El Modelo Estructura-Procesos

Cuando no existen "Reglas del Juego" claras

Los vacíos de poder se llenan. Esta es una de las grandes propiedades de los sistemas que permiten organizar sobre el desorden. Grupos de gente que eventualmente quedan reunidos al azar poco a poco van descubriendo sus propias reglas de conducta y participación. Tal pareciera que no necesitamos de imposiciones ni de controles artificiales para hacer funcionar adecuadamente a los grupos de trabajo, y la verdad es que no se necesita. Eventualmente las reglas emergen.

La organizaciones sin visión, misión y estrategias formales no están a la deriva. Se encuentran guiadas por el liderazgo del (o los) "dueño" del sistema, quien puede ser el dueño formal del negocio o tomador de decisiones. El es quien establece lo que es necesario e importante lograr para el negocio dentro de un universo de posibilidades. Quien conduce a la organización fijando patrones de conducta, y que hasta cierto punto son su reflejo, lo que el desearía que también hicieran todos dentro de la empresa. Las micro­empresas son clara prueba de ello.

En este caso el requiere transmitir sus valores a la organización a través del ejercicio diario de sus actividades, sin embargo son los procesos que el vive con su gente los que le permite transmitir esas reglas, normas y valores (estructura) a la organización. Es la repetición consistente de estos procesos lo que garantiza

Claro que esta situación no es válida en negocios de todas dimensiones. El orden organizacional no puede ser alcanzado en empresas medianas y pequeñas sin reglas del juego claras. Entonces a estas alturas es cuando la empresa requiere forzosamente de la definición de metas, políticas, reglas, patrones y objetivos que den coherencia y significado a lo que se busca lograr.

Como seres humanos con educación, estamos habilitados para alcanzar grandes resultados a través de la sinergia organizacional y el trabajo conjunto. Sin embargo el cambio de nivel organizacional (de grupo de trabajo a nivel empresa) implica establecer los códigos correspondientes de actuación, a fin de ser efectivos y eficientes en el logro de resultados. La carencia o debilidad de estos patrones de referencia merman el desempeño organizacional e impiden que una organización pueda salir avante en un medio ambiente tan difícil y complejo. Eventualmente si lo logrará, pero en un medio ambiente competitivo no hay tiempo para la prueba y error. Además, las reglas que no son equitativas en las organizaciones crean desbalances motivacionales, por lo tanto, en este caso no es malo que las reglas funcionen para todos.

Debe quedar claro entonces que el éxito organizacional de hoy en día es el de dirigir adecuadamente diferentes grupos organizacionales, con su propia ideología y rasgos característicos, hacia un solo objetivo, que abarque diferentes esfuerzos, talentos y deseos. Hacer coincidir expectativas de grupos que cuentan con sus propias reglas, valores y metas generando sub-culturas derivadas de una cultura madre.