
Revista académica de economía
con
el Número Internacional Normalizado de
Publicaciones Seriadas ISSN
1696-8352
Economía de Venezuela
Abajo la economía
Luis Oliveros
luis_cesar_13@yahoo.com
A todos los venezolanos nos debe causar pánico que en las actuales condiciones
nuestra economía puede estar presentando algunos síntomas de enfriamiento,
entendiéndose por esto como la perdida de ritmo (para arriba obviamente) por
parte del crecimiento económico. Y decimos en las actuales condiciones, porque
es costumbre observar el comportamiento del precio del petróleo para hacerse una
idea bien cercana a la realidad de la situación macroeconómica de nuestro país.
Es bien sabido que nuestro país atraviesa una situación inflacionaria alimentada
en gran medida por un shock de demanda originado por la subida en los precios
del petróleo, pero también es cierto que las rigideces en al parte de al oferta
han dificultado aún más que esta crezca para paliar en buen aparte esa nueva
demanda, y para nadie es un secreto que la culpa debe ser compartida entre las
políticas gubernamentales y la capacidad que tienen nuestros empresarios para
amoldarse a los nuevos tiempos. Sin embargo lo que no parece muy lógico,
teniendo presente nuestros niveles de pobreza y demás problemas, es que se
quiera parar la inflación enfriando la economía. Es el eterno cuento de buscar
remedios que no ataquen la enfermedad de fondo, sino pañitos calientes que al
final lo que hacen es correr la arruga.
Para citar este artículo
recomendamos utilizar este formato:
Oliveros, L.:
"Abajo la economía" en Observatorio de la Economía Latinoamericana
Nº 103, octubre 2008. Texto completo en
http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/ve/
Nuestro país necesita medidas claves como por ejemplo la eliminación, o por lo
menos la urgente rebaja de impuestos como el famosos Impuesto a las
Transacciones Financieras el cual según estudiosos del tema equivale a casi un
6% del Impuesto al Valor, y que tiene un efecto muy fuerte y directo sobre los
precios, al pechar varias veces la cadena de distribución de productos y
servicios. También se necesitan más acciones conjuntas entre el sector
empresarial y el gobierno, algo que ha sido casi imposible de ver en los últimos
años. También los insistentes rumores de la existencia de presupuestos
gubernamentales paralelos y los cambios relativos a la entrada de los ingresos
petroleros que hasta algunos años era responsabilidad exclusiva del BCV, pero
que ahora se le pierde la pista muy fácilmente, hacen que la cruzada
antiinflación sea bastante complicada. Por lo tanto sin tener una meta creíble
de inflación y al mismo tiempo las principales instituciones encargadas de las
finanzas públicas haciendo diferentes políticas económicas, este nuevo camino de
enfriar la economía para controlar la inflación luce bastante peligroso.
Un plan inflacionario debe estar de la mano con el objetivo de seguir creciendo,
de seguirle mejorando la calidad de vida a los venezolanos, y no por el
contrario, atacar cada problema aplacándole las soluciones de otros problemas.
Para jactarnos que estamos en un proceso revolucionario el cambio tiene que
generarse hacia arriba, que todos veamos mejorar el poder de compra de nuestros
salarios, que nuestra capacidad de ahorro aumente y que las necesidades más
básicas las puedan cumplir la gran mayoría de los venezolanos con sus sueldos,
sin necesidad de endeudarse ni viviendo una especie de zozobra sobre el futuro.
El país necesita crecimiento sostenible, que nos encamine hacia le desarrollo, y
más si somos un país petrolero y estamos viviendo una bonanza tan grande como la
actual. Como me confesó un amigo revolucionario, una coyuntura petrolera como la
experimentada por Venezuela en los últimos 9 años es para que nuestro país esté
como mínimo como una tacita de plata… sin embargo aún estamos muy lejos de medio
acercarnos a ese metal.