Hipótesis del ciclo vital

 

Vinculada a trabajos de Ando y Modigliani[1], supone que las personas administran su ingreso de modo tal de mantener un flujo estable de consumo en el tiempo, en especial durante la vejez. Para ello se requiere acumular ahorros durante la vida activa. Los individuos ahorran cuando su renta es alta, y desahorran cuando dejan de trabajar. El resultado de la tasa de ahorro de toda la vida laboral es igual al requerimiento financiero de la proporción de la parte de la vida en que el individuo permanece inactivo o retirado, lo que además supone un consumo constante y uniforme.

Grafico 2: Visión simplificada del consumo y el ahorro bajo la teoría del ciclo vital[2]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta teoría, que se presenta de manera muy simplificada y que el propio Modigliani se encargó de señalar que es válida solamente para sociedades con un alto grado de desarrollo de los mercados de capitales, tiene una sugestiva implicancia sobre la tasa de ahorro de una economía. Si las personas gastan durante su periodo de retiro los ahorros de toda su vida (el modelo en su versión simplificada supone que estas personas no dejan herencias, por lo que al momento del nacimiento la riqueza de todos los individuos es nula), en una sociedad donde la población y la renta per cápita permanecen constantes, el ahorro de las familias es igual a cero.

 

El modelo que se presenta parte de supuestos muy simplificadores, como la estabilidad del ingreso. La renta laboral varía con el paso del tiempo, por lo en principio, se ignora la cuantía de la misma a lo largo de toda la vida. El plan de consumo – ahorro del individuo deberá ajustarse a estas variaciones, en forma de predicciones. Otro factor, es la ignorancia de las personas acerca de cuanto van a vivir. También aquí deberán ajustarse los planes en función de la esperanza de vida. Puede aseverarse, en el marco de esta teoría, que en una economía en crecimiento la tasa neta de ahorro tenderá a ser positiva, mientras que se produce desahorro cuando la economía retrocede[3]

 

Las hipótesis del ingreso permanente y del ciclo vital son teorías microeconómicas. Desde luego, permiten ser analizadas desde un punto de vista macroeconómico. Desde un marco teórico se han formulado críticas a estos enfoques consistentes en señalar que las economías domésticas no siempre realizan las mejores estimaciones acerca de la cuantía de su ingreso futuro. También se dice que aunque los actores económicos puedan comprender claramente las distinciones entre los tipos de ingreso permanente y transitorio, no adoptan actitudes acordes de consumo – ahorro, debido a las llamadas restricciones de liquidez.[4] Estas restricciones, que se traducen en problemas de caja para distribuir adecuadamente un flujo estimado de renta permanente, contribuirían a la existencia de una relación muy estrecha entre el consumo y el ingreso corriente, a contramano de lo esbozado por estos modelos, y más acorde a la suposición keynesiana.


 

[1] Ando & Modigliani, 1965: 55 - 84

[2] Elaboración propia

[3] Brufman & Urbisaia, 1999: 106

[4] Dornbusch  & Fischer, 1994: 353