El fin de la Guerra Fría y el carácter de la globalización

 

“Desde sus oscuros orígenes en los textos franceses y estadounidenses de la década de 1960, el concepto de globalización hoy encuentra expresión en los principales idiomas del mundo”[1].-

 

La globalización es una idea, un concepto, una determinada forma de ver el mundo. Si bien aun para algunos autores la globalización carece de definición precisa; la misma se ha convertido en un cliché. La gran idea de la globalización es justamente que lo abarca todo.  “...abarca todo, desde los mercados financieros hasta Internet, pero ofrece muy poca condición de la comprensión humana contemporánea”[2].-

 

Quizás en realidad los cambios no sean tantos respecto a épocas donde la mundialización vía Imperio sometía territorios y economías. Pero para descubrir esta cuestión, haremos referencia al debate de la globalización, teniendo como marco que los clichés  muchas veces logran captar elementos constitutivos de la experiencia vivida de una época determinada.-

 

Un primer enfoque plantea la globalización como  la ampliación, profundización y aceleración de una interconexión mundial de la mayoría de los aspectos de la dimensión social contemporánea de la vida humana.-

 

En el debate sobre la globalización Held identifica tres grupos intervinientes: los hiperglobalizadores, los escépticos y los transformacionalistas.-

 

Los hiperglobalizadores sostienen que la globalización contemporánea define una nueva era en la cual  los pueblos de todo el mundo están cada vez más sujetos a la disciplina del mercado global (Ohmae, 1990, 1995).-

 

Los escépticos, por su parte, como Paul Hirst y Thompson postulan que la globalización es esencialmente un mito que oculta la realidad de una economía internacional cada vez más segmentada en  tres bloques económicos importantes, en los cuales aun los gobiernos nacionales siguen siendo muy poderosos.-

 

Para los transformacionalistas, (cuyos representantes principales son James Rosenau y Anthony Giddens), las pautas contemporáneas de la globalización se conciben como algo históricamente sin precedentes, de manera que los estados y las sociedades experimentan actualmente un proceso de cambio profundo, a medida que tratan de adaptarse a un mundo más interconectado pero a la vez incierto. Esto escuela nos indicaría que lo sostenido por Bernal-Meza en 1994 sigue vigente: “la incertidumbre parece ser la palabra más conveniente para identificar al actual escenario internacional”[3].-

 

Una cuestión a destacar es que ninguna de estas tres escuelas explora directamente las posturas ideológicas o las perspectivas mundiales.  Entre las mismas hay una gran diversidad de aproximaciones intelectuales y de convicciones normativas. Posturas ideológicas sobre la globalización se pueden encontrar en autores latinoamericanos. Por tanto,  en principio esbozaremos estas tres escuelas antes mencionadas, y a continuación observaremos como se ve la globalización desde nuestro subcontinente (Ferrer, Rapoport, Bernal-Meza, Amado Cervo).-

 

Desde la perspectiva de los hiperglobalistas, la globalización define una nueva época de la historia humana, en la cual los “Estados-nación tradicionales se han convertido en unidades de negocios no viables, e incluso imposibles en una economía global”[4]. Esta concepción está a favor de una lógica económica en su variante neoliberal y celebra el surgimiento de un solo mercado global y el principio de la competencia global como indicador del progreso humano.-

 

Como lo expresa Susan Strange: “Las fuerzas interpersonales de los mercados mundiales son en la actualidad más poderosas que los Estados a los que se supone que pertenece la máxima autoridad política sobre la sociedad y la economía; el poder declinante de los estados se refleja en una creciente transferencia de la autoridad hacia otras instituciones y asociaciones y hacia organismos locales y regionales”[5].-

 

Esta disminución del poder de los Estados se ve por tanto materializada en la paulatina entrega de poder a nuevas o viejas instituciones del sistema internacional. En lo referente a nuestro objeto de estudio, a partir de las remodelaciones de los fines y estrategias al interior del FMI, es que vemos como éste ha ido aumentando su poder y sus ámbitos de decisión en detrimento del poder y ámbitos de decisión de sus Estados parte.-

 

Como han sostenido autores de esta escuela (Gill, Ohmae, Strange, Cox); la difusión global de la democracia liberal refuerza aun más este sentido de la “civilización global naciente”, definida a partir de los estándares universales de la organización política y económica en proceso.  Esta “civilización global” esta también  caracterizada por mecanismos propios de gobierno global, ya sea que se trate del FMI o de sus disciplinas de mercado mundial, de manera que Estados y personas son cada vez más sujetos de nuevas autoridades, tanto públicas cuanto privadas, y de distinto orden, sean éstas locales, regionales o globales.-

