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Ramón
Carande y Thovar (1887-1986)

CARANDE THOBAR [o THOVAR], Ramón [Regino Manuel Nicolás Mónico]
[I].
Palentino de origen (4.V.1887), muy vinculado a Sevilla durante toda su vida.
Hijo del abogado Manuel Carande Galán, natural de Carrión de los Condes
(Palencia), y de la extremeña Ascensión Thobar Uribe. Llevó a cabo estudios de
segunda enseñanza en Carrión de los Condes, Reinosa, Santander y París, en esta
última ciudad con los marianistas. Superó el examen de grado de bachiller en el
Instituto de Santander el 3.VII.1902 e hizo la carrera de Derecho en Madrid,
entre los cursos 1903-1904 y 1907-1908. En el grado de Licenciado alcanzó
Sobresaliente el 26.VI.1908. Doctor en Derecho por la Universidad Central con
una tesis que tituló Notas para un estudio sobre el trabajo, defendida el
27.VI.1910, en la que obtuvo Sobresaliente y que publicaría más adelante (1916)
bajo el título de Notas para un estudio de la naturaleza económica del
trabajo. Amplió su formación en Múnich, Viena y Berlín, con Gustav Schmoller
y Werner Sombart (1863-1941) [importantes para comprender la obra de Carande
posterior a 1939 resultan los tres vols. de Sombart, Der moderne Kapitalismus.
Historisch systematische Darstellung des Gesamten europäischen Wirtschaftslebens
von seinen Anfängen bis zur Genewart, que se publicaron en Múnich y Leipzig
en 1928], siendo tutelado desde España por Eduardo de Hinojosa, Antonio Flores
de Lemus y Francisco Giner de los Ríos. Catedrático de Economía Política y
Hacienda Pública de las Universidades de Murcia (nombrado el 28.XI.1916, tomó
posesión el 15.XII.1916), donde fue Decano, y por permuta de Sevilla (3.X.1918),
donde llegó a ser Rector durante la Dictablanda, cesando el 30.III.1931.
[II]. En 1920 se orientó en sus investigaciones hacia la
Historia económica por iniciativa del propio Flores de Lemus. Se trasladó a
ampliar estudios a la Universidad de Friburgo de Brisgovia, para recibir
orientación y formación de Heinrich Finke, decantándose hacia el medievalismo
para pasar -a partir de 1940- a dedicarse al siglo XVI. Hay que mirar con
muchísima cautela algunas pocas (para bien de la ciencia, escasas) páginas que
F. Tomás Valiente dedicó a Carande en una “Evocación” [AHDE, LVII (1987),
pp. 1099-1103] luego republicada en sus Obras Completas, líneas que están
llenas de errores geográficos y con fechas puestas fuera de lugar. Escribe
Valiente: “Entre 1921 y 1923 volvió [Carande] a las aulas alemanas. Allí,
especialmente en Friburgo, fue discípulo de Schmoller..., de Sombart, de Finke,
y sobre todo de [Georg] von Below”. Schmoller y Sombart fueron profesores en
Berlín, no en Friburgo y al primero resulta difícil que lo tratara entre 1921 y
1923 en Friburgo, cuando había sido profesor en Halle, Estrasburgo y Berlín,
donde se jubiló en 1913, falleciendo en 1917. Werner Sombart (1863-1941) era
catedrático de Berlín desde 1917. No contento con eso F. Tomás Valiente precisa
que Carande “en 1916 gana la cátedra de economía y Hacienda en Sevilla”, cuando
en realidad la que ganó por oposición en esa fecha fue la plaza de Murcia. No
vamos a entrar en las patéticas reflexiones que hace Valiente sobre la historia
de las instituciones económicas. Prosigamos con Carande, olvidándonos de Tomás.
Nombrado Consejero permanente de Estado (23.IV.1931), estuvo a punto de acceder
al cargo de Ministro de Comunicaciones, a propuesta de M. Azaña, en 1932, pero
tuvo el obstáculo final del Partido Republicano Radical Socialista. Cesó como
consejero de Estado el 10.XI.1932. Impartió durante la República (al menos desde
1933) la asignatura de Historia de la Economía hasta los comienzos de la Edad
Moderna en la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid, en los
denominados Cursos especiales de Estudios Económicos y Administrativos. A tales
efectos fue nombrado por una O. de 7.XII.1933, a propuesta de dicha Facultad de
Leyes elevada al Ministerio. Por una O. de 5.X.1935 se le concedió la excedencia
voluntaria. De hecho la cátedra de Economía Política y Hacienda Pública de la
Universidad de Sevilla se sacó a concurso de traslado, aunque una O. de
10.I.1936 declaró que la misma quedara desierta.
[III].
