Complejidad Organizacional

Número de elementos e interacciones

Algunas grandes corporaciones aprendieron tarde, pero finalmente aprendieron la lección de la variable tamaño. Aquellas que crecieron en proporciones desmedidas de pronto se vieron impotentes ante la magnitud del desorden que había generado la organización. Estas organizaciones fueron la solución apropiada en momentos de la masificación, pero al llegar la necesidad de respuestas rápidas, no fueron capaces de reaccionar. El monstruo de la complejidad incontrolable había cobrado vida gracias a la gran cantidad de variables que se habían sumado al sistema, y no solo eso, sino por la geométrica cantidad de interacciones y de posibles estados que existían entre estos.

La posibilidad de estados y situaciones distintas demanda una gran capacidad de atención por parte de la organización y por otra lado, es mas fácil que los recursos sean desperdiciados o mal aprovechados precisamente cuando las cantidades de estos que se administran son cuantiosas.

De esto podemos establecer:

  1. A mayor cantidad de elementos, mayor es la necesidad de recursos para administrarlos
  2. Dentro de la organización los elementos establecen interacciones que multiplican los posibles estados, que a su vez requerirán diversas habilidades para administrarse satisfactoriamente
  3. Los mecanismos de control para mantener estable al sistema demandan gran cantidad de recursos
  4. Los recursos para mantener el sistema también incrementan su complejidad
  5. Y el último pero no menos importante: La única forma de poder sobrevivir en estos tiempos en organizaciones grandes es dando autonomía a sus sub-unidades, eliminando la dependencia centralista. Esto con la finalidad que la organización pueda reaccionar más rápidamente a los cambios del entorno.

Este principio está estrechamente relacionado con el de variedad requerida, puesto que el número de variables y sus interacciones organizacionales se convierten en la variedad que se demanda al mismo sistema interno.