Introducción

 

En la última década del siglo XX, se han observado crisis financieras en los denominados países emergentes, que han repercutido en todo el sistema internacional.-

 Entre los orígenes de estas crisis se cuentan distintos factores. En primer lugar, a comienzo de los años noventa, las bajas tasas de interés en los países avanzados por recomendación de la Reserva Federal de los Estados Unidos, impulsó que muchos inversionistas salieron al exterior en busca de mayor rentabilidad. Los fondos de inversión acuñaron un nombre nuevo para lo que antes se llamaba Tercer Mundo, o países en desarrollo: ahora serían “mercados emergentes”, la nueva frontera de la oportunidad financiera.-

 El término “Mercados emergentes”,  en principio, parece ser pasivo y reflejar la oportunidad que el capital financiero internacional tiene de invertir en los países en vías de desarrollo, debido a que éstos no cuentan con  capacidad y recursos disponibles propios.-

 “Mercados emergentes” era la nueva categoría o conjunto de países que vendían su deuda y los distintos tipos de bonos en los mercados financieros siempre que aplicaran las reformas exigidas por los inversores. Dentro de este conjunto se encontraban países tan disímiles como: Polonia, Rusia, Turquía, Brasil, Indonesia, Tailandia, Venezuela, México, Filipinas, Malasia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina, entre otros.-

 Durante la década del noventa, la mayoría de dichas economías no padecían  mayores desequilibrios macroeconómicos, y mostraban años de alto crecimiento en su Producto Bruto Interno (PBI). Pero la volatilidad de los capitales financieros, la inestabilidad política y rumores sobre la capacidad de pago de los compromisos contraídos, desencadenaron una crisis de confianza que produjo la salida masiva de capitales ocasionando sucesivas crisis económicas financieras. Esta situación provocó el colapso de algunas economías y originó que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y varios países desarrollados, tuvieran que  implementar paquetes financieros de “rescate” a fin de evitar males mayores para el sistema económico internacional.-

 Parecía que ninguno de los países emergentes podía declararse a salvo de las consecuencias potenciales de la inestabilidad que caracteriza a las corrientes internacionales de capital financiero y de sus efectos en los eslabones más débiles del sistema.-

 Como sostiene Paul Krugman[1], al igual que en los años ‘30, parecía que el capitalismo ingresaba en un período de crisis. El autor plantea la idea de “una vuelta a la economía de la gran depresión”. Desde esta lógica se plantea que la clase de problemas que caracterizó una buena parte de la economía mundial en los años ’30 ha hecho una reaparición sensacional.-

 El riesgo de repetir la historia económica de los años ’30  estaría reflejado en la amenaza constante de recesión de la economía de EEUU, y su impacto en el mercado financiero internacional, en el carácter volátil del mercado de capitales y en la falta de una institución financiera internacional que regule, en tiempos de bonanza económica y ayude a prevenir las crisis, entre otros.-

 Esto se  condice con lo sostenido por el economista  Kondratiev y sus ciclos de crecimiento de entre 50 y 60 años, si traspolamos lo sostenido por Kondratiev a fines de los años ’20, se observa que estamos poco más de 60 años después en la misma situación.-

 En el devenir histórico, generalmente ante la consolidación de un nuevo fenómeno se da la crisis del proceso anterior, que contiene la esencia de lo nuevo. Vemos así la asociación entre crisis y cambio. Para Ricardo Ffrench-Davis[2], las crisis son generalmente el resultado de bonanzas mal manejadas, que implican la necesidad de una mejor gestión en épocas de crecimiento de la economía mundial.-

 La cuestión a destacar es que, como sostiene Ffrench-Davis, las finanzas han estado en el centro de las crisis económicas de alcance internacional. La dimensión financiera jugó un papel central en la crisis de los años ‘30 y en la crisis de la deuda de los países en desarrollo de los años ‘80.-

 El concepto de crisis nos indica “mutación grave que sobreviene en una enfermedad para mejoría o empeoramiento”, “momento decisivo en un asunto de importancia”. Tomado del latín crisis y este del griego crisiz [3] ”decisión”, derivado de crinein [4] ”separar”, “decidir”, “juzgar”.[5] Solo se encuentra registrado en la acción etimológica y arcaica “juicio que se hace sobre alguna cosa”. “Los conflictos de la naturaleza a los que los griegos llaman crises” [6].-