 

Lo que se debe tomar en cuenta es que para algunos de los hiperglobalizadores (Ohmae, John Gray) la globalización económica está generando un nuevo modelo, tanto de ganadores como de perdedores de la economía global. La globalización se puede vincular, de esta manera, con una creciente polarización entre aquellos que sacan sus frutos de la globalización y aquellos que no los sacan. En esta economía global se están desarrollando “lealtades de clase transnacionales  cimentadas por la adhesión ideológica a una ortodoxia neoliberal”[6] por parte de los ganadores.-

 

No obstante el reconocimiento de esta polarización mundial, el poder económico y el poder político, para los hiperglobalistas,  se está volviendo efectivamente tan desnacionalizado y difundido que los Estados-nación se están convirtiendo cada vez más  en “una forma de transición de la organización para administrar los asuntos económicos”[7].-

 

Para esta escuela, la globalización implica la reconfiguración fundamental del marco de referencia de la acción humana[8].-

 

Los escépticos de la globalización, por su parte, afirman que los niveles contemporáneos de interdependencia económica  de ninguna manera carecen de precedentes históricos; reconocen, en cambio,  un incremento en los niveles de internacionalización, o sea, un incremento de las interacciones entre economías aún predominantemente nacionales (Hirst, Thompson).-

 

Al afirmar esta escuela que la globalización es un mito; se basan, no obstante, en una concepción economicista del sistema internacional, identificando la globalización solo con un mercado global perfectamente integrado. Para este grupo de intelectuales, la actividad económica está experimentado más que una globalización, una regionalización, con tres centros de poder definidos: América del Norte, Asia-Pacífico y Europa. La economía de hoy está considerablemente menos integrada en comparación con  la época de los imperios mundiales, la economía global se ha vuelto mucho menos global desde un punto de vista geográfico[9].-

 

Los gobiernos no son las víctimas pasivas de la internacionalización, sino por el contrario sus arquitectos.  Robert Gilpin considera que la internacionalización es en gran parte un producto derivado del orden económico multilateral buscado, e iniciado, por Estados Unidos al fin de la Segunda Guerra Mundial[10].-

 

Otros autores de esta escuela explican la reciente intensificación mundial del comercio y la inversión extranjeros como una nueva fase del imperialismo occidental, en la cual los gobiernos nacionales, como agentes del capital monopólico están profundamente implicados. Entre los intelectuales marxistas que forman esta escuela (Callinicos, Gill, Amin) la globalización se entiende como la extensión del monopolio del imperialismo capitalista, o alternativamente, como una nueva forma de capitalismo globalizado.-

 

Esta escuela también observa que la internacionalización no ha ido acompañada por una erosión de las desigualdades Norte-Sur, sino, al contrario, por la constante y creciente marginalización de muchos de los países del denominado Tercer Mundo; a medida que se intensifican los flujos de comercio e inversión al interior del Norte más rico, dejando de lado al Sur más pobre.-

 

Held sostiene que: “la posición escéptica es un reconocimiento de las pautas profundamente arraigadas de la desigualdad y la jerarquía en la economía global, que en términos estructurales solo ha cambiado marginalmente a lo largo del último siglo[11].-

 

Hirst sintetiza el mito de la globalización de la siguiente manera: “La globalización casi siempre refleja una explicación racional políticamente convincente  para la puesta en marcha de estrategias económicas ortodoxas neoliberales que no son populares[12]”. Los países objeto de análisis de este trabajo han sido casos testigo de la argumentación de Hirst. El FMI ha utilizado como argumento a la globalización para sus recomendaciones de estrategias económicas ortodoxas neoliberales, manifestadas en las denominadas reformas estructurales, las cuales generan reacciones populares.-

 

La tesis de la escuela transformacionalista sostiene que la globalización es una fuerza impulsora decisiva detrás de los rápidos cambios sociales, políticos y económicos que están reformando a las sociedades modernas y al orden mundial (Giddens, Castells). Para los propulsores de esta perspectiva, los procesos de globalización contemporáneos no tienen un precedente histórico, de modo que los gobiernos y las sociedades actúan en este nuevo mundo en el cual ya no hay una clara distinción entre factores internacionales e internos.-

 

La globalización es por tanto concebida como “una poderosa fuerza transformadora que es responsable de una dispersión máxima de las sociedades, las economías, las instituciones de gobierno y el orden mundial”[13].-

