
Revista académica de economía
con
el Número Internacional Normalizado de
Publicaciones Seriadas ISSN
1696-8352
Agricultura de exportación, migración y remesas:
el caso del Soconusco, Chiapas, México
Eugenio
E. Santacruz De León, Elba Pérez Villalba, Víctor H. Palacio Muñoz
Universidad Autónoma Chapingo-CIESTAAM
eesantacruz@gmail.com
Resumen
En este texto se analiza desde dos perspectivas, el vínculo existente entre la
actividad agrícola de exportación de la región del Soconusco, Chiapas, la
migración y el envío de remesas. La primera enfoca a la producción agrícola de
exportación como punto de atracción de trabajadores agrícolas migrantes
guatemaltecos y la segunda, como expulsora de población local, especialmente de
la rural, hacia estados del centro y norte de la república, y a los Estados
Unidos. En dicho contexto se hace una primera aproximación al comportamiento de
la migración y del envío de remesas de ambos grupos de población.
Palabras clave: Agricultura de exportación, Chiapas, México, Migración,
Remesas
Agriculture of export, migration and remittances: the case of the
Soconusco, Chiapas; México
Summary
In this work, it is analyzed, from two perspectives, the existing link between
the agriculture for exporting from the Soconusco region, in Chiapas, México, the
migration and the sending of remittances. One focuses the agriculture production
for exporting as an appealing matter for Guatemalan migrant workers; and the
second one, as a expulsing force of the local population, especially the rural
one, to the central and northern states of the country and to the United States.
In this context, a first approximation to the behavior of the migration and the
sending of remittances of the two population groups in made.
Keys words: agriculture for exporting, Chiapas, México, migration,
remittances.
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Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Santacruz, Pérez y Palacio: “Agricultura de exportación, migración y remesas" en Observatorio de la Economía Latinoamericana, Nº 75, 2007. Texto completo en http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/mx/2007/spp.htm
Introducción
A partir de los ochenta, en México como en el mundo, se impuso un nuevo modelo económico, basado en un conjunto de políticas de ajuste estructural.[1] Diversos analistas señalan la existencia de cuando menos dos enfoques contrapuestos sobre dicho ajuste: uno que considera que este ajuste ha tenido considerables costos sociales, mismos que tienen como una de sus expresiones la pérdida del empleo e ingresos y, el consecuente proceso migratorio; el otro sostiene que las políticas de ajuste han permitido un crecimiento del producto interno bruto (PIB) y con ello beneficios para los pobres (Hernández, 2000:33 y Damián, 2000:21).
La disminución del ingreso, que induce el incremento de la pobreza, provoca que en los hogares se establezcan estrategias de sobrevivencia y estimula que un mayor número de integrantes de los hogares pobres, particularmente mujeres y niños, se vean obligados a trabajar para contrarrestar el deterioro económico (Hernández, 2000:22 y Damián, 2002:200-220). En el caso de las familias campesinas estas estrategias comprenden una diversidad de formas, donde cada uno de sus integrantes ocupa un papel particular, en las cuales la conjugación de los esfuerzos de ellos apenas alcanzan para garantizar la sobrevivencia (Bennholdt-Thomsen 1988:12).
Para Hernández (2000:24), los efectos de la migración internacional sobre el mercado de trabajo se manifiestan en dos niveles: por un lado abate temporalmente la oferta de trabajo poco calificado y por el otro, reduce la oferta de trabajo de mayores grados de calificación. En ambos casos es claro que estos flujos se derivan de la insuficiente dinámica de la economía mexicana para crear empleos bien remunerados y de las diferencias salariales existentes entre las economías implicadas (la expulsora y la receptora).
FitzGerald (citado por Damián, 2002:58), sugiere que el aumento de las exportaciones podría elevar el nivel de empleo en el sector exportador y a su vez, en el sector no exportador.[2] En el largo plazo, el sector agropecuario, con una tasa media de crecimiento anual de 1.6%, ha sido poco dinámico como generador de empleo (Hernández, 2000:26 y 109). Este lento crecimiento ha hecho incapaz al sector de emplear a la población rural, lo que ha ocasionado un incremento de la migración rural-urbana, interna y externa (Hernández, 2000:26 y 100)[3].
