Atractores Organizacionales

El bien común vs el interés personal

La organización tiene un origen económico netamente. Excepciones de esta regla son los grupos sociales, sin embargo que buscan lograr otro tipo de satisfactores en las personas que liderean los grupos de dirección.

La idea empresarial se materializa en un sistema productivo generador de bienes o servicios partiendo de una visión clara y definida. Hasta ese momento no hay calidad, producto ni grupos de poder. Después llega la estructura y con ella los procesos. Pasa el tiempo y tenemos a un sistema viviente con todos sus elementos interactuando Surge la estructura: poder, políticas, tecnología y producto.

El fin justifica a los medios o los medios se encargan de definir el fin. La organización sana es virtuosa, se desarrolla rápido. Hay pocas reglas pero los vacíos se llenan con liderazgo emprendedor. Pasa por una etapa donde todo es nuevo, hay que crearla hay que asegurar su desarrollo cuantitativo y cualitativo. La satisfacción personal va de la mano con el hecho de participar para crear. La empresa que ya lo tiene todo debe generar otro tipo de satisfactores, de seguridad, de permanecer de ser inmutable y duradera. Es entonces cuando la burocracia crece por todos lados como la mala hierba.

¿Por qué existe la organización sino es para alcanzar su visión?. Es entonces cuando surge la pregunta: ¿Cómo nos podemos asegurar que la empresa se encuentra en un proceso de sano crecimiento?.

La empresa del siglo XXI no tendrá desgraciadamente o afortunadamente tantas posibilidades de tener éxito si las cosas se hacen mal o si las cosas tienen un fundamento distinto que hacer crecer cualitativamente a la organización. Los grados de libertad se reducen día a día. Como un organismo viviente la empresa cuenta con los nutrientes y energía para su desarrollo. En el momento en el que los tomadores de decisiones dirijan a la organización hacia sus propios beneficios e intereses, la organización pierde la capacidad de crecer normalmente.

La empresa del próximo siglo deberá ser más efectiva y eficiente. Si algo se ha descuidado siempre en las organizaciones es la toma de decisiones. La idea de que absolutamente todo lo que hagamos y suceda en la organización afecta internamente no es precisamente una forma común de pensar en la organización. No existe empatía para sentir un poco por la organización y los efectos de cualquier decisión mal tomada. Tal vez no exista la intención, pero ahí están las situaciones.

La empresa sin duda dará varios giros en la manera en la que actualmente se conceptualiza. No será más la empresa de apariencias, ni de la intención inocente de mejora que degenera en mayor caos. No será empresa de cortinas de humo alrededor de errores difíciles de ocultar, ni una donde sea fácil culpar a otros de los errores propios. No será posible coartar la iniciativa honesta ni las buenas ideas innovadoras. Llegará finalmente la Democracia a la empresa como menciona Warren Bennis en su libro Beyond Bureaucracy o Margareth Wheatley en su libro A Simpler Way, dentro de algunos destacados profetas de la nueva organización.