 

La globalización es concebida como un proceso histórico contingente, pero muy contradictorio para las sociedades humanas actuales. La globalización está asociada con nuevas pautas de estratificación en las que Estados, sociedades y comunidades se interconectan en el orden global.-

 

Lo que caracteriza al sistema es una reconfiguración de las relaciones de poder globales. A medida que la división Norte-Sur cede paso a lo que los autores de esta escuela denominan una “nueva división internacional del trabajo”, de tal manera que la “pirámide familiar de la jerarquía de centro-periferia ya no es una división geográfica de la economía mundial, sino más bien una división social (Hoogvelt, 1997)”[14].-

 

La redefinición de las pautas de estratificación social está vinculada con la creciente desterritorialización de la actividad económica, a medida que producción y finanzas adquieren cada vez más una dimensión global. Autores de esta escuela como Castelles y Ruggie, sostienen que las economías nacionales se están reorganizando mediante procesos de globalización económica, de tal manera que el espacio económico nacional ya no coincide con las fronteras nacionales.-

 

En esta economía global, los sistemas de producción, comercio y finanzas entretejen hoy más que en el pasado el destino de las personas. En el núcleo de esta postura transformacionalista hay una creencia que  la globalización contemporánea reconstituye o somete el poder, las funciones y la autoridad de los gobiernos nacionales a una “reingeniería”. Aún cuando éstos no  disputan que los Estados todavía conservan la última decisión legal, demuestran que esto se contrapone, con los diversos grados de jurisdicciones en expansión de las  instituciones intergubernamentales internacionales.-

 

Autores como Ruggie hablan de un desmembramiento de la relación entre soberanía, territorialidad y poder del Estado[15]. Esta escuela asevera que “un nuevo régimen de soberanía esta desplazando  a las concepciones tradicionales del Estado como una forma de poder público absoluto, indivisible, territorialmente exclusivo y de suma cero. (...) en la actualidad la soberanía se comprende  menos como una barrera territorialmente definida que como un recurso de negociación  para una política caracterizada por complejas redes transnacionales”[16].-

 

A partir del análisis de estos lineamientos es que sostenemos que una definición de globalización debe capturar al menos las siguientes cuestiones: alcance, intensidad, velocidad y repercusión.  Estos elementos conforman lo que se denomina dimensiones espacio-temporales de la globalización[17].-

 

Held  en “Transformaciones Globales”, nos dice que se puede pensar en la globalización como: “un proceso (o una serie de procesos) que engloba una transformación en la espacial de las relaciones y transacciones sociales, evaluada en función de su alcance, intensidad, velocidad y repercusión, y que genera flujos y redes transcontinentales o interregionales de actividad, interacción y del ejercicio del poder”[18].-

 

Además  de las dimensiones espacio-temporales de la globalización, hay cuatro dimensiones que delinean un  perfil organizacional específico: infraestructuras, institucionalización, estratificación y modos de producción.-

 

Es difícil que puedan existir las redes sin alguna clase de apoyo infraestructural. Las infraestructuras pueden o no ser necesariamente físicas, reglamentaria o simbólicas. Por ejemplo, en el terreno financiero, hay un sistema de información mundial para las conciliaciones bancarias, regulado por un régimen de reglas, normas y procedimientos comunes que funcionan por medio de su propio lenguaje técnico.-

 

Las condiciones infraestructurales tienden a facilitar la institucionalización  de las redes, flujos y relaciones globales. La institucionalización  abarca la regulación de las pautas de interacción y su reproducción en espacio y tiempo. “Pensar en términos de institucionalización  de las pautas de conexión global es reconocer las formas en las cuales las redes y las relaciones globales se regularizan y se arraigan en las practicas y las regulaciones de los actores”[19].-

 

Estas dos dimensiones de infraestructura e institucionalización se vinculan con una tercera dimensión que es dada por los aspectos del poder[20]. Por poder se entiende la habilidad de actores estatales o no de mantener o transformar sus circunstancias y concierne a los recursos que apuntalan su capacidad y a las fuerzas de la estructura del sistema[21] internacional que modelan su ejercicio e influyen en él. De esta manera, y siguiendo a Waltz, la estructura es vista como un conjunto de condiciones limitativas que actúa como selector.-

 

La estructura es vista como causa y efecto en sí misma. Las conductas de los actores y los resultados de la aplicación del poder por esos actores se encontraran por tanto en la estructura del sistema mismo.-

 

