Hipótesis del ingreso relativo:

 

Duesenberry[1] y Modigliani[2], en forma separada, explicaron que la conducta de las personas respecto del consumo y el ahorro se basa en dos factores:

 

·         Tendencia a no variar los hábitos de consumo ante cambios decrecientes en el ingreso.

·         Tendencia a imitar los hábitos de los sectores de ingresos más altos.

 

En el primer caso, el ahorro, y no el consumo, es el factor de ajuste de una disminución del ingreso. Incluso las personas estarían dispuestas a desahorrar si la caída del ingreso fuera importante. Respecto del segundo factor, se explica que la utilidad del consumidor depende de la relación entre su consumo y el de aquellos a los que imita social y culturalmente. De acuerdo con estas hipótesis, el ahorro no estaría determinado por el ingreso absoluto de las personas, sino por su ingreso relativo, en el marco de la distribución total de la renta. Bajo estos supuestos, la tasa de ahorro agregado debería aumentar ante una mejora en la distribución del ingreso[3], mientras no se vería afectada por incrementos en la renta per cápita[4], ya que ésta elevaría los hábitos de consumo de toda la población. Hipótesis de este tipo son de difícil verificación en los países latinoamericanos, aunque podría rastrearse cierta evidencia en experiencias recientes en la Argentina y Chile, y en el pasado en Venezuela.


 

[1] Duesenberry, 1948

[2] Modigliani, 1949: 371 - 441

[3] Una distribución más equitativa del ingreso tendería a igualar los hábitos de consumo entre los sectores sociales, por lo que aquellos grupos de menores ingresos relativos estarían dispuestos a ahorrar más.

[4] En este caso podrían existir más incentivos para el consumo de toda la sociedad, donde los sectores de ingresos más bajos siguieran imitando el comportamiento de los sectores de ingresos altos.