Atractores Organizacionales

Grupos de Poder

Como propiedad natural de los sistemas vivientes y máxime en lo sistemas de actividad humana deben existir entidades dedicadas a la preservación y mantenimiento del sistema, que se encargarán de la toma de decisiones. Estos grupos surgen espontáneamente por sus características dominantes y por su capacidad de coalición sobre los demás miembros de la organización.

Es imposible que existan organizaciones sin grupos dominantes alrededor de los cuales giran las actividades y decisiones de una organización. Toda organización cuenta con estos grupos; los grupos de poder. Aquellos grupos de varios individuos que hacen las veces de órgano tomador de decisiones por su poder para administrar el conjunto. La verdad es difícil decir que la asociación informal entre individuos dentro de la organización es mala. Nada mas incorrecto pues esta propiedad emergente de lo sistemas vivientes no desaparece por decreto sino que emerge espontáneamente.

La parte negativa de la historia aparece cuando el grupo inicia tomando atribuciones diferentes de las que debe tener (en todo caso para monitorear el orden de los procesos y cuidar las estructuras) y comienza a desarrollar una coraza que pretende perpetuar su participación en el poder de la empresa. Ello se refleja de manera negativa cuando algunos de los individuos fuera del grupo de poder cuentan con la iniciativa para llevar a la organización a otro nivel de desempeño (más elevado) y los mismos tomadores de decisiones se oponen a ello.

La organización se ha convertido entonces en una entidad de suma cero. Lo que beneficia a alguno perjudica a otros, y no tiene por que ser diferente alguien podrá decir, sin embargo los grupos de poder ahora se han convertido en los que condicionan la naturaleza y destino de la organización, dejando de respetar la naturaleza misma de la empresa. Digamos que beneficio, mientras que la organización sufre deformidades que no le permiten adecuarse correctamente a su medio ambiente. La organización entonces comienza a desarrollar otra visión distinta.

Es preciso aclarar también que el grupo de poder puede dominar a la empresa influyendo en la estructura y procesos que existen. Esa es la parte que no le conviene a la organización. Alguien también podrá decir que eso es liderazgo... también podemos conceder el beneficio de la duda, a fin de cuentas las fronteras entre el bien y el mal a veces son demasiado débiles.

Pero para quien ya lo ha vivido dentro de la organización, los sistemas no desarrollarán nunca su completo potencial mientras se vean limitados por tomadores de decisiones que solamente ven para sí mismos y que están creando un sistema artificial y amorfo subordinado a perpetuar su posición y no la existencia y sano desarrollo de la organización. Esto puede programar a la empresa a su destrucción anticipada, porque de cualquier manera al grupo de poder solo le interesa usar a la organización mientras ellos se encuentren dentro de ella.

Esta realidad organizacional no es una enfermedad incurable, más bien es una enfermedad controlable si se sabe detectar a tiempo y si se sabe extirpar el cáncer antes de que sea demasiado tarde. Siempre se ha dicho que el bien colectivo está por encima del bien particular y máxime si el bien particular es egoísta y egocéntrico.

Sin embargo, antes de asumir posturas radicales debemos advertir que el peligro de una inadecuada conducción de la organización es al aislarla de su medio ambiente y evitar así que capte las señales del medio ambiente que le ayuden a cambiar y adaptarse.