Carande es uno de los fundadores del AHDE, en el que colaboró en sus
primeros tiempos. Sus primeras publicaciones de entidad fueron la traducción de
Los principios filosóficos de la historia del derecho (1909) de Pierre de
Tourtoulon (1867-1932) y de Los fundamentos teóricos del marxismo (1914)
de Mikhail Ivanovitch de Tougan-Baranouskii. Su obra Carlos V y sus banqueros
en tres volúmenes es ejemplar y cuenta con varias ediciones. Muy meritoria y
aguda la necrológica que escribió en 1927 de G. von Below, como merecen ser
destacadas sus semblanzas y recuerdos de Francisco Giner de los Ríos (1965 y
1977), Antonio Flores de Lemus (1976), Agustín Viñuales (1960) y Henri Lapeyre
(1984). Otras publicaciones son The Bank of England cumple 252 años
(1946), La hacienda real de Castilla (1949), Larguezas de las Cortes
(1518-1555) (1947), El crédito de Castilla y el precio de la política
imperial (1949) y Gobernantes y gobernados en la Hacienda de Castilla
(1951). Autor también de La encrucijada mercantilista (1943), Sevilla,
fortaleza y mercado (1927), El Obispo, el Concejo y los Regidores de
Palencia (1932), La economía y la expansión de España bajo el Gobierno de
los Reyes Católicos (1952) y La huella económica de las capitales
hispano-musulmanas (1949). Doctor h. c. por las Universidades de Lille
(1960), Colonia (1969), Complutense de Madrid (1977), Valladolid (1983) y
Salamanca (1984). Académico de la Historia, en la que ingresó en 1949 con un
discurso sobre El crédito en Castilla en el precio de la política imperial
(1949) y Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales (1985).
[IV].
Es completamente desacertada la supuesta persecución política franquista de la
que se le hace víctima (no entramos en la consideración de si fue o no, de lo
que J. García Añoveros, denomina “víctima de la arbitrariedad
político-administrativa”). En principio, fue separado del servicio universitario
e inhabilitado el 24.IX.1937 por ausencia (se encontraba aislado en Madrid), a
propuesta de la Comisión de Cultura y Enseñanza de la Junta Técnica del Estado,
a pesar de considerársele “competente y buen profesor, pero tipo clásico de los
‘intelectuales’. Mimado por las izquierdas y favorecido con altos cargos por la
República. De buena posición económica y en el fondo conservador cien por cien”.
A la vez se le inhabilitó para ocupar cargos directivos y de confianza. En el
Madrid republicano, Carande intentó pasar a la zona nacional, por medio de
contactos en París y Haarlem. Hubo de refugiarse temporalmente en la Embajada de
México. Sindicalistas de la CNT saquearon su domicilio, destruyendo la casi
totalidad de sus materiales de investigación. Fue detenido en agosto de 1937 y
poco después liberado, y en diciembre de 1938 la Caja General de Reparaciones
procedió frontalmente contra él. Tras la “liberación” de la capital de España,
el 15.V.1939 el Jefe del Servicio Nacional de Enseñanza Superior y Media
solicitó la revisión de su expediente. Antonio de Santiago, Presidente de la
Comisión Superior Dictaminadora de expedientes, a propuesta del civilista
Ignacio de Casso Romero, que conocía bien a Carande por ser catedrático en
Sevilla, elevó rapidísimamente al Ministro de Educación Nacional escrito de
reposición y confirmación de Carande en su cargo con todos los pronunciamientos
favorables, el 4.XI.1939, siendo aceptada por Ibáñez Martín tres días más tarde.
Fueron sus valedores reconocidos franquistas como Javier Martínez de Bedoya para
quien Carande fue la “vivísima repulsa de cuanto tuviese relación con la tónica
demo-marxista”, Pedro Gamero del Castillo y los historiadores Antonio
Ballesteros Beretta (Carande, en la Embajada de México, se expresaba “en tonos
exaltados y patrióticos y admirativos del Caudillo y de sus triunfos”) y Melchor
Fernández Almagro. Por otro lado, el 20.I.1939 el General Jefe de los Ejércitos
del Sur declaró exento de responsabilidad a Carande y la Comisión provincial de
Incautación de Bienes de Badajoz le reconoció la capacidad para “gestionar libre
y directamente sus derechos y obligaciones”. Repuesto en su condición de
catedrático, no se reincorporó a la docencia hasta el curso 1944-1945. Mientras
tanto, trabajó en la Sección de Hacienda del Instituto de Estudios Políticos y
en la asesoría técnica del Banco Urquijo. Antes había trabajado como
administrador de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte y fue Consejero
de la Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos. Carande es el más
significado de los historiadores de las instituciones económicas que ha habido
en España en el siglo XX. Falleció en Capela el 1.IX.1986 (Manuel J. Peláez)
Este artículo forma parte del
Diccionario crítico de Juristas
españoles, portugueses y latinoamericanos
[de L. A. Séneca a 2005]
Editado por Manuel J. Peláez Albendea