Fujii (2001:56) señala que el comercio exterior agrícola de México ha tenido efectos negativos, las importaciones han destruido más empleos que los creados por las exportaciones, en lo cual destaca la desaparición de empleos en el sector maicero y la creación por las exportaciones en los de jitomate y café, situación que es concordante con lo señalado por Barrón (1996:281) respecto a los cultivos que absorben mayor fuerza de trabajo.
En tal contexto, el propósito fundamental del presente estudio es analizar desde dos perspectivas convergentes lo relacionado a la producción agrícola de exportación del Soconusco, Chiapas, como generadora de empleo y desempleo y por tanto ligada a los procesos de migración. La primera, enfocada a la descripción de la actividad agroexportadora como punto de atracción trabajadores agrícolas migrantes guatemaltecos y la segunda, orientada al análisis de la crisis de la producción agrícola de exportación y sus efectos en la migración de población local, especialmente de los productores agrícolas, a estados del centro y norte de la república, así como a los Estados Unidos.
La región de estudio
El Soconusco es una región que se puede caracterizar como agroexportadora, se localiza en la parte sur-occidental del estado de Chiapas (véase Figura 1). Esta región posee diversos atributos naturales, como son el clima y la fertilidad de sus tierras, que le han permitido participar en la agricultura de exportación y, en consecuencia, establecer un vínculo continuo con el mercado internacional, desde los inicios del comercio colonial de productos exóticos para el nuevo mundo, comercio al cual ha estado enlazada y fuertemente impulsada, a partir de la colonización, por inversionistas extranjeros a finales del siglo XIX y principios del XX. A diferencia de otras regiones agrícolas del país, que han visto sucumbir con rapidez sus periodos de bonanza por la pérdida de competitividad del cultivo en torno al cual articulaban su economía, el Soconusco continúa siendo un nicho para la producción agrícola de exportación debido a que ésta no ha dependido de un solo cultivo, situación que le ha permitido restablecer en periodos cortos la dinámica de su economía regional, cuando ésta se ha enfrentado a los descensos cíclicos del precio de los productos agrícolas que se cultivan en la región y, obviamente, a las drásticas disminuciones en las superficies sembradas y cosechadas.
En el Soconusco, aprovechando las ventajas climáticas y productivas, los productores agrícolas han logrado contrarrestar las adversidades que les impone la lejanía geográfica y la aún limitada infraestructura (Aubry, 2005 y Damiano, s/f) con que cuentan para desarrollar los circuitos comerciales a través de los cuales puedan colocar sus productos insertándose de manera subordinada a la economía global; algunos de estos circuitos comerciales están construidos a partir de la agromaquila (Gómez y Caraveo, 1990:1193 y ss.).

Estas y otras restricciones han limitando el desenvolvimiento productivo tanto de la agricultura de exportación, como de la agricultura para el mercado nacional y la de autoconsumo, es decir, de la competitividad regional expresada en la participación de la agricultura de exportación en otros circuitos comerciales distintos de los propios del mercado regional (Álvarez, 1996:165-201; López, 1996:127 y Villafuerte, 2001: 175-227).
Sin embargo, la agricultura de exportación ha sido un pilar fundamental en el desarrollo económico regional. Por más de un siglo, ésta se ha mantenido como tal, casi independientemente de las políticas de desarrollo “implementadas” a nivel nacional. Es decir, en su larga duración la agricultura de exportación se ha comportado en todo momento como la actividad sobre la cual gira el desarrollo económico regional.
Aun ante el cambio de modelo económico, del de Industrialización por sustitución de importaciones al Secundario Exportador, y de la expresión de éstos en las distintas políticas económicas, en la región el sector agroexportador sigue siendo el principal rasgo económico productivo.
En el núcleo central del paradigma económico actual los sectores más importantes son los de producción de bienes de consumo provenientes del sector industrial (mayoritariamente maquilador); esta situación aparentemente estaría cuestionando el papel central de la actividad agrícola de exportación. Sin embargo, el mismo modelo, en el ámbito del sector agropecuario en su conjunto, está privilegiando a los sectores exportadores de frutas, hortalizas y flores (Schwentesius y Gómez, 2000:31 y ss.)
