Crisis como concepto y tipologías

 

Se define “como crisis a un momento de ruptura en el funcionamiento de un sistema, un cambio cualitativo en sentido positivo o negativo”[1].

 

La comprensión de una crisis se funda en el análisis del estado de un sistema: la fase previa al momento en que se inicia la crisis, la fase de crisis propiamente dicha, y por último, la fase en que la crisis ha pasado y el sistema ha asumido un cierto modelo de funcionamiento que no es ya el anterior a la crisis.-

 

Para una conceptualización más precisa se requiere analizar otros tres aspectos: 1-la identificación del origen y de  las causas  del acontecimiento que ha dado inicio a la crisis, y en particular, si se trata de un factor interno, interméstico o externo del sistema, de tiempo reciente o de largo alcance; 2- la disponibilidad de tiempo para dar respuesta a la situación de  crisis y en particular  de qué carácter es considerada y 3- indagar qué miembros están presentes y qué juegos realizan esos miembros en el sistema[2].-

 

Así visto, “Cada sistema se funda en un conjunto de relaciones más o menos estrechamente ligadas entre sus variados componentes, de modo que un cambio en un componente del sistema genera cambios en todos los restantes. Sin embargo, mientras que en los sistemas mecánicos es posible valorar con cuidado el efecto y la extensión de variaciones similares, y hasta medirlas, en el ámbito de los sistemas sociales se está todavía lejos de esto. Para valorar, en sentido amplio, la incidencia de  una crisis sobre un sistema social, sea como fuere se requiere ante todo definir el estado de equilibrio de este sistema[3].-

 

En lo que respecta al análisis de la crisis financiera, éste no se puede realizar sino se tiene  en cuenta dos cuestiones: Primero, es de carácter internacional. Segundo, las crisis financieras se han convertido en estructurales (Sevares, 2000)[4]. Las conmociones -o crisis- en la estructura que consecuentemente no produzcan un verdadero mejoramiento en la distribución de este sistema serán fundamento para continuar con nuevas conmociones. De esta manera, explotación económica y conmoción económica se enmarcarían como infraestructura y estructura.-

 

Estas conmociones del sistema hoy en día son identificadas con la palabra “crisis”. Hay  tipologías de crisis y hay fases de crisis.-

 

Las crisis en un sistema pueden considerarse fisiológicas cuando tocan el funcionamiento y provocan su adaptación; y patológicas cuando tocan la estructura del sistema y provocan su mutación.-

 

Las crisis funcionales pueden ser a su vez de dos tipos: crisis de sobrecarga cuando el sistema tiene que hacer frente a más demandas que aquellas que las que puede responder o crisis de carestía cuando el sistema no alcanza a extraer de sus adentros o del ambiente los recursos suficientes para su funcionamiento[5].-

 

“La sobrecarga puede derivarse del mero número de las demandas, de la intensidad de las demandas, de la fuerza de los componentes portadores de demandas y del tiempo disponible para las respuestas. La carestía está estrechamente ligada al tipo de apoyo que el sistema alcanza a dominar, apoyo que representa el índice principal con el cual prever el monto de recursos que el sistema puede extraer y movilizar”[6].-

 

Otras crisis de funcionamiento se consideran a partir del modo en que el sistema selecciona la información, busca cambiar sus fines y procura cambiar el ambiente interno y externo. La fase en la cual el sistema ha alcanzado un nuevo equilibrio, estable o inestable, marca el fin de la crisis, pero no necesariamente su solución. La crisis puede estar simplemente adormecida, retirada pero latente, y por consiguiente manifestarse nuevamente en una fase sucesiva. Si esta cuestión se repite muchas veces, es probable que haya una patología escondida en la estructura del sistema, a corto o mediano plazo ese sistema mutará[7].-

 

Las crisis de funcionamiento se vienen repitiendo desde hace una década en el sistema internacional. Todo pareciera indicarnos que el proceso que se está desarrollando en este sistema es el que comentamos en el párrafo anterior. Las crisis se producen en el sistema financiero internacional hasta que se alcanzan nuevos equilibrios, sean estos estables o inestables, pero la crisis continúa estando. Y la crisis repetida de funcionamiento, que se da en economías estructuralmente dependientes, se está transformado en patológica durante el transcurso de la última década.-

 

Mientras tanto, en el corto plazo el mundo tambalea de una a otra crisis, y todas ellas implican de manera crucial el problema de generar suficiente demanda”[8].-

 

“México, Tailandia, Malasia, Indonesia y Brasil: un país en desarrollos tras otro ha experimentado una recesión que, (...) ha descubierto que las respuestas convencionales de política económica sólo han servido para empeorar las cosas[9].-

 

