Auto-Organización
(y otras Propiedades Emergentes)

Todo tiene su Porqué

En las organizaciones todo lo que ocurre tiene una explicación que está basada en sus estructuras y procesos. Me resisto a pensar en que todos los problemas sean situaciones circunstanciales difíciles de prever. Así cuando vemos a gente desmotivada sin iniciativa de participar en la mejora dentro de su área de trabajo no se debe a que sean flojos o malos para el trabajo. Existe dentro de esa gente un potencial tremendo esperando ser aprovechado. La gente desea llegar a su casa después del trabajo siendo alguien importante y no sólo una pieza más del mecanismo.

Nada es circunstancial. Me ha tocado conocer a jefes y gerentes que prefieren crear el caos dentro de la empresa para justificar su puesto, para ser los hombres indispensables y únicos capaces de sobrellevar las cosas. Aparentan ser los estrategas de la experiencia, y la empresa en agradecimiento en contar con gente tan valiosa capaces de resolver las causas perdidas los premia con eternizarlos en sus puestos. Un verdadero círculo vicioso. Todo tiene su porqué.

También son muy comunes los casos donde jefes no dejan destacar a los subordinados. Hacen hasta lo imposible por convertirse en los asesinos de ideas, claro de una forma muy discreta en la que con maestría, señalan a las nuevas ideas como atentados contra la estabilidad establecida. Hacen de cualquier persona con ideas para mejorar situaciones problemáticas un traidor a la visión y a la institución. Todos ya conocemos este tipo de historias y qué lástima porque pensemos cuánto tiempo valioso y cuántas ideas han perdido las empresas con personas en posiciones claves que se escudan en la bandera del progreso pero que en realidad frenan el desarrollo de la organización.

Todo tiene su por qué. ¿Cuántas veces no sucede esto?. ¿Estamos administrando a la organización o la estamos guiando al objetivo que nos conviene?. Esto es ir en contra de la naturaleza de cualquier sistema. La sinergia y la auto-organización si es lo natural. Las organizaciones son un cúmulo de talento increíblemente poderoso, si lo dejan integrarse.

Las organizaciones son entidades con un sello característico único. Cada organización está localizada en un lugar geográfico específico (medio ambiente que la rodea) y eso implica ciertas ventajas y desventajas. Cada organización cuenta con gente con talentos y especialidades diferentes que en suma dan el sello individual a cada organización. Cada organización tiene su tecnología y procesos administrativos, y las reglas para desempeñarse, pero ese conjunto único de elementos le generará un sin número de posibilidades para lograr sus objetivos y dependerá de que tan bien sean administrados los talentos para optimizar su potencial.

Es precisamente la integración de elementos lo que crea esas propiedades emergentes que no corresponde precisamente a la suma de sus elementos sino a la riqueza de las posibilidades creadas por la integración de los mismos. Gran cantidad de organizaciones están desperdiciando en gran medida esta propiedad al dejarse llevar por la lucha de poder y los conflictos internos. Si se deja llevar por las luchas internas por el poder, el control, el cuidado del status quo o de las personas sobre la organización se verá incrementada su entropía al no poder aprovechar su sinergia.

Como ya lo habíamos mencionado, si no existe un ambiente de democracia organizacional la empresa difícilmente podrá aprovechar al máximo sus recursos (económicos, tecnológicos, tiempo, talento, sistemas, etc.) y sin duda será vencida por la organización que aprenda a hacerlo.

Todo tiene su porqué y ese porqué obedece a patrones de conducta de los sistemas. Con ello podemos decir que muchos problemas, conflictos, desmotivación, y pérdida de identidad organizacional no se producen por juegos de dados, es más bien nuestra incapacidad de comprender de manera clara los efectos en el sistema de las malas decisiones y las posiciones de egoísmo. En ambientes tan difíciles las organizaciones no soportarán tanta ineficiencia administrativa. Abrirán la puerta a quien quiera salir beneficiado por encima del bien de la empresa y punto.

No deseo culpar a nadie, mas bien debemos observar a la estructura de la organización que ha permitido estos procesos de liderazgo con miopía. Las personas que se han visto atrapadas en esta situación, en verdad no tienen la culpa. No han hecho más que buscar sobrevivir en una jungla de lucha en la que se convirtió eventualmente su organización. Son situaciones muy desgastantes y lamentables, porque la gente en vez de ponerse a trabajar, llegan cada mañana a cuidarse que no les "quiten la silla". Estas organizaciones no van muy lejos, están destinadas a morir.