México: La primera crisis en mercados emergentes

 

México ha sido un país clave en la última década en el ámbito financiero. Como sostiene Roberto Lavagna, “dos veces en poco más de una década, en 1982 y 1994, México no pudo obtener suficiente crédito “voluntario” para financiar o refinanciar sus deudas”[1]. Lo que significa que en dos oportunidades dentro de un corto período el país estuvo técnicamente en default. Mientras que en 1982, el default fue “abierto”, en 1994 fue “disfrazado” (Lavagna, 1999). -

 

De esta manera, tanto en la década perdida como en la década del noventa, México se convierte en un caso útil para nuestra perspectiva comparada sobre el análisis de las crisis financieras.-

 

La crisis reviste importancia porque con ella comienza  el  debate sobre el comportamiento de la economía financiera en la periferia y que luego se extendería al interior de los organismos financieros internacionales.-

 

Cuadro 3: Situación de México en 1982 y 1995.

 

1982

1994-1995

Recesión más alza controlada de las tasas de interés y del dólar. Gran aumento del peso de la deuda. Incapacidad de México para cumplir con los vencimientos.

Política insostenible del tipo de cambio elevado y del financiamiento del déficit comercial por capitales a corto plazo. La devaluación del peso desencadena la huida de capitales  y el derrumbe del mercado.

80.000 millones de deuda; de los cuales 14.000 a bancos norteamericanos cuyas acreencias máximas representaban el 50 % del capital.

Riesgo de contagio hacia Argentina y Brasil. Incapacidad de  México para continuar pagando los atrasos de la deuda.

2.000 millones de crédito norteamericano de urgencia de las agencias federales. 2.000 millones de crédito bancario garantizados por el gobierno norteamericano. Más de 5.000 millones del Banco de Pagos Internacionales (BPI) y el FMI

20.000 millones de créditos norteamericanos de urgencia del fondo de estabilidad cambiaria federal. Más de 10.000 millones del FMI, 7.800 millones del BPI, 3.000 millones del Banco Mundial y del Banco Interamericano, 1.000 millones de otros países latinoamericanos.

 

Fuente: elaboración del autor sobre datos de  Chesnais, F. (comp). “La mundialización financiera”. 1ra, edición francesa 1996.Ed. Losada. Buenos Aires, 2000. p. 298.

 

 La crisis financiera de México se convirtió en un llamado de atención no sólo para México sino para todos los países de la región de América Latina y el Caribe (ALC).-

 

Para miembros del Banco Mundial  como Javed Burki  y Sebastián Edwards, la crisis  “puso de manifiesto a los líderes de la región que la reforma es un proceso continuo que nunca se detiene y que ellos deben estar en permanente alerta a los cambios  en el entorno en el cual operan. Ratificó la urgencia de comenzar la segunda fase de reformas y de clarificar su agenda. La reconstrucción del Estado y la reducción de la pobreza y las desigualdades son aspectos críticos para la consolidación de las reformas que ya se han implantado así como también para lograr un mayor crecimiento económico hacia el futuro”[2]. -

 

A partir de la crisis mexicana, “el informe anual del Banco Mundial 1995, así como el vicepresidente Sharid Javed Burki, miembros de la institución como Sebastián Edwards o académicos como Jeffrey Frenkel (Universidad de California) han cambiado su posición y admiten ahora  la importancia de efectuar “algún” tipo de control a los movimientos de capitales de corto plazo al mismo tiempo que han asignado un poder mayor que el aceptado hasta ahora a las políticas de estabilización monetaria por su efecto en modificar expectativas[3].-

 

       La crisis  denominada  del  “Tequila” fue la primera crisis de liquidez en los años noventa que puso en entredicho el sistema financiero internacional y generó un lógico temor al “efecto dominó” sobre el resto de los mercados emergentes.-

 

        Thurow nos aclara que en el sistema financiero internacional, en cualquier momento puede aparecer un eslabón más débil. Este parece ser el caso de México en  1994-1995.-