“El poder por tanto es un fenómeno que se encuentra dentro de todos los grupos y entre uno y otro (...). Aún cuando el poder así concebido  plantea una complejidad problemática...”[22].-

 

El poder de un actor estatal o no, nunca existe de manera aislada. Siempre es en referencia a algo o a alguien y con base en algo o alguien. Por tanto, el poder debe ser visto como un fenómeno de relaciones. (Giddens, 1979; Roseneau, 1980). El poder expresa al mismo tiempo y de una sola vez las intenciones y los propósitos de los actores y las instituciones y el relativo equilibrio de los recursos que pueden desplegar unos respecto de otros.-

 

“El poder no se puede concebir atendiendo a lo que los actores o los órganos hacen o no hacen. Pues el poder también es un fenómeno estructural, modelado por la conducta socialmente estructurada  y culturalmente modelada de los grupos y las practicas de las organizaciones y que a su vez las modela (...). Cualquier organización o institución puede condicionar o limitar la conducta de sus miembros. Las reglas y los recursos que engloban esas organizaciones e instituciones muy rara vez constituyen una estructura neutral para la acción, debido a que establecen pautas de poder y autoridad y les confieren el derecho de tomar decisiones a unos y no a otros”[23].-

 

La globalización transforma por tanto la organización, distribución y ejercicio del poder  global.  A este respecto, la globalización en diferentes épocas puede asociarse con las pautas que caracterizan la estratificación global.-

 

La estratificación tiene tanto una dimensión social como una espacial de jerarquía y desigualdad. “La jerarquía se refiere a las asimetrías en el control, el acceso y la interconexión en las redes e infraestructuras globales, mientras que la desigualdad denota los efectos asimétricos de los procesos de  los procesos de globalización (...)”[24]. Estas categorías proporcionan  un mecanismo para la identificación de las relaciones distintivas del dominio y control globales en diferentes períodos históricos.-

 

También hay diferencias en las formas de interacción dominantes dentro de cada época de la globalización. Es posible distinguir entre los tipos de interacción dominantes, imperialista o coercitivo, cooperativo o competitivo,  pacífico o conflictivo, y los elementos de poder, sean estos tangibles o intangibles, y la preponderancia entre los mismos.-

 

 “Es posible argumentar que en la época de la expansión occidental a finales del siglo XIX, el poder imperialista y el militar eran los modos y los instrumentos dominantes de la globalización, mientras que a finales de siglo XX, los instrumentos económicos, la competencia y la cooperación parecen tener precedencia sobre la fuerza militar”[25].-

 

Sin embargo las visiones del debate hasta aquí desarrolladas no introducen la concepción de la globalización como ideología.-

 

La visión latinoamericana sobre la globalización que queremos introducir en el debate es aquella que encontramos en Aldo Ferrer, Mario Rapoport, Raúl Bernal-Meza y Amado Luiz Cervo, entre otros.-

 

Para estos autores, la globalización es un proceso histórico que comenzó hace más de cinco siglos. Pero la globalización es también una ideología, y en tanto forma de ideología apenas supera los veinte años de vida.-

 

La visión que adoptamos aquí sobre la globalización es aquella que ha sostenido Bernal-Meza, basándose en los estudios de Immanuel Wallerstein del sistema-mundo, desarrollados a partir de la profundización de los estudios de Fernand Braudel y Karl Polanyi.-

 

Por tanto es necesario primero analizar brevemente estos autores para poder así comprender la concepción de los autores latinoamericanos sobre la globalización.-

 

Immanuel Wallerstein acuñó el concepto de economía-mundo. Este identifica al sistema mundo capitalista  como una economía mundo capitalista, que abarca un único espacio social que se extiende progresivamente. Su dinámica de desarrollo es un proceso de autoinclusión.-

 

En una primera etapa, el sistema capitalista funcionó en el reducido campo de la economía, pero para transformarse en un sistema social es que debía dar origen a la formación de un sistema de Estados debido a que estos podían asegurar la división internacional del trabajo; pero al mismo tiempo la existencia de esta pluralidad de unidades político-estatales al interior de la economía mundo capitalista impedía la transformación del sistema en un imperio-mundo[26].-

 

Vemos aquí el papel clave del Estado en el proceso de acumulación de poder en los distintos ordenes económicos, cuestión que no sólo ha dado origen a la expansión del capitalismo histórico, sino cuestión que ha dado a algunos países la categoría de desarrollados y a otros la de subdesarrollados.-

 

