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Atractores Organizacionales

Un ángulo distinto para observar a la Organización

Alguien puede sentirse molesto por utilizar la alegoría de Atractores dentro de la organización. Aunque el concepto es poderoso, no existe la base científica para que sea integrado al diccionario de términos de negocios. Sin embargo la dinámica no lineal llegó para quedarse dentro de la organización y esto nos reta a ver los patrones de conducta que conecte a las actividades, donde antes existía solo vacío. Definitivamente necesitamos otros paradigmas para ver a la nueva organización algo que se aleje del mecanicismo y se aproxime más a la realidad en la que está inmersa la empresa.

De todos es sabido que la organizaciones no están orientadas al análisis del abanico de opciones hacia la toma de decisiones. Pudiera resultar paradójico, puesto que las empresas valoran la acción y los resultados (a corto plazo), pero la actitud de análisis y reflexión no concuerda con los paradigmas actuales de la actividad organizacional.

Para este tipo de realidad tenemos que remitirnos al principio que las empresas pueden ver los árboles pero no ven el bosque. Y cuando alguien se aventura a ver el bosque desde arriba, se le recuerda que debe "aterrizar" sus ideas y abandonar esa visión que no corresponde al campo de lo factible.

Podemos estar dejando pasar una gran oportunidad, y sobre todo podemos estar tomando decisiones que bajo el velo de "no alucinar" no permite que el personal utilice su capacidad para mejorar de forma y fondo a la organización.

Las organizaciones deben de prepararse para ver el Bosque, los árboles, pero también los pequeños brotes de retoños. Las semillas, las raíces...el ecosistema. Tal vez suena extraño para quienes hemos vivido por décadas encerrados en los conceptos mecanicistas de la era industrial. Sin embargo las empresas de cambio de siglo serán sin duda aquellas que puedan percibir todas las dimensiones en las que se desempeña la organización, lo real, lo virtual y lo aparente. Atreviéndose a ver más allá de lo que cada uno de nosotros es capaz de ver, integrando puntos de vista y perspectivas para en equipo entender la realidad, una óptica común que sólo se logra a través de la sinergia.

Las demandas en el ambiente han hecho de la economía un escenario en el que sólo podrán sobrevivir empresas que funcionen como células, como organismos orientados a garantizar su equilibrio dinámico, sobrevivir y duplicarse. Este nuevo paradigma rebasa en cuanto alcance a lo hasta ahora logrado por las organizaciones, las cuales han solo han buscado sobrevivir y crecer.

La diferencia entre las demandas de hoy y las de ayer estriba en que antes las empresas cubrían su ineficiencia con el amplio margen de utilidad que generaban provocado por el bajo nivel de lucha de mercado y el reducido número de competidores.

Esos tiempos se han ido para siempre. Nos dirigimos sin vuelta hacia atrás hacia la era de las organizaciones celulares, la era de la cibernética y los ecosistemas industriales. La competencia estará basada en la habilidad para administrar los negocios sin margen de error, bajo selección de criterios de efectividad y eficiencia organizacional, sin egoísmos y antagonismos, sin velar por los intereses propios, sino por los de la célula, sin desperdicio y sí con alta calidad y productividad, bajo un aprendizaje continuo, con toma de decisiones basada en cada bit de información y no solo en una realidad parcial, con una adecuada integración entre tecnología, inteligencia de obra e infraestructura y no solamente como una sumatoria de elementos.

Las reglas de selección natural de empresas ya cambiaron y seguirán cambiando. Y no solamente eso, sino que también ha cambiado la óptica para ver a las organizaciones desde adentro y hacia afuera. Pensar lo contrario es ir en contra de la corriente. No pensemos que esto aún cae en el campo de la fantasía, mejor observemos la tendencia que han seguido la evolución de la vida organizacional en este siglo y nos veremos forzados a ver como los paradigmas han sufrido una transformación fundamental que afecta el contexto dentro del cual estas se desempeñan.

Como en cualquier transición, el cambio es gradual, pero definitivamente continuo, y habrá mercados más expuestos a este tipo de presiones que otros. A su vez hemos visto como se están desarrollando nuevos tipos de tecnología a raíz de las nuevas necesidades (creadas natural o artificialmente) de la sociedad. Todo el contexto influirá para ver nuevas estructuras organizacionales y nuevas formas de organización que hasta ahora sólo han sido pinceladas de un nuevo paisaje que comienza a cobrar forma.

El liderazgo informal, dicho sea de paso no es malo, recordemos que es una propiedad emergente de los sistemas, lo verdaderamente desagradable se presenta cuando el proceso comienza a ser sesgado hacia intereses ajenos al bien de la célula (accionistas, clientes y personal de la empresa). El liderazgo informal debe existir, existirá sin duda porque los vacíos de poder son llenados cuando el liderazgo formal no satisface la demanda de liderazgo.

La diferencia a nivel ejecutivo se da en cuanto a las estrategias para posicionar a la organización en el mercado en el que se encuentra, sin embargo estamos hablando nuevamente del producto.