 De esta manera, la crisis es un momento decisivo. La crisis es un cambio considerable que sobreviene sea para agravar o mejorar una situación. La crisis es cambio que da origen a cambio, de esta manera también es el momento decisivo previo a otro cambio que puede dar nuevamente origen a un cambio o no. Por lo tanto, la crisis la encontramos precedida y secundada por cambios, siendo ella un cambio en sí misma.-

 Este encadenamiento de cambio – crisis = cambio – cambio, no tiene connotaciones negativas. Todo el proceso es una mutación, por lo tanto el concepto de crisis  constituye un cambio en la correlación de fuerzas que determinaba la situación anterior, léase ex ante.-

 Desde la perspectiva del enfoque neoliberal, la expansión de las oportunidades financieras puede traer importantes beneficios para la economía global, ya que permite una movilización más fluída de fondos desde los países con abundancia de capitales (centrales, en términos de Raúl Prebisch) hacia aquellos que presentan escasez  (periféricos). Situación que supuestamente, mejora la asignación de recursos dentro del sistema mundial, eleva la productividad y permite la vigencia del sistema capitalista. Sin embargo, dicha vigencia se ve a veces amenazada por interrupciones en el flujo corriente de capitales hacia los países emergentes; en otras palabras se produce lo que se conoce con el nombre de “crisis financiera”.-

 Como expresa Chudnovsky, En opinión de sus propulsores, la libre movilidad de capitales no sólo significaría oportunidades de negocios para los exportadores de capitales, sino que los países emergentes también se beneficiarían al acceder a ahorros externos  que permitirían financiar la expansión de la inversión y estimular el crecimiento, y se produciría una situación en la que ganarían todos” (Chudnovsky, 2003)”[7].-

 Un factor común en las crisis recientes es la significativa volatilidad del segmento más rápidamente creciente de los mercados financieros internacionales: los fondos de corto plazo y especulativos. Los antecedentes disponibles indican que en un día se movilizan más recursos en los mercados cambiarios que toda la inversión extranjera directa de un año (Chudnovsky, 2003).-

      Un segundo aspecto a considerar apunta que las causas de la creciente volatilidad tienen que ver, en parte, con las insuficiencias en la coordinación macroeconómica entre las naciones más influyentes en los mercados mundiales, y con las limitaciones de la institucionalidad internacional. Las crisis más recientes han hecho evidentes dos aspectos negativos desde la perspectiva de Joseph Stiglitz: las imperfecciones del mercado internacional de capitales y la vulnerabilidad de las economías en desarrollo a los choques. Estas insuficiencias no son compatibles con un proceso de globalización balanceado y eficiente. Se está gastando más energía en resolver las crisis antes que en evitarlas (Stiglitz, 2002).-

 En la década del noventa la crisis de mayor repercusión le ha correspondido a los países asiáticos, más específicamente a los seis países cuya expansión de las exportaciones se haya entre las diez más dinámicas del mundo: Tailandia, Filipinas, Malasia, Singapur, Indonesia y Corea del Sur. Pero desde un análisis sistémico, observamos que la crisis asiática se ha sumado al “efecto tequila” (México, 1994 –1995),  a la crisis del sistema monetario europeo de 1992 -1993 y en la década anterior, a la crisis de la deuda latinoamericana.-

 La crisis de nuestro país es la primera crisis financiera del siglo XXI. El desenlace ocurrido en el 2001, tiene sus orígenes en la recesión de 1994-1995, pero para autores como Julio Sevares, Mario Rapoport, Aldo Ferrer y Raúl Bernal-Meza, sus orígenes pueden retraerse a 1976. En las decisiones del gobierno de facto se pueden encontrar razones basadas en la vulnerabilidad argentina, la influencia de los capitales volátiles y cortoplacistas, el crecimiento de la deuda externa, etc. Sin embargo, en el año 2001 encontramos un factor excepcional a escala internacional: los atentados del 11 de septiembre a  los Estados Unidos, los cuales modifican abruptamente el escenario de la bonanza económica de la década precedente. Por tal motivo, constituyen un factor a tomar en cuenta al momento de analizar porque el caso argentino adquiere rasgos particulares con respecto a los anteriores escenarios de crisis analizados.