Roberto Lavagna[10] nos plantea que las grandes crisis internacionales pueden ser calificadas como crisis de oferta o crisis de demanda. En las crisis de oferta, no hay capacidad instalada suficiente, no hay factores de la producción suficientes para satisfacer la demanda existente dentro de las mejores técnicas de producción conocidas. Esta situación de demanda excedente está ligada a la escasez de ahorro e inversión  y a las subidas de precios ligadas con  presiones inflacionarias propias de toda situación en la que la demanda supera la oferta.-

 

Se llega a este desequilibrio por cuanto la masa de ahorro disponible  no es suficiente, globalmente considerada, para mantener la inversión necesaria para ampliar la capacidad de producción.-

 

Estas crisis de oferta no han sido muy recientes en los últimos años al menos en lo que respecta al seno de las economías desarrolladas. La razón básica se debe al rápido e incesante cambio tecnológico que determina las nuevas técnicas de producción que permiten aumentar la productividad, entendida como más producción por unidad de capital disponible.-

 

En las crisis de demanda, hay capacidad instalada no utilizada, hay factores de la producción disponibles, existe una oferta excedente frente a la demanda solvente que se manifiesta en el mercado. Se llega a esta situación luego de períodos de redistribución  regresiva, o sea, menos igualitaria entre países y al interior de los países.-

 

Dentro de este grupo de crisis de demanda se colocan las situaciones de inestabilidad financiera de la pasada década. Lo que nos permite afirmar, siguiendo a Lavagna que, siempre detrás de una crisis financiera hay una crisis de demanda.-

 

La crisis de demanda se dan por la no existencia de una demanda solvente. Puede haber una demanda potencial pero no hay una demanda solvente. La demanda potencial no tiene impacto directo sobre los mercados.-

 

Resulta necesario distinguir crisis de liquidez de crisis de solvencia. Tomando en cuenta que ambas se encuentran dentro del tipo de crisis de demanda. Al respecto, otros planteos proponen que la “crisis de liquidez” resultan de un déficit de recursos en el corto plazo para atender los compromisos de pagos externos pero de una posición sólida visto desde el largo plazo. A su vez, la iliquidez resultaría del pánico infundado de los acreedores (Calvo y Fernández Arias, 2000)[11] .-

 

Las crisis de solvencia se ven como una imposibilidad estructural en el largo plazo de poseer capacidad  de pago, es decir, presentan un alto nivel de endeudamiento acumulado. Un shock externo temporario (por ejemplo, la suba de las tasas de interés internacional) puede producir problemas de liquidez en el corto plazo, y uno más prolongado, de solvencia. Las crisis de liquidez pueden transformarse en crisis de solvencia[12].-

 

Muchas  crisis de liquidez se solucionan con  financiamiento  rápido y global, pero si este no se da, la crisis de liquidez devendrá en problemas de solvencia, que suelen transmitirse desde el sistema financiero a la economía real y viceversa, generando un círculo vicioso de extensión de la crisis a todos los factores de la economía real.-

 

Cuadro 1: Esquema de las crisis financiera internacionales 1929-2001.

 

Año

1929

1931-33

1950-60

1974-75

1982-87

1995-2001

Países

EEUU

Europa

Escala Mundial

EEUU y el mundo

América Latina

Países

Emergentes

 

Relación con:

Fin expan-sión

desde

II G.M.

Interrupción ayuda de EEUU en préstamos

Converti-bilidad sin coordinación de políticas macro-económicas

Colapso del sistema B.W., aumento

de precios del petróleo

Proyectos de desarrollo en medio a estanflación

Expansión de mercados financieros y capitales especulativos

Especulación anterior:

Acciones en bolsa 1928-29

No aplicable

Cambio en las

principales monedas

Acciones obligaciones financieras, in-mobiliarias

Commodities (petróleo), mercados bancarios privados

Derivados financieros, letras del tesoro en dólares

Expansión monetaria a partir de:

 

Préstamos de EEUU

No aplicable

Mercados de

Eurodólares

Reciclaje de petrodólares y eurodólares

Varios tipos de liquidez

Dólar y eurodólar

Pico espe-culativo

Sept. 1929

1930-31

1958-73

1969

1979-82

1995-97

Crisis

Oct. 1929

Austria, Alemania, Gran Bretaña y Japón, 1931.

EEUU, 1933.

 

Francia, 1958. Canadá, 1962. Italia, 1963.

Gran Bretaña, 1964. Francia, 1968. EEUU,

1973.

1974-75

Crisis del petróleo

1982, México. Insolvencia de Brasil, defaults generaliza-dos

México, 1994.

Asia, 1997.

Rusia, 1998.

Brasil, 1998-99.

Turquía y Argentina, 2001.

Prestamista de última instancia

Operaciones en la Bolsa de NY

Red de ayuda mutua del BIRD (préstamos entre B.C.)

Red del BIRD, FMI

Paquetes de ayuda de bancos privados

Esquemas oficiales Brady, Baker FMI.

