para Lavagna  la crisis de México muestra que nunca hay un buen momento para devaluar.  Ya para febrero de 1994 se comenzó a advertir que México estaba viviendo como un credit-card addict (Lavagna, 1999).-


 


[1] Cfr. DePalma, A. “Turnmoil Grips Mexico over Shock Plan for Economy”, International Herald Tribune, 13 de marzo de 1995, p. 4. Cfr. Paul Krugman. “Internacionalismo Moderno – La economía internacional y las mentiras de la competitividad”. Ed. Crítica – Grijalbo - Mondadori, 1997. 

[2] El llamado pacto era un acuerdo tripartito con empresas y sindicatos que en el pasado había llevado al gobierno a  descartar la depreciación de la moneda como mecanismo para corregir la sobrevaluación acumulada. En el pasado y en virtud de este pacto, los incrementos salariales generalmente habían sido superiores a la tasa de depreciación nominal, y la diferencia no era cubierta por ganancias en productividad.-

[3] Cfr. Thurow, L., op. cit., pp. 243 - 244.