Hipótesis del ingreso permanente.

 

Formulada por Friedman[1] en 1957, se basa en la idea de que el consumo y el ahorro no son función del ingreso corriente, sino de dos tipos de ingresos:

 

·         El ingreso permanente[2], definido como el ingreso futuro esperado

·         El ingreso transitorio o no esperado, de naturaleza estocástica.

 

Ante un incremento de la renta, la persona discernirá si se trata de un aumento permanente o transitorio. Para Friedman, un incremento transitorio de la renta no influye en el consumo corriente, y por lo tanto, se ahorra casi en su totalidad, aumentando la riqueza del individuo, y consecuentemente su consumo futuro. El mismo razonamiento es válido en términos agregados. Shocks exógenos a una economía, como un incremento de los términos de intercambio, favorecerían, bajo esta hipótesis el ahorro total.

 

El consumo también se divide en permanente y transitorio, siendo este último aleatorio. El consumo permanente es una fracción c de ese ingreso, que puede definirse como una relación entre la renta corriente o del periodo y una proporción de la renta obtenida el año anterior[3]. De este modo,

 

YP = λYt + (1 – λ) Y t–1   (G)

Donde

YP es el ingreso permanente

λ es una fracción 0 < λ <1 que representa la parte de la renta que se considera como permanente. El valor de λ depende de la estabilidad de la renta de las personas. A ingresos más uniformes corresponden valores de λ más próximos a 1.

Yt  es la renta corriente

Yt- 1 es la renta del periodo anterior.

 

C = cYP = cλYt + c (1 – λ) Y t–1  (H)

 

La hipótesis de la renta permanente implica que la propensión marginal a consumir de corto plazo (cλ) es menor que la propensión marginal a consumir de largo plazo (c), y esta última es igual a la propensión media de largo. La razón por la que la propensión marginal a consumir de corto plazo es menor, radica en el hecho de que los individuos no están seguros de la naturaleza del incremento total de la renta; cual componente es permanente y cual es transitorio. Las notorias implicancias de esta teoría para la estimación del consumo agregado, son igualmente válidas para el ahorro.

 

Una función de ahorro bajo la hipótesis del ingreso permanente, podría proponerse de la siguiente manera:

 

S = s1 Ytr + s2 Yp   (I)

Donde:

s1: Propensión media y marginal a ahorrar del ingreso transitorio

s2: Propensión media y marginal a ahorrar del ingreso permanente

Ytr: Ingreso transitorio

Yp: Ingreso permanente

s1 > s2

s1 + s2 = 1

 

Definido el ingreso permanente como en la ecuación (G), existen propensiones medias y marginales al ahorro que dependen de los dos tipos de ingreso de los agentes económicos. Bajo esta hipótesis, en el largo plazo, las propensiones tenderían a la convergencia.[4].


 

[1] Friedman, 1957

[2] El ingreso permanente depende de la razón entre la riqueza en forma de activos físicos y financieros (llamada riqueza no humana) y el capital humano de las personas, llamado riqueza humana, y de un promedio ponderado de los rendimientos de esas formas de riqueza, expresado en tasas de interés.

[3] La estimación de la renta permanente con base en la renta del año anterior es una simplificación. La metodología que utiliza Friedman para su especificación es un modelo econométrico de rezagos distribuidos factible de ser transformado en autorregresivo, donde el ingreso permanente es función de la renta de varios periodos anteriores, atribuyéndole mayor ponderación a los periodos más cercanos en el tiempo.

[4] Se aplica aquí el mismo supuesto simplificador que para la función de consumo, consistente en hacer depender al ahorro sólo de la renta corriente y del ingreso del periodo anterior. Pero merece la pena destacar que el ingreso del periodo anterior Yt – 1, definido como variable explicativa, es a su vez variable dependiente de la renta del periodo precedente Yt - 2, y así en forma sucesiva.