
Revista académica de economía
con
el Número Internacional Normalizado de
Publicaciones Seriadas ISSN
1696-8352
Economía de Venezuela
¿Por que otro Impuesto?
Luis Oliveros
Luis_cesar_13@yahoo.com
Hagamos un poco de historia: En su discurso del 4 de febrero del año 2006, el
presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, eliminó
el Impuesto al Débito Bancario. En tal sentido comentó que este impuesto se
había establecido cuando su Gobierno estaba atravesando muchas dificultades
económicas y que había sido un mecanismo utilizado para fortalecer las arcas de
la Nación, pero que en estos momentos no se justificaba. Sin embargo dijo que si
en el futuro fuese necesario aplicarlo nuevamente, recurrirían a él. Terminó
diciendo que esperaba que no hiciera falta aplicar impuestos como éste; si por
alguna razón hiciera falta, lo aplicarían de nuevo, pero estaba casi seguro que
no veía en el corto plazo ninguna necesidad de aplicarlo. La eliminación del IDB
por parte del Poder Ejecutivo se debía convertir en un factor que permitiría la
reactivación de la banca y la economía venezolana al aumentar el efectivo
circulante en el país. Otro beneficio de la eliminación del IDB era el posible
incremento en la velocidad de circulación de la economía. Y más importante aún
era ver el impacto que tendría en la gestión financiera del gobierno central,
pues eliminar un impuesto representaba menos ingresos, aunque se suponía que en
un contexto petrolero tan favorable, no debía haber problemas ya que se estimaba
que gracias a los altos precios del petróleo la desaparición del IDB no le sería
de gran impacto.
Para citar este artículo
recomendamos utilizar este formato:
Oliveros, L.
:
"¿Por que otro Impuesto?" en Observatorio de la Economía Latinoamericana
Nº 90, enero 2008. Texto completo en
http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/ve/
Todo esto lo traigo a colación porque a partir del 1° de noviembre, el Ejecutivo
Nacional comenzará a aplicar el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF).
Ese “nuevo” tributo, cuya tasa será un elevado 1,5%, lo tendrán que cancelar las
empresas y bancos por los débitos que realicen a las cuentas. Pero el espectro
de contribuyentes será mayor, debido a que también lo tienen que pagar las
organizaciones privadas sin fines de lucro por todas las transacciones o débitos
que hagan. En la ley se establece que solamente estarán exentos del pago: la
República, el Banco Central de Venezuela, las entidades de carácter público con
o sin fines de lucro y los consejos comunales. En un principio se habló de que
el impuesto sería hasta el 31 de diciembre de este año, pero ya se sabe que
también se aplicará para todo el año 2008. Cuando contrastamos los argumentos
presentados para la eliminación del IDB con la aplicación del ITF, pareciera que
en el lapso de 1 año y 8 meses la situación financiera del país cambió
radicalmente, antes el IDB era de 0.5% y se cobraba para fortalecer las arcas
del país, ahora que se cree que las arcas están en buena situación, se cobra un
impuesto muy parecido, y con una alícuota tres veces mayor. ¿Por que cobrar ese
impuesto en este momento?, ¿Es que acaso el barril de petróleo tiene un precio
menor hoy que en febrero de 2006?, ¿o es que la brecha entre gastos e ingresos
públicos está creciendo?.
Pareciera preocupante que mientras en esta semana fuimos testigos de un nuevo
record en las cotizaciones del petróleo, llegando a cotizarse en 88 dólares el
barril, y la canasta OPEP en casi 82 dólares (por lo que la venezolana debe
rondar los 80 dólares), en nuestro país veamos como fruto de este favorable
coyuntura un impuesto que podría ser inflacionario, ya que resulta bastante
difícil pensar que las empresas no traspasaran este nuevo costo a los
consumidores finales. Esperemos que este impuesto sea transitorio y se produzca
una revolución en la gestión de las finanzas públicas para que esta impacte
favorablemente en los agregados macroeconómicos y por ende en el tan nombrado
pueblo.