 Como sostiene Sergio Cesarin, “la crisis económica argentina agrega un factor más de interés para quienes desean encontrar constantes de comportamiento en algunas variables económicas desde el comienzo del ciclo de crisis a partir del efecto tequila. Si bien han pasado cinco años entre la crisis asiática y la actual crisis argentina, existen factores divergentes y convergentes posibles de ser analizados desde una perspectiva temporal más extensa.-

 Es evidente que la sintomatología del “caso argentino” responde en gran medida a patrones secuenciales de evolución típicos de anteriores crisis, sin embargo, la combinación de escenarios negativos como consecuencia del default de su abultada deuda externa y la explosión del sistema de caja de conversión (mal llamado “convertibilidad”) constituyen puntos de particular atención para analistas interesados en descubrir matices en su procesamiento dadas sus características sin precedentes. Como moderna “crisis del nuevo siglo”, en el contexto de un cambio de paradigma económico global, suele ser considerada como un enigma a resolver[8].-

 Como sostiene François Chesnais: “Las crisis financieras repetidas no son patologías misteriosas que afectan a una economía mundial con buena salud. Revelan, al contrario, (...), la existencia de contradicciones que hunden sus raíces en los propios cimientos del sistema económico y que la liberalización y la desregulación han agravado todavía más”[9]. -

 La inestabilidad que caracteriza las corrientes internacionales de capital y que se ha manifestado en las últimas décadas es inherente al  funcionamiento de la dimensión financiera de la economía transnacional, como lo atestigua la historia económica y la extensa literatura sobre fallas de mercado asociadas a problemas de información. Este escenario pone de relieve la insuficiencia en la coordinación macroeconómica entre las naciones más influyentes y la ausencia de instituciones internacionales apropiadas para manejar un mercado financiero sofisticado e inestable.-

 La cuestión clave para la globalización financiera y sus resultados, se resume en lo que Benjamin J. Cohen ha llamado, “The Unholy Trinity” (“la trinidad profana”): la intrínseca incompatibilidad entre la estabilidad del tipo de cambio, la movilidad de capitales y la autonomía de las políticas nacionales[10]. La integración de los mercados financieros facilita la opción de la fuga de capitales, imponiéndole un rígido trade-off al gobierno. La autonomía de la política nacional se preserva sólo si se abandona un cierto grado de credibilidad del tipo de cambio, con todos los riesgos concomitantes de volatilidad. Se puede mantener un objetivo independiente del tipo de cambio sólo si se conserva confianza de los inversores internacionales, al costo de un menor control sobre el desempeño económico doméstico[11].-

 Se intentan paliar estas situaciones financieras internacionales críticas con medidas como las del blindaje. El creciente endeudamiento internacional de los tigres asiáticos, su falta de capacidad de devolución de divisas, la sobreinversión en algunos sectores, la perdida de confianza en la capacidad de pago; llevaron a lo que a partir de ese momento comenzó a denominarse como blindaje.-

 Esta sucesión de ayudas económicas que se dio desde julio de 1997 a las economías de la región, llevó al FMI en diciembre de ese mismo año a aprobar un nuevo tipo de préstamos “Servicio Complementario de Reserva (SCR)”, Corea fue el primer país en recibir este tipo de préstamo. Todos estos países fueron ayudados por el FMI, pero es a partir de Corea, que lo que hoy es conocido como blindaje recibe su nombre.-

  A partir del caso coreano, todos los tipos de  ayuda comúnmente denominados blindaje, entraran para el FMI dentro de la categoría de SCR. La denominación técnica es SCR, la denominación coloquial, sobre todo de la prensa, es blindaje. El SCR, según la definición del FMI, es una ayuda para países con necesidades financieras de “gran escala”, resultante de la pérdida súbita y perturbadora de la confianza de los mercados.-

 “The SRF was introduced at the end of 1997 to enable the Fund to respond better to capital account driven crises. Access to Fund resources under conventional standby loans is normally limited to no more than 100 percent of quota per annum, with a cumulative limit of 300 percent of quota. There is, however, an exceptional circumstances clause—which was invoked in the case of Mexico—that makes it possible to exceed these limits. This approach to determining access to Fund resources was developed at a time when IMF loans typically dealt with current account problems.-