De tal forma, todo indica que el sector agroexportador continuará siendo el pilar fundamental del desarrollo regional, aunque éste mismo muestre señales de cierto agotamiento debido a que algunos factores permiten suponer que ha disminuido su competitividad.
La actividad económica en la región del Soconusco depende en gran medida de las actividades agropecuarias, la población que labora en el sector primario rebasa el 50 %. El café, el plátano y el mango representan más del 80 % de la producción agrícola total. Las áreas de cultivo del café y maíz representan 37 y 25 % del total, respectivamente, esto es, en forma conjunta representan el 62 % del total del área cultivada; le siguen las de mango, cacao y ajonjolí. La soya es el cultivo que más ha reducido su superficie de producción. Los cultivos que presentan mayor fluctuación en su área de producción son los de maíz, fríjol, arroz y melón.
En los últimos diez años se ha venido impulsando la producción de flores y follajes “exóticos”. Estas actividades se iniciaron en las fincas cafetaleras ubicadas en la parte alta del Soconusco, tales como Irlanda, Hamburgo y Argovia que han desarrollado esta actividad asociada al agroturismo
Agroexportación: su impacto regional
Como ya ha sido expresado líneas arriba, desde principios del siglo XIX hasta los inicios del siglo XXI la agricultura de exportación ha sido el pilar fundamental del desenvolvimiento económico de la región. En la estructura económica estatal y regional, este sector ha sido relevante por su participación en el PIB; ha sido, por así decirlo, el elemento más dinámico de la economía regional y ha constituido el medio por el cual la región se ha relacionado con el mundo.
De tal forma, se puede afirmar que de manera determinante la región ha estado más vinculada e integrada a los circuitos comerciales internacionales que a los propios del mercado nacional. Es importante considerar como una situación relevante que el sector agroexportador tiene una base fundamental en la explotación de los recursos naturales, a través de productos que tenían y tienen una demanda mundial (Villafuerte, 2001: 175-227).
Tanto intrarregional como e interregionalmente, la importancia del sector agropecuario, se revela en términos de su “potencialidad” para generar empleo (como se verá posteriormente). Aunado a esto, el sector ha sido importante por los enlaces generados hacia delante y hacia atrás, aunque desafortunadamente éstos no tienen expresión primordial en el contexto regional, sino que sus efectos han sido “exportados”.
El crecimiento de la agricultura de exportación soconusquense ha variado en magnitud, temporalidad, estabilidad y tipo de producto, aunque no en la centralidad del mercado al que se orienta su oferta exportable (más del 90% a los EE.UU.). Ha tenido importantes momentos de bonanza, pero éstos no siempre se han reflejado en un crecimiento continuo. Un factor que puede explicar este hecho es que no se ha desarrollado una base exportadora estable.
Es importante también mencionar que la naturaleza de los productos agrícolas exportados, las interacciones entre la expansión de las exportaciones y las condiciones económicas, sociales, políticas y culturales internas han estado permeadas por el hecho de que dicha expansión ha sido apoyada en distintos momentos por capital y fuerza de trabajo migrante (nacional y extranjera).
Agroexportación y demanda de fuerza de trabajo
En los años posteriores a la colonización española, en lo que actualmente es la región del Soconusco sobrevino un proceso de despoblamiento derivado del aniquilamiento de la población nativa debido a la incidencia de enfermedades y de la migración a las tierras altas (Voorhies 1991:10). En el último cuarto del siglo XIX, en la región se dio un proceso de migración alentado por las políticas del régimen porfirista. Este proceso estuvo integrado principalmente por alemanes, norteamericanos, suizos, franceses, italianos y chinos, quienes, con excepción de los chinos se convirtieron en propietarios de grandes porciones de tierra, dando paso al surgimiento de las denominadas fincas cafetaleras, en tanto que la migración china estuvo orientada a servir de fuerza de trabajo en la construcción del ferrocarril (Martínez Velasco 1992:17 y ss.).