 

La revista Fortune publicó la lista de otras siete naciones (Filipinas, Indonesia, Malasia, Tailandia, Brasil, Argentina y Chile) que se consideraban  propensas como México a sufrir una debacle[4]. Posteriormente seis de estas  economías atravesarían crisis económicas que obligarían a su rescate. Todas, menos Chile, fueron socorridas internacionalmente durante los noventa.-

 

La economía mexicana se había manejado bien desde la visión de Thurow. “Seis meses antes de la crisis, México era ampliamente citado como la nación que estaba en el rumbo correcto. Había eliminado los grandes déficit presupuestarios de comienzo de los ochenta y había logrado un equilibrio fiscal. Estaba desregulando y privatizando (se habían vendido más de mil empresas públicas). La desregulación se había ampliado. Desechando las viejas recomendaciones de proteccionismo, se había incorporado al NAFTA y había reducido severamente los aranceles y las cuotas” [5].-

 

Cuadro 4: PBI, 1970-1998. Casos comparados de México y Argentina.

(Tasas de crecimiento anual, %).

 

País

1970-1980

1981-1990

1991-1994

1995

1996

1997

1998

México

6,7

1,9

3,7

-6,6

5,3

7,3

4,8

Argentina

2,8

-0,7

8,2

-5,0

3,6

8,4

4,2

 

Fuente: Ffrench-Davis, Ricardo. “Macroeconomía, comercio y finanzas para Reformas las Reformas en América Latina”. Ed. McGraw Hill, CEPAL. Santiago de Chile, 1999. p. 184. Sobre datos de la CEPAL, expresadas en U$S de 1980 para 1970-1980, en U$S de 1990 para 1980-1997 y en U$S de 1995 para 1998.

 

El presupuesto mexicano estaba equilibrado pero el peso estaba sobrevaluado y el déficit de la balanza de pagos era financiado con flujos de capital a corto plazo antes que por inversión extranjera directa de corto  y largo plazo[6]. Para diciembre de 1994, las reservas de moneda extranjera habían caído a niveles tan bajos que México se vio obligado a devaluar. En febrero de 1994, las reservas de México eran de 29.000 millones de dólares, pero para diciembre de ese mismo año se redujeron a 6.000 millones de dólares y al momento de tomarse la decisión de devaluar (20 de diciembre de 1994) ascendían a solo 3.500 millones.-

 

A esto se debe sumar el déficit en la cuenta corriente que en 1994 alcanzó el 8 % del PBI mexicano, aproximadamente 25.500 millones de dólares en 1994. El presidente electo Ernesto Zedillo del Partido Revolucionario Institucional (PRI), afirmó que había llegado la “hora de la verdad” y por lo tanto decidió devaluar el peso.-

 

Cuadro 5: Déficit en Cuenta Corriente, 1983-1998. Casos comparados de México y Argentina. (Millones de dólares de cada año).

 

País

1983-1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

México

241

14.888

24.442

23.400

29.418

1.576

2.330

7.499

15.500

Argentina

1.413

647

5.462

7.672

10.118

2.768

3.787

9.454

12.200

 

Fuente: Ffrench-Davis, Ricardo. “Macroeconomía, comercio y finanzas para Reformas las Reformas en América Latina”. Ed. McGraw Hill, CEPAL. Santiago de Chile, 1999. p. 189. Sobre datos de la CEPAL..

