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Hermann Heinrich Gossen
(1810-1858)
Hermann Heinrich Gossen, funcionario prusiano, precursor del marginalismo y de
la economía matemática, permaneció totalmente ignorado hasta que primero
Jevons
y luego
Walras
le rescataron del olvido poniendo de manifiesto los importantes logros de su
Entwicklung der Gesetze des menschlichen Verkehrs (Desarrollo de las
leyes del intercambio entre los hombres) [1854].
Hoy Gossen es recordado en los manuales de historia del pensamiento económico
por sus famosas leyes, que hacen referencia, respectivamente, a la idea de
utilidad marginal decreciente y a la condición
de equimarginalidad para la maximización de la utilidad. La primera ley de
Gossen es consecuencia de la experiencia cotidiana: la satisfacción
suplementaria obtenida del consumo de un bien disminuye progresivamente a
medida que la cantidad consumida aumenta. Esta cantidad es nula cuando se
alcanza la saciedad. La segunda ley de Gossen expresa el modo en que
puede alcanzarse la máxima satisfacción: no se pueden satisfacer todas las
necesidades hasta la saciedad, por lo que el máximo de satisfacción se obtiene
cuando las satisfacciones marginales obtenidas de los diferentes bienes se
igualan entre sí.
Gossen analiza explícitamente también
las implicaciones de sus leyes. Según la primera ley, para un
individuo, los bienes no tienen el mismo valor según la cantidad poseída y a
partir de una cierta cantidad el valor de un bien es nulo. Por otra parte, no
existe el valor absoluto, el valor es una relación entre un bien y un
individuo. Propone también una clasificación de los bienes en bienes de
consumo (que satisfacen directamente necesidades), bienes de "segunda
categoría" que son indispensables para utilizar los primeros y bienes "de
tercera categoría" que son necesarios para la producción de los dos primeros.
Otra implicación notable es su análisis
del trabajo. El trabajo crea indirectamente satisfacciones por el ingreso que
procura, pero está acompañado de desutilidad debida a su molestia. De ello
resulta que hay que trabajar hasta el punto en que la satisfacción procurada
por los ingresos del trabajo es igual a la desutilidad marginal del trabajo.
Otro ejemplo de implicaciones lo encontramos en el análisis del intercambio;
para Gossen los que participan en el intercambio ganan (en utilidad) hasta el
punto en que para cada uno de ellos las utilidades marginales de los bienes
intercambiados se igualan (el intercambio continúa siempre que la utilidad
marginal del bien demandado sea superior a la del bien ofrecido).
Ahora bien, además de las investigaciones teóricas de la primera parte de su
libro, en la segunda parte desarrolló un amplio programa para la política
económica y social. Entre sus propuestas concretas está la idea de
nacionalización de la tierra: Gossen (1983[1854]: 274-295) aconseja que el
Estado pague la tierra en forma de una amortización a largo plazo, para lo
cual debería utilizar la apreciación del valor de la tierra que él supone
aproximadamente constante. Es decir, se trataría de comprar tierras privadas
“a bajo precio” para más tarde recuperar lo invertido gracias al crecimiento
de las rentas. Según
Hayek
(1991[1929]: 379), la idea de Gossen significó en la Alemania de la época una
auténtica novedad, pues nunca hasta entonces se había propuesto un plan
similar de nacionalización de la tierra, aunque –dado que el libro pasó
inadvertido– su repercusión fue prácticamente nula.
OBRA
Entwicklung der Gesetze des menschlichen Verkehrs (Desarrollo de las
leyes del intercambio entre los hombres) [1854]
Propuesto por López Zalba
lopezzalba@ciudad.com.ar
Parte del texto es de C. M. Gómez Gómez,
http://www2.uah.es/econ/