Como al implantarse las grandes plantaciones cafetaleras adolecían de la fuerza de trabajo necesaria para las labores, éstas tuvieron que desarrollar fuertes vínculos con la élite gobernante, para, a través de un proceso de enganchamiento forzoso (descrito magistralmente por Ricardo Pozas en “Juan Pérez Jolote”), reclutar a indígenas de los Altos y de la Sierra Madre de Chiapas. A la par, se inició el flujo migratorio de trabajadores agrícolas guatemaltecos, que creció a tal grado que estos trabajadores desplazaron totalmente al de los indígenas chiapanecos (Ángeles Cruz 2004:316) quienes cambiaron sus lugares de destino migratorio (Peña Piña 2000:153 y ss).
La migración guatemalteca, que originalmente tenía como destino las plantaciones cafetaleras, ha sufrido cambios, ya que ahora también se da hacía otros cultivos comerciales (Ángeles, 2004:316 y Ruiz, 2004:4-6).
En la década reciente (Cuadro 1) se está presentando una tendencia irregular a la disminución en el número de trabajadores agrícolas migrantes, que se acentúa a partir de 1999, año en que alcanza el mayor número de migrantes y que parece mostrar visos de recuperación en el 2003, aunque estimaciones del Instituto Nacional de Migración (INIM) indican que en 2004 la cifra fue menor a la del año anterior en 7.22 %, mostrando una leve recuperación en el 2005 y una nueva caída en el 2006.
Cuadro 1. México. Migrantes agrícolas guatemaltecos documentados. 1995-2005[4]
|
Año |
Número de trabajadores |
Tasa de cambio anual |
|
1995 |
67,737 |
---- |
|
1996 |
66,728 |
-1.49 |
|
1997 |
67,633 |
1.36 |
|
1998 |
49,655 |
-26.60 |
|
1999 |
79,253 |
59.60 |
|
2000 |
70,626 |
-10.88 |
|
2001 |
42,475 |
-39.86 |
|
2002 |
39,321 |
-7.42 |
|
2003 |
45,055 |
14.60 |
|
2004 |
41,894 |
-7.22 |
|
2005 |
45,518 |
8.65 |
|
2006 |
38,704 |
-14.97 |
Fuente: Elaboración propia a partir de Secretaría de Gobernación, Instituto Nacional de Migración (2006), Estadísticas migratorias. www.inami.gob.mx/paginas/estadisticas/registro.mht e INIM. México: País de origen y destino de migrantes.
www.inami.gob.mx/imagenes/comunicacion/presentaciones/INMparte2eneoct06.swf. Consultados el 30 de diciembre de 2006.
La profunda caída que se presenta en el 2006 sin duda alguna tiene una explicación en que la entidad chiapaneca ya está en posibilidad de absorber la fuerza de trabajo migrante debido a que el sector cafetalero y platanero fueron drásticamente afectados por los desastres producidos por el huracán Stan en octubre de 2005.
Por otro lado, datos del INIM señalan que las edades de la mayoría de los trabajadores agrícolas guatemaltecos documentados están en el rango de los 15 a los 48 años (Cuadro 2). Éstos se orientan en 63.5% a los trabajos relacionados con la producción cafetalera, de la cosecha principalmente; y 15.9 % a la producción platanera (Cuadro 3). Datos del mismo INIM indican que casi el 90% son hombres y el resto mujeres.
Como en muchos casos la mano de obra femenina está siendo absorbida por dos razones fundamentales: a las mujeres se les pagan salarios menores que a los hombres y se les ocupada en actividades que requieren de una “mayor delicadeza” como es el empaque de plátano, mango y papaya.
Cuadro 2. Trabajadores agrícolas por rango de edad.
|
Rango de edad |
Porcentaje |
|
Menos de 14 años |
3.5 |
|
De 15 a 48 años |
89.4 |
|
De 49 años o más |
7.1 |
|
TOTAL |
100.00 |
Fuente: Elaboración propia a partir de Secretaría de Gobernación, Instituto Nacional de Migración (2004), El INIM en Números, 2006. México: País de origen, transito y destino de migrantes. Consultado el 30/12/2006.
www.inami.gob.mx/imagenes/comunicacion/presentaciones/INMparte2eneoct06.swf
Cuadro 3. Trabajadores agrícolas documentados por tipo de cultivo en que laboran.
|
Cultivo |
Porcentaje |
|
Café |
63.5 |
|
Plátano |
15.9 |
|
Caña de azúcar |
5.2 |
|
Otros |
15.4 |
|
TOTAL |
100.00 |
Fuente: Elaboración propia a partir de Secretaría de Gobernación, Instituto Nacional de Migración (2004), El INIM en Números 2004. México: País de origen, transito y destino de migrantes. Consultado el 30/12/2006.