 

El autor chileno Ricardo Ffrench-Davis, en “Capitales golondrina, estabilidad  y desarrollo”[7], sostiene que la situación de México es el costo de una visión miope que solo miraba los méritos pero no los problemas que subsistían y los nuevos que se estaban creando en la economía. En este camino, el tipo de cambio real se apreció fuertemente, desde 1988 y se acentuó en la década del noventa. Las exportaciones crecieron, pero las importaciones lo hicieron aun en mayor medida.-

 

Otro dato a tomar en cuenta es que solo uno de cada cuatro dólares que ingresaba a la región correspondía a inversión extranjera directa (IED) [8]. De esta manera, estos fondos externos fueron a reforzar más intensamente el consumo y a desalentar el ahorro nacional. El aumento del consumo no fue al nivel del gobierno, sino al nivel privado.-

 

Al nivel gubernamental México tenía una situación fiscal equilibrada, por lo que el gasto en exceso perteneció al sector privado, financiado por aportes privados desde el exterior. El ahorro interno mexicano cayó significativamente como porcentaje del PBI.-

 

       Roberto Lavagna compara la situación de México con lo que se denomina “enfermedad holandesa”[9] en economía. Tienen cuestiones en común ya que son el resultado de un exceso de oferta de moneda extranjera en los mercados cambiarios, de una revaluación de la moneda nacional y, como  consecuencia de ello, de un cambio en los precios relativos internos. Pero hay una diferencia sustancial entre ambas enfermedades[10].-

 

El caso holandés, puede, en su origen, ser considerado exógeno. El caso mexicano debe ser considerado endógeno. En el primer caso la situación es exógena a la política económica y más bien debida a una combinación permanente o al menos de largo plazo de recursos naturales y avances tecnológicos.-

 

El segundo caso es el resultado de una deliberada política económica escogida con ese fin pero que se ha demostrado como incapaz de reconocer el carácter puramente transitorio o de corto plazo, de parte no solo importante sino de la mayor, de los flujos financieros.-

 

En lo que hace a las causas, el autor antes mencionado, nos indica:

 

-          Una alta liquidez en los mercados internacionales de capital y un exceso de ofertas de capital[11]

 

-          La existencia, en países medianamente desarrollados, ex ante, de una demanda global excedente, ligada a una demanda social por mayor consumo y más rápido crecimiento que, generalmente, se expresa a través de un mayor gasto e inversión públicos

 

-          Una fuerte demanda política por satisfacer dicha demanda global más alta que tiene la sociedad

 

-          Un grupo de tecnócratas decididos a aplicar una nueva sound político - económica  para satisfacer las condiciones de los anteriores items.-

 

Para el BM la principal causa de la crisis mexicana fue su insostenible déficit en la cuenta corriente, financiado por grandes y constante entradas de capital. Entre los factores, que actuaron de manera combinada, que permitieron llegar a un valor tan elevado en ese déficit fueron: el propio “éxito” de México”[12], y asociado a este el exceso de confianza por parte de las autoridades mexicanas en ese mismo éxito, a lo que debe sumarse la inestabilidad política propia de un país que hasta el momento se caracterizaba por haber tenido en el gobierno durante 60 años a un mismo partido político.-

 

La alteración política tiene una respuesta central: la rebelión en el estado de Chiapas y los asesinatos políticos. El levantamiento zapatista sucedido el 1 de enero de 1994, fecha en la cual entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, conocido por sus siglas en inglés NAFTA (en castellano: TLCAN). El asesinato el 23 de marzo de Donaldo Colosio, candidato presidencial del PRI. El vacilante comienzo de Ernesto Zedillo, y el peso de la figura de su hermano y finalmente el asesinato del ex secretario general del PRI, Francisco Ruiz Massieu, en medio de un acto partidista, conspiraron contra la estabilidad política y económica de México  y disminuyeron la confianza internacional de los inversores.-

 

 Esta combinación  de factores se fue generando durante el transcurso de la primera parte de la década del noventa. Para numerosos autores heterodoxos “el Consenso de Washington” llevó directamente a la crisis del Tequila.  Y el efecto de la misma  puso en duda  dicho paradigma. En consecuencia, originó la reforma del Consenso de Washington[13].-

 

Cuadro 6: El Consenso de Washington y su Reforma.