El sistema social mundial, teniendo en su interior el complemento del sistema interestatal político antes mencionado, ha permitido echar las bases de  un sistema que en su propia síntesis y expresión genera las desigualdades y las diferencias entre centros desarrollados y periferias subdesarrolladas.-

 

Ya por los años cuarenta, el autor inglés Karl Polanyi[27], había señalado que el propio Estado liberal había sido una creación del mercado autorregulado, porque la clave del sistema institucional del siglo XIX se encontraba en las leyes que gobernaban la economía de mercado[28], en otras palabras, la economía mundo capitalista.-

 

En el último tercio del mencionado siglo, había nacido para este autor inglés, la institución que organizaría la conexión entre organización política y organización económica, la haute finance. La cual permitirá asegurar una relación de relativa estabilidad internacional gracias a los beneficios financieros tanto de la  paz como de la guerra. Es en la haute finance que encontramos el antecedente de la banca internacional, factor considerado principalmente como el impulsor de la denominada “globalización financiera”.-

 

Como sostiene Bernal-Meza: “El siglo XIX había sido el origen del desarrollo contemporáneo de la expansión transnacional (...). Las primeras empresas globales surgieron, en los países desarrollados, en el escenario de la crisis del último tercio, ligadas al crecimiento de los flujos financieros mundiales y al surgimiento del capitalismo corporativo. La crisis se refleja en las políticas imperialistas de las grandes potencias. Imperialismo, multinacionales y proceso de transnacionalización frutos vinculados históricamente por el capitalismo”[29].-

 

Nótese que un siglo después nos encontramos en la misma situación descripta. La política imperialista de las grandes potencias es reflejo de la situación de crisis, en un contexto de multinacionales y transnacionalización en constante crecimiento.-

 

Este desarrollo nos permite sostener que las tres hipótesis principales que han sostenido los autores latinoamericanos antes nombrados sobre la globalización.-

 

En primer lugar se identifica que el origen de la globalización, como proceso económico, está en la configuración del primer orden económico mundial estructurado por el mercantilismo[30].-

 

En segundo lugar, la globalización no es un proceso distinto, autónomo, de la historia social y económica del sistema mundial y es eslabón de un largo proceso que se inicia con la internacionalización y que sigue con la transnacionalización.-

 

En tercer lugar, el antecedente ideológico de la globalización está en el paradigma de las relaciones interdependientes, que sostiene una asociación entre desiguales y mediante la cual se configura una hegemonía de los  más poderosos, siendo sobre este punto que el proceso de globalización se convierte en ideología[31].-

 

Bernal-Meza, concibe la globalización de la siguiente manera: “Entendemos que la globalización no es un proceso distinto, diferente, autónomo de la historia social y económica del sistema internacional, y es eslabón de un largo proceso, iniciado con la internacionalización y seguido luego por la transnacionalización de las economías y de las actividades económicas y productivas.-

 

La existencia de la globalización es posible sólo y dentro de un sistema mundial. Un sistema mundial cuya característica estructural es el modo de acumulación dominante (capitalismo-liberalismo); es decir; la instancia económica y no la instancia política (...).-

 

El hecho que existan, al interior del sistema-mundo, distintas unidades políticas (...) se explica por la naturaleza del orden mundial: una organización también estatal pero cuyo vínculo fundamental es económico y no político.-

 

Sin embargo, el proceso de mundialización actual tiene componentes esencialmente distintos (en términos de actores), pero no por ello diferentes en la lógica que fundamenta su gestión: la acumulación permanente; así como los recursos a la ideología para imponer las políticas necesarias, como instrumentos para impulsar el mismo”[32].-

 

Tomando en cuenta lo hasta aquí señalado, optamos por designar el concepto de mundialización para identificar el proceso económico que da cuenta de las nuevas formas que está asumiendo la acumulación capitalista y el concepto de globalización  para comprender tanto a éste como al complejo de ideas que se integran en una particular concepción del mundo.-

 

La mundialización es, desde la perspectiva de Bernal-Meza, una crisis del capitalismo; pero no solo de la acumulación sino de la política mundial, del orden internacional, de la política como gestión de gobierno y de los sistemas de autoridad. La mundialización es crisis por su propia irracionalidad.-

 

Vemos la globalización con un componente eidético-cultural y dentro de éste connotaciones ideológicas. La  globalización vista como ideología, tiene un marcado carácter a-histórico y se la identifica como la nueva herramienta para la colonización política y cultural que se impuso sobre los países en desarrollo[33] .-

 