www.inami.gob.mx/imagenes/comunicacion/presentaciones/INMparte2eneoct06.swf
Sin ser el único factor explicativo, Santacruz De León y Pérez Villalba (2004:8) han encontrado en diversos períodos de trabajo de campo en la región que los trabajadores agrícolas guatemaltecos están siendo desestimulados para migrar, por el tipo de cambio existente entre el quetzal y el peso; [5] los grandes productores agrícolas, preocupados por ello, han tenido que elevar los sueldos, pero de los pequeños productores privados y de los ejidatarios ni hablar, su situación es más que difícil.
En el contexto global la migración guatemalteca la que se efectúa hacia México apenas si constituye el 4% del total,[6] muy lejos de la que tiene como destino los Estados Unidos (92%). En este sentido, es importante señalar que las remesas de dinero que son enviadas de los Estados Unidos a Guatemala son infinitamente superiores a las remitidas desde la región del Soconusco; las primeras están ampliamente documentadas, las segundas no, ya que la mayor parte de los recursos monetarios producto del salario son transportadas en efectivo por los propios migrantes cuando viajan hacia sus comunidades.
En tal sentido, las remesas que los migrantes envían, mayoritariamente de los Estados Unidos, han crecido considerablemente (más de 926%) en el lapso de una década al pasar de 205,281.0 a 2´106,509.6 miles de dólares (Cuadro 4).[7] De 2001 al 2006 el envío de remesas tuvo un crecimiento “explosivo”.
Cuadro 4. Guatemala. Ingreso de divisas por remesas familiares 1993-2006 (miles de dólares)
|
Año |
Totales |
Tasa de cambio anual |
|
1993 |
205,281.0 |
---- |
|
1994 |
302,047.4 |
14.72 |
|
1995 |
416,455.5 |
37.88 |
|
1996 |
375,417.8 |
-9.85 |
|
1997 |
407,996.7 |
8.68 |
|
1998 |
456,433.9 |
11.87 |
|
1999 |
465,520.3 |
2.00 |
|
2000 |
563,438.7 |
21.03 |
|
2001 |
592,399.1 |
5.14 |
|
2002 |
1´579,391.8 |
166.61 |
|
2003 |
2´106,509.6 |
33.37 |
|
2004 |
2´550,623.1 |
21.09 |
|
2005 |
2´992,822.5 |
17.34 |
|
2006 |
3´609,813.2 |
20.61 |
Fuente: Banco de Guatemala (2006).
Agroexportación y expulsión de fuerza de trabajo
La agricultura de exportación de la región soconusquense ha tenido diversos momentos, unos de bonanza y otros de crisis. De estas últimas, la “más importante” es la que el sector cafetalero sufrió como consecuencia de la caída de los precios internacionales del café en 1989, agudizada por la desaparición de la Organización Internacional del Café (OIC). Por otra parte en el caso del cacao, de tiempo atrás, se venía reduciendo su superficie sembrada y cosechada. En este período, otros cultivos, como el plátano y mango, no entraron en crisis, pero no han sido atractivos como fuente de empleo para la población local, incluso una pequeña parte de está ha migrado hacia las ciudades estatales (Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, Huixtla) en busca de mejores oportunidades de empleo.
Antes de este “crack” la migración a nivel estatal y regional era característicamente interna; las personas que migraban lo hacían fundamentalmente en busca de mejores oportunidades educativas, esto es, se daba a las ciudades del estado o a las ciudades del centro de la república (Puebla y Ciudad de México, principalmente).
A partir de este punto crítico se presentó una primera oleada de migración en busca de mejores oportunidades de vida, que tuvo como lugar de destino la Ciudad de México, donde es fácil encontrar migrantes de diversas comunidades del municipio de Unión Juárez que viven en Ciudad Azteca, por ejemplo, y en otros puntos de la zona metropolitana. Posteriormente se presentó una segunda oleada cuyo destino fueron los campos de cultivo de productos comerciales de Jalisco, Nayarit y Sonora (Ángeles, 2004:318).
