La Argentina y el comercio mundial

 

En 1937 se produce una importante sequía en el hemisferio norte, lo que provoca una recuperación de la participación de las materias primas en la estructura del comercio mundial. Los productos agropecuarios de clima templado retoman temporalmente los precios de la década del 20. Sin embargo, y en forma simultánea, comienza a perfilarse un cambio de tendencia en los patrones globales del comercio, donde cobran preponderancia las manufacturas industriales de alto valor agregado.

Gráfico 5: Términos de intercambio de la Argentina. 1929 – 1939. Base 1913 = 100[1]

 

Ni América Latina en general ni la Argentina en particular articulan respuestas ante estos hechos, lo que da inicio a un progresivo proceso de aislamiento de las economías de la región. La participación de la Argentina en el comercio mundial, que era del 3% en 1929, declina al 1.5% en 1950.[2]

 

Iniciada la II guerra mundial, una vez más la economía recibe el doble impacto del deterioro cuantitativo y cualitativo de las exportaciones. Pero se verifica simultáneamente una severa retracción de las importaciones, que entre 1940 y 1944 representan apenas el 35% del volumen registrado entre 1925 y 1929. Este factor permite compensar con creces la merma de las exportaciones y acumular importantes reservas de divisas (1700 millones de dólares en 1946). El proceso se invierte al finalizar el conflicto: los términos de intercambio prácticamente vuelven a los niveles anteriores a 1930, pero se comprueba un importante avance de las importaciones lo que, sumado a la política de nacionalizaciones (en particular de los servicios públicos[3]), disminuye el nivel de reservas a 370 millones en 1949[4]

 

 

5.1.3. Marco político interno

 

Las presidencias de Justo, Ortiz y Castillo correspondieron a una coalición de conservadores y radicales antipersonalistas[5]. Se caracterizaron por el acceso al poder mediante fraude electoral o bajo la abstención del resto del partido radical.

 

En 1943, un levantamiento militar puso fin al gobierno de Castillo. Ocupó posiciones estratégicas un grupo de oficiales jóvenes, entre los que rápidamente sobresalió el Coronel Perón, designado Secretario de Trabajo. El hasta entonces desconocido coronel fue adquiriendo un protagonismo inusitado, convirtiéndose simultáneamente en Ministro de Guerra y Vicepresidente de la Nación, al tiempo que conservaba la cartera laboral.

 

Perón buscó la legitimación popular de su poder trabando alianzas con los sectores sindicales. Terminada la II Guerra Mundial, los partidos políticos presionaron a los generales para debatir acerca del momento adecuado para convocar a elecciones. Pero las divisiones entre los jefes militares giraban fundamentalmente en torno del poder alcanzado por Perón, del que muchos recelaban. Un sector logró forzar su renuncia y lo encarceló. La reacción de los sindicatos, que temían perder las conquistas alcanzadas, fue inmediata. Convocaron a una huelga general. Un día antes de la fecha prevista para la misma, el 17 de octubre de 1945, una multitud marchó hacia la Plaza de Mayo exigiendo la liberación de Perón y su regreso al poder. Automáticamente, Perón se convirtió en candidato a presidente para las próximas elecciones, anunciadas para marzo de 1946.

 

Perón se impuso a una heterogénea coalición de radicales, socialistas, conservadores, liberales y comunistas. Asumió la presidencia de la República en 1946, y dio inicio a un periodo de profundos cambios en el escenario político, que no tuvieron un correlato absoluto en las políticas económicas donde, con matices, se manifestó cierta continuidad, con excepción tal vez en la estructura distributiva de la renta.


 

[1] Elaboración propia sobre datos de Rapoport, 1979: 231

[2] Ferrer, 1979: 175

[3] Se ha hablado mucho en la historia económica argentina sobre la conveniencia o inconveniencia de esta política de nacionalizaciones. Lo cierto, es que buena parte de las reservas estaban conformadas por libras esterlinas no convertibles, por lo que los saldos acreedores con Gran Bretaña no podían utilizarse para la compra de bienes de capital en, por ejemplo, los Estados Unidos.

[4] Ferrer, 1979: 194

[5] Opuestos a la conducción personalista de la Unión Cívica Radical por H. Yrigoyen (ex presidente de la Nación, fallecido en 1933)