Dentro del carácter a-histórico de la globalización es que se ubica al pensamiento único. “La visión fundamentalista e ideológica de la globalización ha producido un proceso de alienación cultural, en el cual las alternativas de pensamiento económico y de política pública se redujeron al llamado “pensamiento único”[34].-

 

Pensamiento único y globalismo se conjugan en la actual etapa de la mundialización como el complejo eidético-cultural que constituye a la globalización. Los principales acontecimientos que han determinado las características del mundo moderno tienen su origen en amplios y profundos procesos de análisis, evaluación y planificación cuyo ámbito podríamos decir, se encuentra fuera de lo que usualmente denominamos como de “dominio público”.-

 

El globalismo es visto como “fiel continuador del que los ideólogos del autoproclamado Mundo Libre difundieron en los años de la Guerra Fría, como prolongación de la doctrina de la seguridad nacional. Todo lo que sucede en el mundo tiene, en mayor o menor medida, un efecto global y, por ende, es susceptible de ser interpretado como una amenaza para la seguridad de los poderosos”[35].-

 

“En contraposición con la visión mundialista de la realidad internacional, la globalización refleja una ideología alineada eminentemente con una cosmovisión anglosajona, o más precisamente, angloestadounidense del mundo. Sitúa el eje determinante del devenir social en lo económico-financiero, o sea, en el poder privado al cual pretende subordinar toda estructura y accionar político. La globalización exige el control “sobre” todos los Estados del mundo, es el poder privado controlando y actuando “por encima” del poder público”[36].-

 

 En la actual etapa el globalismo: “se ha revestido de nuevos argumentos y ha pasado a convertirse en el ingrediente más sólido del llamado “pensamiento único”, al que no sólo dota de una poderosa lógica interna, sino también del vocabulario específico capaz de manipular eficazmente las nuevas realidades de la globalización”[37].-

 

“En este contexto, el eje del globalismo lo conforman las estructuras económicas privadas, por lo que presupone el debilitamiento, disolución y eventual desaparición -agregan otros- del Estado-nación soberano, de “todos” los Estados-nación soberanos. Y esto a la vez responde al momento actual  en el que impera la concentración de poder”[38].-

 

El globalismo es así componente esencial del pensamiento único. Y éste, es visto hoy en día, como una herramienta para la nueva colonización encarada desde los centros de poder del sistema y aplicada sobre los países en desarrollo.-

 

Bernal-Meza sostiene que “el nuevo orden mundial debería ser considerado como paradigmático. En tal caso, globalización es contrapuesto a bipolaridad y, en este sentido, la primera representaría un triunfo basado en la alianza de tres factores: una alianza ideológica en la esencia del capitalismo, entre el orden doméstico (derechos individuales y políticos) y los principios económicos  (economía de mercado); una alianza estratégica, en la cual los Estados Unidos desempeñan el papel superior y hegemónico entre los socios (OTAN, Japón), y la capacidad del capitalismo para sustituir sus paradigmas tecno-productivos más atrasados y realizar los ajustes socio-industriales, con lo cual superar las crisis de los 70’s y 80’s, etapa que se inscribe en una de sus crisis cíclicas históricas. Así, el neoliberalismo sería la ideología de la globalización y el capitalismo su orden”[39].-

 

La globalización puede ser vista entonces como el triunfo de la alianza capitalista central, en el contexto del paradigma Este-Oeste, solo con la desaparición del bloque soviético es que se genero ese inmenso espacio donde poder interrelacionarse. Para Amado Cervo, la globalización sería la ideología norteamericana.-

 

Como se sostuvo: “Los Estados Unidos se han transformado en la base del “poder real” para la coordinación e instrumentación del nuevo orden mundial que impone la globalización. Como principal instrumento político, ese poder real dispone del uso del poder económico estadounidense, 30% del PB Mundial, y de su influencia política y del “monopolio” sobre el sistema financiero mundial”[40].-

 

Consecuentemente, “la política exterior de los Estados Unidos se transformó en el instrumento vital y esencial para ejercer el poder mundial a través de mecanismos económicos, financieros y militares a su disposición. Desde la óptica más amplia de la tan mentada tecnoestructura supranacional globalizadora, esa política exterior estadounidense también conforma su propia política mundial”[41].-

 

La globalización esta ligada a la supervivencia de los intereses norteamericanos a largo plazo y “su aún manifiesta voluntad de mantener el sistema multilateral, por constituir este actor estatal el poder individual más relevante del nuevo orden”[42].-

 

