
Revista académica de economía
con
el Número Internacional Normalizado de
Publicaciones Seriadas ISSN
1696-8352
Economía de Venezuela
El Problema de la Informalidad
Luis C. Oliveros B.
(CV)
Economista
luis_cesar_13 en yahoo.com
A todos nos incomoda la
idea de tener que convivir con los famosos “buhoneros”, estos seres que
parecieran ser dueños de las aceras y hasta las calles, que comercializan
toda clase de bienes (y hasta servicios), y parecieran ser los promotores
fundamentales de la inseguridad en los sectores donde laboran, no son mas
que victimas de una crónica destrucción del empleo, la cual tiene unos
cuantos años de vigencia en nuestro país.
Según el Instituto
Nacional de Estadísticas, más del 50% de las personas que tienen un
“empleo”, lo desarrollan en el sector informal. ¿Como llegamos a esto?,
revisemos una variable fundamental para la creación de empleos: la
Inversión Privada expresada como porcentaje del Producto Interno Bruto. Al
analizar su comportamiento observamos que muestra un promedio de casi 9%
del PIB en el período 1980-2003, en tanto que en los años 1968-1979 el
promedio se ubicó en 18% del PIB. Este proceso de deterioro del empleo se
ha empeorado desde 1995, cuando empezamos a padecer consecutivamente tasas
de desempleo por encima del 10%. Con niveles de desempleo de ese calibre,
es fácil adivinar que ha estado ocurriendo con la informalidad, y es que
por simple lógica, estas dos variables presentan mucha relación entre
ellas: una persona que queda desempleada y al pasar el tiempo no encuentra
un trabajo, rápidamente encuentra en el economía informal la solución a
sus problemas mas inmediatos.

Es lamentable, pero de
continuar el crecimiento de la informalidad, la población ocupada será en
conjunto cada vez menos productiva y por ende los ingresos del trabajo
seguramente tenderán a ser menores y más volátiles. Según diversos
estudios realizados, más del 60% de estas personas tienen menos de 30
años, su grado de instrucción (en el 90% de los casos) apenas llega al
bachillerato y presentan muy pocas intenciones de dejar la “acera” por un
trabajo formal. Ante semejante currículo, ¿cómo reinsertamos a estas
personas en el mercado laboral formal?, si para empeorar las cosas, este
mercado ofrece baja remuneración y poca estabilidad.
Además de todo lo antes
comentado debemos recordar, que la informalidad impacta negativamente en
el consumo y el ahorro de la población, incidiendo también en las
decisiones de inversión (comercios cerrados ante la competencia desleal,
inseguridad, etc.). Paralelamente se produce una merma importante en los
impuestos recaudados debido a que estas actividades no pueden ser
controladas por el estado, lo cual fomenta abiertamente el contrabando y
la piratería.
Es claro que el fenómeno
de la economía informal nos perjudica a todos, siendo necesario establecer
las reglas para iniciar un proceso de crecimiento económico firme. De no
lograrse un crecimiento económico sostenido acompañado con un repunte de
la inversión privada en los próximos años será muy difícil crear más y
mejores empleos.
A las instituciones
venezolanas se les presenta un problema, que con el pasar de los años se
agrava cada vez más. Con un panorama político bien claro, por lo menos en
un horizonte de varios años, y con los sectores económicos, tanto públicos
como privados dispuestos al dialogo, es el momento de comenzar a
establecer políticas para atender este problema.