FMI, G-7, Bancos multilaterales, BM

             

 

Fuente: de y adaptado a partir de Klindleberger, C. “Manias, Panics and crashes”, p. 259. Dos últimas columnas,  De Almeida, P. R., “O Brasil e as crises financieras internacionais, 1929-2001”. CENA Internacional, Año 3, Nro. 2, Dic. 2001.

 

En la década del ’90 las crisis tuvieron mucho más que ver con cuestiones directamente vinculadas al funcionamiento de los mercados de capital y a sus efectos en las políticas domésticas en parte  por la indudable incidencia de  las políticas monetarias de los países centrales (Hopenhayn y Vanoli, 2002).-

 

La crisis de México, de los países del este de Asia, de Rusia, de Brasil, de Turquía y de la Argentina, si bien recogen elementos vinculados a crisis cambiarias tradicionales (...), presentan factores  que están estrictamente vinculados a la naturaleza de los mercados  y con las distorsiones que genera el mal uso de recursos externos abundantes, tanto por el destino que se dé a estos recursos (consumo e inversión para el mercado interno o para exportaciones), como para sus condiciones de tasa de interés y plazo (las crisis se asocian, en general, con el peso de los créditos de  corto plazo)”[13].-

 

Las crisis de los años noventa, han presentado los siguientes patrones, de acuerdo a Chudnovsky, López y Pupato[14]:

 

-         Caídas fuertes en el PBI, que se traducen en aumento de desempleo y del nivel de inequidad en la distribución del ingreso

 

-         Drásticos descensos en la tasa de inversión doméstica

 

-         Significativas devaluaciones de la moneda nacional que, salvo en el caso de México, no se traducen en aumentos, sino en descensos de las exportaciones

 

-         Prevalencia de altas tasas de interés real

 

-         Fuerte depreciación de los activos financieros

 

-         Aumento de los préstamos incumplidos en las carteras bancarias

 

-         Altos costos fiscales, derivados esencialmente del rescate del sistema financiero, que agravan el deterioro de las cuentas públicas, ya impactadas negativamente por la propia contracción del nivel de actividad.-

 

Para comprender con más claridad cómo las crisis impactan en los mercados de capitales, es menester entender el funcionamiento de dichos mercados.-

 

Lester Thurow, sostiene que si se analizan las crisis financieras, la cuestión no es: ¿por qué los mercados quiebran?. Si no, ¿cómo los precios del mercado han alcanzado esos niveles insostenibles?. Básicamente, ¿cómo no pueden advertir los seres humanos inteligentes que los activos están sobrevaluados?. La respuesta para Thurow está en la codicia humana. La gente sabe lo que va ocurrir pero no puede resistirse[15].-

 

A medida que los precios suben en una burbuja, hay una cantidad de dinero para hacer en el corto plazo de manera más rápida, aún cuando todos sepan que los precios son demasiado altos y que finalmente deben caer. Todos se lanzan a los mercados pensando que serán suficientemente astutos de salir antes de que llegue el fin. Si alguien sale demasiado pronto se pierde una cantidad posible de ganancias.-


 

[1]  Cfr. Pasquino, G. En Bobbio, N., Matteucci, N. y Pasquino, G. “Diccionario de Política”. 11.ma edición en español. Siglo XXI Editores. México, 1998. p. 391.

[2]  Ibid... p. 391.

[3]  Ibid... pp. 391 - 392.

[4] Cfr. Sevares, J. “Crisis: Riesgo sin control en el mercado financiero internacional”. Realidad Económica Nro. 146. Buenos Aires, 2000.

[5] Cfr. Pasquino, G. En Bobbio, N., Matteucci, N. y Pasquino, G.; op. cit., p. 392.

[6] Ibid...p. 392.

[7] Otro fenómeno común también en las crisis internacionales es el de la crisis en la crisis, mediante el cual a una crisis de una cierta intensidad y de cierta duración puede superponerse una nueva crisis.

[8] Krugman, P., op. cit., p. 241.  Paul Krugman sostiene que: “La verdad es que la antigua macroeconomía de la demanda tiene mucho que ofrecer en nuestros actuales apuros”. p. 240.

[9] Ibid... p. 241.

[10] Cfr. Lavagna, R. “Neoconservadorismo versus capitalismo competitivo”. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, 1999.

[11]  Cfr. Calvo, G. y Fernández Arias, E. “The new features of financial crisis in emerging markets. Wanted: World  Financial Stability”. Banco Interamericano de Desarrollo, Washington D.C., 2000.

[12] Cfr. Lavagna, R.; op. cit.

 

[13] Cfr. Hopenhayn, B. y Vanoli, A. “La globalización financiera – Génesis, auge, crisis y reformas”. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2002. p. 80.

[14] Cfr. Bruno, C., op. cit., p. 25.

 

[15] Cfr. Thurow, L. “El futuro del capitalismo. Cómo la economía de hoy determina el mundo del mañana”. Ed Javier Vergara. Buenos Aires, 1996.