Esta concepción del pensamiento único  se materializa en los países en desarrollado en las constantes exigencias de desregulación, privatización, apertura financiera y comercial, achicamiento del estado, etc. Enmarcamos a  este tipo de pensamiento en el modelo de política neoconservador y en el modelo económico del neoliberalismo.-

 

“La globalización, como perspectiva ideológica, impulsa la aplicación de políticas, por parte de los países en desarrollo, tendientes a que sus políticas económicas se ajusten a estas realidades de la mundialización, cuestión que se traduce en demandas por la apertura, desregulación y eliminación de trabas al ingreso de bienes, servicios, movimientos de capitales y la transferencia de tecnología, asociados a profundos cambios en la naturaleza y las relaciones entre sociedad, Estado y gobierno”[43].-

 

El autor antes mencionado continua: “La ideología neoliberal de la globalización ha puesto asimismo en evidencia, a partir de las experiencias nacionales recientes (ajuste estructural, retracción del Estado, desempleo...) que la política y la economía –tal como señalaba Marx hace más de un siglo- no fundan sociedades humanas sobre el interés general, sino sobre los antagonismos entre aquellos que tienen y aquellos que no.-

 

La mundialización debe ser vista como la articulación de una nueva estrategia destinada a la sobreexplotación, en el sentido de construir un nuevo complejo estructural-superestructural; una forma de evitar los rendimiento decrecientes”[44].-

 

Como se ha visto, son los autores latinoamericanos los que nos despejan la mayor cantidad de dudas posibles sobre la globalización. Que ésta hoy en día se haya convertido un verdadero cliché no quita que sea representativa de la realidad actual.-

 

Como hemos sostenido: “La hoy tan mentada globalización, no impone una mutación de la problemática política tradicional, ya que la naturaleza que hoy se plantean en los problemas actuales es idéntica  a la naturaleza de la problemática de las épocas anteriores: someter al imperio de la ley, como expresión de la voluntad general, a los actores que se desenvuelven en el nuevo escenario global, y racionalizar el ejercicio de sus actividades mediante su sometimiento a las exigencias del interés colectivo”[45].

 

En relaciones internacionales, debemos ver a la globalización como la estructura del sistema en el cual actúan los actores estatales y no estatales. Pero como las estructuras, según nos recuerda Waltz son causa y efecto en sí misma, es que no podemos dejar de tener como marco la ideología neoliberal globalizatoria que ella misma genera.-


 


[1] Cfr. Held. David et all. “Transformaciones globales”. Oxford University Press. México, 2002. p. XXIX.

[2] Ibid ... p. XXIX.

[3] Cfr. Bernal-Meza, R. “América Latina en la Economía Política Mundial”.  Grupo Editor Latinoamericano. Buenos Aires, 1994. p. 25.

[4] Esta tesis es sostenida por autores como Ohmae, Wriston, Guéhnno. Citado en Held et all., op. cit., p. XXXII.

[5] Cfr. Strange, S. “The Retreat of the State: The Diffusion of power in the World Economy”. Cambridge University Press. Cambridge, 1996. Ver también:  “Las consecuencias políticas de la globalización –papel e influencia de las empresas transnacionales”.  Foro de la Mundialización, “Después del 11 de septiembre”. Fundación CajaMurcia, Murcia, noviembre de 2001.

[6]Cfr. Held et all., op. cit., p. XXXIV.

[7] Cfr. Ohmae, K. “The End of the Nation State”. Free Press. New York, 1995.

[8] Cfr. Held et all., op. cit., p. XXIV.

[9] Esta tesis es sostenida por: Boyer y Drache, Hirst, Thompson, Weiss, Gordon. Cfr. Ibid... p. XXXV.

[10] Cfr. Gilpin, R. “The Political Economy of International Relations”. Princeton University Press. Princeton, 1987.

[11] Cfr. Held et. all., op. cit., p. XXXVI.

[12] Cfr. Hirst, P. “The Global Economy: Myths and Realities”. International Affairs Nro. 73. Cambridge, 1997.

[13] Cfr. Giddens, A. “Globalization: a keynote adress”. Unrisd News Nro. 15. London, 1996.

[14] Citado en Held et all., op. cit., p. XXXVIII.

[15] Cfr. Ruggie, J. G. “Territoriality and beyond”. International Organization Nro. 41, 1993.

[16] Cfr. Held et all., op. cit., p. XL.

