EL PROCESO DEL DESARROLLO ECONÓMICO NACIONAL (factores locales)

 



Cada nación pasa por su propio y exclusivo proceso de desarrollo. La combinación de sectores y la trayectoria por la que la economía pasa (o no pasa) a través de estas etapas son reflejo de las circunstancias singulares de cada país con relación al “diamante”.

Porter (1990) nos dice que el proceso de avance a través de estas etapas puede seguir diversos caminos, y no existe una única progresión. El desarrollo parece que casi siempre se da en oleadas de rápido perfeccionamiento, seguidas de periodos de un cambio menos perceptible.

La teoría de Michael Porter sugiere que los países en vías de desarrollo han de enfrentarse a unos retos mucho más formidables que los sugeridos por un modelo de desarrollo en el que las mejoras en la calidad y la cantidad de los factores sean el aspecto principal.

La etapa impulsada por la inversión, a pesar de estar llena de dificultades y de retos, ha sido un medio para acelerar el proceso de desarrollo en algunos países. Sin embargo las economías nacionales parecen ser capaces de pasar directamente de la etapa impulsada por los factores a la impulsada por la innovación, aunque es necesario un largo periodo de tiempo, eludiendo cualquier transición apreciable por la etapa impulsada por la inversión. La capacidad de eludir la etapa impulsada por la inversión y aun así avanzar rápidamente requiere una larga historia de actividad industrial que haya dejado tras de sí un legado de recursos humanos, instituciones educativas y demás.

La prosperidad económica tenderá a aumentar a medida que el país progrese a través de las tres primeras etapas, porque el perfeccionamiento conduce a una creciente productividad nacional.

Donde la abundancia de recursos es suficientemente grande, el país puede pasar directamente de la etapa impulsada por los factores a la etapa impulsada por la riqueza. Depender de ventajas impulsadas por los factores, por lo tanto, no proporciona una base firme para un crecimiento sostenido de la productividad o para la expansión de la gama de sectores de éxito internacional.

En el periodo de transición de la etapa de innovación a la etapa impulsada por la riqueza, la rentabilidad empresarial y el nivel de vida pueden seguir creciendo, a medida que las empresas cosechan las posiciones de mercado, y a medida que los directivos y empleados obtienen aumentos salariales que empiezan a ser superiores a las mejoras de la productividad.

Es posible que un país atrapado en la etapa impulsada por la riqueza desande todo el camino hasta la etapa impulsada por los factores. A medida que se pierden posiciones en los sectores de mayor productividad de la economía, los salarios y otros costos de los factores pueden llegar a descender tanto en términos relativos que un país vuelva a competir en términos de costos. (Porter 1990).
El declinar de la economía impulsada por la riqueza puede contrarrestarse por medio de cambios en las medidas políticas, por acontecimientos imprevisibles o por cambios en los valores sociales.