 

Consenso de Washington, 1989

Reforma Consenso de Washington, 1996

Restaurar la disciplina fiscal

La disciplina fiscal no es suficiente. Aumentar el ahorro

Reducir el gasto público

Reorientar el gasto hacia lo social

Eficiencia recaudatoria

Reforma Tributaria. Evitar externalidades sobre el medio ambiente

Desregulación financiera

Supervisión Financiera por parte del Estado

Liberalización comercial. Apertura con Aranceles bajos y uniformes

Usar poder de negociación. Fomentar bloques

Privatización y Desregulación

Derechos de propiedad para todos.

Reforma Agraria

Achicar el Estado

Crear instituciones estatales o mixtas, para políticas sociales y de promoción

Impulsar el gasto en educación

Direccionarlo a los niveles primarios y secundarios

 

Fuente: elaboración propia sobre la base de datos de “El Economista”.

 

Thurow nos propone para descubrir las causas fundamentales de la crisis mexicana, analizar la situación de los Estados Unidos. “Debido a las bajas tasas de interés bancario destinadas a combatir la recesión 1990-91, cientos de millones de dólares pasaron de las cuentas de ahorro norteamericanas a los fondos mutuales de más alto rendimiento. Pero para obtener mayor rendimiento, los gerentes de los fondos mutuales tenían que obtener más altas ganancias y con esa finalidad enviaban su dinero a México”[14].-

 

Cuando las tasas de interés de los EEUU volvieron a subir, los mismos gerentes comenzaron a repatriar el dinero. Con el dinero que salía en grandes cantidades y déficit en la cuenta corriente, era sólo una cuestión de tiempo hasta que México agotara sus reservas de divisas.-


 

[1] Cfr. Lavagna, R., op. cit., p. 91.

[2] Cfr. Javed Burki, S. y Edwards, S. “América Latina y la Crisis Mexicana: Nuevos desafíos”, junio de 1995, Banco Mundial, Washington, D.C.

[3] Cfr. Lavagna, R. op cit,  p. 121.

[4] Cfr. Fortune, “After Mexico who’s next?”, 6 de marzo de 1995, p. 14

[5] Cfr. Thurow, L., op. cit., p. 241.

[6] Cfr. Ffrench-Davis, R. “Macroeconomía, comercio y finanzas para Reformas las Reformas en América Latina”. Ed. McGraw Hill, CEPAL. Santiago de Chile, 1999.

[7] Cfr. Ffrench-Davis, R. “Capitales golondrina, estabilidad y desarrollo”.  Estudios Internacionales. Año XXIX. Nro. 115. Julio - Septiembre 1996.

[8] Ibid...

[9] Para una descripción del caso holandés de los tulipanes. Cfr. Galbraith, J. K. “Breve historia de la Euforia Financiera”. Ed. Ariel Sociedad Económica. Buenos Aires, 1990.

[10] Cfr. Lavagna, R. “Neoconservadurismo versus capitalismo competitivo”. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, 1999.

[11] Debemos recordar que se ha dado un pasaje del sobrepesimismo de los ochenta al sobreoptimismo de los noventa, solo en base a este cambio cuantitativo en el grado de liquidez, y así colocando la dimensión financiera por encima de aquella productiva.

[12] Recordemos que el 9 de diciembre de 1994, a pocos días de la crisis, el presidente William Clinton elogió públicamente a México como un “perfecto ejemplo de desarrollo económico”.

[13] Cfr. Williamson, J. “Revisión del Consenso de Washington” en “desarrollo económico y social en los umbrales del Siglo XXI”. Banco Interamericano de Desarrollo. Washington DC, 1998. Williamson, J. (ed.) “What the Washington Consensus Means by Policy Reforms?” en “Latin American Adjustment: How Much has Happend?”. The Institute for International Economics. Washington DC, 1990. Ver también: Javed Burki, S. y Perry, G.E. “Más allá del Consenso de Washington: la hora de la Reforma Institucional”. Banco Mundial. Washinton DC, 1998.

[14] Ibid ...p. 242.