[17] Esta formulación nos ayuda a abordar la incapacidad de las concepciones existentes para diferenciar la globalización de procesos más delimitados espacialmente como la localización, nacionalización, regionalización e internacionalización. La localización se refiere a la consolidación de redes y flujos dentro de un ámbito específico. La nacionalización es el proceso mediante el cual las relaciones y las transacciones sociales se desarrollan dentro del marco de referencia de fronteras territoriales fijas. La regionalización puede denotarse por la agrupación de transacciones, flujos redes e interacciones entre agrupaciones de Estados o sociedades. La internacionalización puede interpretarse como los patrones de interacción e interconexión entre dos o más estados sin importar su ubicación geográfica específica.

[18] Ibid... p. XLIX.

[19] Ibid... p. LIV.

[20] El poder posee elementos tangibles e intangibles. En la clasificación de Columbis y Wolfe encontramos como elementos tangibles a: La población, el territorio, los recursos materiales y la capacidad industrial, la capacidad agrícola, el poder militar y la capacidad de movilización. Dentro de los elementos intangibles encontramos: dirección y personalidad, eficiencia burocrático organizadora, tipo de gobierno, coherencia de la sociedad, reputación, ayuda extranjera y dependencia y accidentes.  Los autores nos alertan que los elementos tangibles pueden presentar características intangibles. Cfr. Columbis, T. y Wolfe, J. “Introducción a las Relaciones internacionales”. Ed. Troquel. Buenos Aires, 1979. Cap. 5.

[21] Por sistema entendemos: “una organización completa, establecida jerárquicamente con partes diferenciadas que desempeñan funciones específicas”. Cfr. Waltz, K. “Teoría de la Política Internacional”. Grupo Editor Latinoamericano. Buenos Aires, 1979.

[22] Cfr. Held, D. “La democracia y el orden global. Del Estado Moderno al Gobierno Cosmopolita”. Ed. Paidós. Barcelona, 1997.

[23] Cfr. Held et all., op. cit., p. LV.

[24] Ibid... p. LV.

[25] Cfr. Morse, E. “Modernization and the Transformation of International Relations”. Free Press. New York, 1976.

[26] Cfr. Wallerstein, I. “A Modern World System”. Hay versión en español por Siglo XXI editores. México, 1991.

[27] Cfr. Polanyi, K. “La gran transformación. Los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo”. FCE. México, 1982.

[28] “Abandonar al solo mecanismo del mercado la suerte del ser humano y su entorno natural (...) se traduciría en la demolición de la sociedad”. Cfr. Polanyi, K. “La gran...”, op. cit., p. 73.

[29] Bernal-Meza, R. “Sistema...”, op. cit., pp. 135-136.

[30] Cfr. Ferrer, A. “Historia de la Globalización”. FCE. México, 1996.

[31] Cfr. Rapoport, M. “La globalización económica: ideologías, realidad, historia”. Revista Ciclos Nro. 12. Buenos Aires, 1997.

[32] Cfr. Bernal-Meza, R.; “Sistema Mundial y Mercosur”. UNICEN, Nuevo Hacer-Grupo Editor Latinoamericano. Buenos Aires, 2000. p. 51.

[33] Ibid... p. 65.

[34] Cfr. Bernal-Meza, R. “Argentina: La crisis del desarrollo y de su inserción internacional”. Análisis e Informaciones Nro. 1. Fundación Konrad Adenauer. San Pablo, mayo de 2001. p. 39.

[35] Cfr. Pérez Serrano, J. “Globalización y Pensamiento Único”.  Encuentro de Fin de Siglo. Utopías, realidades y proyectos. Universidad Nacional de Salta. Salta,  2001. p. 7.

[36] Cfr. Oddone, N. y Granato, L. “Lo que no vemos de la Globalización”.  La Voz de Tandil, 15 de abril de 2003. p. 4.

[37] Cfr. Pérez Serrano, J.; op. cit., p. 7.

[38] Cfr. Oddone, N. y Granato, L.. “Lo que no...”, op. cit., p. 4.

[39] Bernal-Meza, R. “Sistema...”, op. cit., p. 60.

[40] Cfr. Oddone, N. y Granato, L. “Lo que no...”, op. cit. p. 4.

[41] Ibid...

[42] Bernal-Meza, R. “América Latina...”, op. cit., p. 40.

[43] Bernal-Meza, R. “Sistema...”, op. cit., p. 63.

[44] Ibid... p. 77.

[45] Cfr. Oddone, N. y Granato, L. “Siglo XXI: Imperio de la ley o ley del Imperio”.  Internacionales, El Eco de Tandil, 19 de octubre de 2003. p. 15.