 Capital account driven crises, usually reflecting sudden changes in investor and creditor confidence, are likely to require more financing relative to quota. Further, such crises, if properly dealt with, should reverse more rapidly than a current account driven crisis as confidence is restored. The design of the SRF takes account of these features. Reflecting the potentially large need for financing, there are no formal limits on access to SRF resources. Reflecting lender of last resort doctrine, SRF loans carry a significantly higher charge than normal standbys (with the interest charged rising the longer the loan is outstanding). And reflecting the likelihood that confidence can be restored relatively quickly, SRF loans have a shorter repayment period than the normal standby” [12].-

 En este orden de ideas, “lo que se denomina blindaje, en términos más militares que económicos, vendría a ser una coraza de protección financiera otorgada por organismos financieros internacionales, gobiernos extranjeros, e instituciones privadas externas y locales, con el objeto de evitar una crisis financiera como las que se produjeron en México, el sudeste asiático, Rusia y Brasil”[13].-

 Una cuestión a tener en cuenta es que  blindar algo, como su definición lo indica, es construir una defensa por uno mismo. Lo que en cierta medida implica por sus propios medios. En estos casos, ésta defensa no puede ser construida por el país debido a su vulnerabilidad, por ello se recurre al FMI.-

 Después del rescate de las economías de la región de Asia, en julio de 1998, el FMI anunció una “asistencia financiera” a favor de Rusia para respaldar su programa económico. Rusia se vio obligada a devaluar su moneda, la economía rusa se desplomó en un 7,3 % y desde entonces la fuga de capitales no se ha detenido. Según “The Economist” por la fuga de capitales en la última década salieron de Rusia 100 mil millones de dólares.-

 Para el financista George Soros, en Rusia se observó claramente la acción del “Capitalismo Salvaje”. Una vez caída la URSS, la manera más eficaz de acumular capital privado desde un punto de partida cercano a cero fue mediante la apropiación de los activos del Estado por diferentes medios y por mecanismos que más de una vez actuaron en el contexto de una situación de cuasi anarquía.-

 Para Stiglitz Rusia es el país de las dos transiciones. La primera transición que se dio del capitalismo al comunismo en 1917. Y la segunda que se dio en el período 1989 – 1992, del comunismo al capitalismo. Estas dos razones: la acción del Capitalismo Salvaje, y el país de las dos transiciones, nos dan sustento para sostener que la situación rusa no es comparable con la de las economías que se estudian en este trabajo.-

 En 1998 con el retroceso económico del S.E. Asiático y el default o cesación de pagos ruso, las tasas de interés habían trepado para los países emergentes y en especial para Brasil que entró en recesión. Y así comenzó una persistente salida de capital, lo que se reflejó en las pérdidas de reservas internacionales. Ante ésta situación, Brasil[14] fue ayudado con 41.600 millones de dólares por el  FMI, el BM y el tesoro de distintos países miembros de la OCDE. A pesar de la ayuda y el expreso anuncio de que era para sostener el valor del real, 40 días después el gobierno tuvo que dejar flotar su moneda[15].-

 En 1999, Turquía solicitó ayuda del FMI y del BM para impulsar un “plan de Austeridad”. Ambas instituciones aportaron 4000 millones de dólares cada una, pero en dos semanas, un banco de porte medio entró en dificultades y cundió el pánico, como resultado Turquía perdió 7000 millones de dólares, la tercera parte de las Reservas del Banco Central turco. El FMI tuvo que anunciar un préstamo adicional de 7500 millones. No obstante el intento de estabilización, Turquía se vio obligada a devaluar.-

 En 2001 después de una larga crisis, Argentina se verá obligada a devaluar su moneda. Nuestro país constituirá el ejemplo de mayor envergadura de los efectos desestabilizadores que la volatilidad de los capitales de corto y mediano plazo imponen bajo las circunstancias anteriormente mencionadas.-

