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Introducción a la Sociología, la Economía y las Ciencias Políticas
Lic. Alejandra Padilla Juárez

 


Introducción General.


Saber cuándo empezó a existir la Economía tiene una respuesta demasiado sencilla: Desde que el hombre empezó a luchar por subsistir. Ahí estaba presente ya la Economía de modo implícito: había producción, había distribución, había mercado: Se realizaban Prácticas Económicas que quizá se puedan considerar improvisadas y espontáneas, pero que al final de cuentas, sigue siendo lo mismo que hacemos en la actualidad.

El hombre comía lo que cazaba, es decir: consumía lo que producía y no había mucho que pensarle. Pero cuando le empezó a sobrar o faltar de lo que cazaba, su pensamiento cambió, porque entonces apareció lo que se conoce como “sobrante” o “excedente” económico. Cuando el hombre empezó a hacer “cambalache” o “trueque” se inició el Intercambio en el Mercado, y el hombre tenía que “pensarla” muy bien al hacer dicho intercambio. Al hecho de “pensarla” David Ricardo (1772-1823) lo llamó “cálculo económico”. Pero ¿por qué era lo que pensaba? Lógico: cómo ganarle lo más que se pudiera. En otras palabras: Obtener el máximo de beneficio en las operaciones de intercambio.

Este cálculo económico de las épocas primitivas, creció a gran escala en los siglos XVIII y XIX con la revolución tecnológica. ¿Por qué? Porque al aumentar la tecnología, la producción también aumenta. En nuestros días al “Cálculo Económico” lo conocemos como “Ciencia Económica”.

Todo productor a gran escala (grandes unidades de producción), tuvieron que dejar de improvisar y de ser espontáneos y empezar a calcular y planificar, ya que eran demasiados factores los que se tomaban en cuenta para realizar una producción, y además de ser muchos, cada factor era demasiado en cantidad.

Por ejemplo, supón que yo me dedico a vender tortillas. Compro la maseca y tengo una señora que me trabaja durante 8 horas haciendo tortillas en mi casa, en mi estufa; ella amasa y hace todo. Pero después me entero que hay una máquina que hace tortillas, la compro y me doy cuenta que ahora puedo hacer 5 veces más de lo que hacía en las mismas 8 horas, pero sin necesitar a la señora. ¿Qué va a pasar? Ahora debo pensar: ¿qué hago con la señora? (mis recursos), ¿me faltan bolsas para empaquetar las tortillas? (previsión de producción), ¿necesito más gas? (previsión de materias primas) y ¡además! ¿cuánto dinero necesito meter ahora para sacar un día de tortillas (precisión sobre costos), me está saliendo más barato hacer las tortillas, ¿a cuánto las voy a vender? (precisión de precio)... y viene lo más importante: ¿Cuánto voy a ganar ahora? (precisión de los márgenes de beneficio).

Después empiezo a vender tantas tortillas que ya las distribuyo en Guaymas y Empalme. Al tiempo también en Hermosillo, Magdalena y Santa Ana. Después de unos meses ya llegué a Nogales y mis tortillas se hicieron tan famosas que me las quieren comprar al otro lado. Las empiezo a vender en Arizona, estoy apoderada del mercado de las tortillas en todo ese Estado. Mis tortillas son la única opción que tienen todos los mexicanos que viven allá, cuando de repente: Sube el precio del maíz al doble, por lo que la maseca también sube a más del doble y ahora se me disparó el precio de la tortilla. ¿Pues que pasó? Que ya no me compraron en Arizona, que los mexicanos de allá buscaron las tortillas y no había y que ahora empezaron a consumir más pan. Tanta gente comía tortilla y ahora está comiendo pan, que éste ya no es suficiente, y ahora los productores de pan de EUA están como locos haciendo más y más pan, están trabajando tanto, que los trabajadores tienen que doblar turnos. ¿Y cómo empezó todo? Porque subió el precio del maíz (hecho económico).

Con este sencillo y falso ejemplo se puede demostrar que hoy la Ciencia Económica puede considerarse el eje de la vida en las sociedades modernas, tanto a nivel externo como interno, porque es un proceso global que nos hace ya hablar de una “Economía Mundial”. De tal modo que una crisis que parece ser sólo del sector (la subida del maíz), tienen repercusiones inmediatas en las regiones más lejanas del mundo.

Finalmente, hay algo que no debemos olvidar: La Economía siempre debe estar para beneficiar al hombre. Para ayudarlo a su realización, a ser productivo, útil... ¡a ser feliz! (¡vendiendo más tortillas!).


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