 El economista Jorge Fonseca, profesor titular de Economía Internacional de la Universidad Complutense de Madrid, me comentaba en una reunión realizada en Madrid en abril de 2003, con respecto a la situación argentina que: “la grave situación de la Argentina no se resolverá con la devaluación, la eliminación del corralito, medidas asistenciales y protección de monopolios  y terratenientes, responsables de la descomposición argentina. También principales beneficiarios de la devaluación y de la pesificación. Es necesario  reformar profundamente el sistema de regulación económica, política y social del país para encauzarlo hacia el desarrollo truncado”.-

 Como se sostuvo en la semana de solidaridad con Argentina[16],  la situación argentina solo adquiere rasgos particulares en un contexto internacional de globalización, liberalización e interdependencia.-

 Por los motivos expuestos, la presente tesis reviste importancia en tanto busca ofrecer alternativas de comprensión sobre la especificidad del caso argentino atendiendo la sintomatología de crisis como la mexicana y la asiática. Si bien la elaboración teórica-conceptual sobre el caso argentino aún está en marcha, es mi intención analizar y proponer una lectura retrospectiva que alumbre el porqué de la Argentina en crisis.-

Asimismo, deseo expresar mi agradecimiento a las Autoridades de la Universidad, la Facultad de Ciencias Humanas, y profesores y compañeros de grado, como así también a mi Familia,  Amigos y personas que desde la Argentina y el exterior sostuvieron mi esfuerzo de preparación de esta Tesis.-


 


[1] Cfr. Krugman, P. “De vuelta a la economía de la Gran Depresión”. Grupo Editorial Norma. Buenos Aires, 1999.

[2] Ffrench-Davis, R. “Enfrentando y previniendo las crisis financieras”. Revista Estudios Internacionales. Año XXXI, julio- diciembre 1998. Nro. 123 -124.

[3] Crisis en español. También krisis.

[4] Crinein en español. También krinein.

[5] Cfr. Corominas, J. “Diccionario Crítico Etimológico”. Gredos, 1974.

[6] Cfr. Blánquez Fraile, A. “Diccionario Latín – Español”. Ed. Sópena, 1961.

[7] Cfr. Bruno, C. (comp). “Argentina, un lugar en el mundo”. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, 2003.

[8] Cesarin, S. “Entre la caída de Asia y la crisis económica argentina: qué ha cambiado cinco años después?”. International Political Economy, The Latin America Dimension, Part I. Lasa Meeting, Dallas March, 2003.

[9] Cfr.  ATTAC. “ATTAC, contra la dictadura de los mercados”. Ed. Icaria. Barcelona, 2002. p. 46.

[10] Cfr. Cohen, B. J. “The Triad and The Unholy Trinity: Lessons for the Pacific Region” en Richard Higgot, Richard Leaver y John Rovenhill (eds.), “Pacific Economic Relations in the 1990s: Cooperation or Conflict?” (Boulder, Colo y Lynee Reiner, 1993). Si se agrega el libre comercio a esta ecuación se produce lo que Tommaso Padoa-Schioppa llama el “Cuarteto Inconsistente”, en Bouzas, R. y Russell, R. (org). “Globalización y Regionalismo en las Relaciones Internacionales de Estados Unidos”. Nuevo Hacer, Grupo Editor Latinoamericano, 1996. p. 46.

[11] Cohen B. J. “¿Gulliver o Lilliputienses? Los Estados Unidos en la economía mundial de hoy”. Ibid...  p. 46.

[12]Cfr. Fischer, S. ”Asia and the IMF”. www.imf.org/external/np/speeches/2001/060101.htm

[13] Cfr. Rapoport, M. “El Blindaje”. www.historiared.com

[14] Cfr. de Almeida P. R. “O Brasil e as crises financieras internacionais, 1929 – 2001”. Revista Cena Internacional. Año 3. Nro. 2,  2001.

[15] Cfr. López, R., Oddone, C. N. y von Oertel, C. “Crisis Financiera internacional y Mercados Emergentes”.  V Jornadas de Historia de las Relaciones Internacionales, Universidad de Santiago de Chile, Instituto de Estudios Avanzados. Santiago de Chile, octubre de 2001.

[16] Organizada por el Vicerrectorado de Extensión Cultural y Proyección Universitaria, Aula de Debate, de la Universidad de Murcia, del 24 de febrero al 7 de marzo de 2003.