Generando la aparición de un sinnúmero de “agencias de viajes” en la mayoría de las 16 cabeceras municipales y en varias comunidades ejidales de la región, se dio la tercera oleada teniendo en consideración de Ángeles Cruz (2004:318) como uno de los agravantes y detonadores más recientes de la migración de pobladores del Soconusco las inundaciones de septiembre de 1998, que afectaron a más de 200 mil hectáreas (Najar, 2002:1-7). Sin embargo el factor explicatorio fundamental sigue siendo la persistente y permanente crisis de la producción agropecuaria, que antes solo afectaba a la producción cafetalera y cacaotera, y ahora se ha extendido a la producción de plátano y mango (Santacruz y Pérez 2004: y Santacruz, 2004).
El destino de los migrantes que constituyen esta tercera oleada son ahora las ciudades del norte del país, donde buscan emplearse en la industria maquiladora y lo servicios y algunas ciudades de la Unión Americana (Santacruz, 2000; Najar, 2002:1-7; Peace Brigades Internacional, 2003, y Ángeles, 2004:318).
El estado de Chiapas está caracterizado por el Consejo Nacional de Población (CONAPO) como una entidad federativa con baja o muy baja intensidad migratoria hacia los Estados Unidos, según datos de este Consejo con base en el XII Censo de Población y Vivienda, 2000 el 0.8 por ciento de los hogares chiapanecos, es decir, aproximadamente 6,573 cuentan con emigrantes en Estados Unidos y el 0.76% reciben remesas del citado país. Datos más recientes indican que aproximadamente 50 mil chiapanecos han migrado hacia Estados Unidos (Calabró, Carlo 2004:2) y datos del Banco de México señalan que en 2003 los migrantes chiapanecos enviaron 360 millones de dólares, esto es, un promedio per cápita de 86 dólares, lo que constituye el 2.72 % del total de las remesas que México recibe de migrantes en los Estados Unidos (Banco de México, 2003:2).
En el Cuadro 5 se muestran con un nivel de desagregación municipal, los datos migratorios de la región del Soconusco, de los 16 municipios, 14 muestran un grado de intensidad migratoria[8] muy bajo y solamente dos tienen un bajo grado de intensidad.
Cuadro 5. Chiapas, Región Soconusco. Intensidad migratoria municipal, 2000
|
|
Total de hogares |
hogares que reciben remesas (%) |
hogares con emigrantes en Estados Unidos del quinquenio anterior (%) |
hogares con migrantes circulares del quinquenio anterior (%) |
Hogares con migrantes de retorno del quinquenio anterior (%)
|
Índice de intensidad migratoria
|
Grado de intensidad migratoria
|
|
CHIAPAS |
832 111
|
0.76
|
0.79
|
0.11
|
0.07
|
|
|
|
SOCONUSCO |
150 009 |
1.96
|
1.71
|
0.13
|
0.16
|
|
|
|
Acacoyagua
|
2 653
|
1.88
|
1.96
|
0.19
|
0.23
|
- 0.65666
|
Muy bajo
|
|
Acapetahua
|
5 333
|
2.08
|
1.65
|
0.15
|
--------
|
- 0.70452
|
Muy bajo
|
|
Cacahoatán
|
8 072
|
2.81
|
3.62
|
0.40
|
0.11
|
- 0.54027
|
Bajo
|
|
Escuintla
|
5 642
|
1.35
|
1.42
|
--------
|
--------
|
- 0.76168
|
Muy bajo
|
|
Frontera Hidalgo
|
2 393
|
5.81
|
6.06
|
--------
|
0.13
|
- 0.35294
|
Bajo
|
|
Huehuetán
|
6 693
|
2.63
|
1.66
|
0.15
|
0.46
|
- 0.60526
|
Muy bajo
|
|
Huixtla
|
10 555
|
1.83
|
1.50
|
--------
|
--------
|
- 0.73871
|
Muy bajo
|
|
Mapastepec
|
8 718
|
2.11
|
2.48
|
0.62
|
0.15
|
- 0.58794
|
Muy bajo
|
|
Mazatán
|
5 635
|
0.69
|
0.55
|
0.28
|
0.11
|
- 0.77690
|
Muy bajo
|
|
Metapa |
1 076 |
1.30
|
0.93
|
-------- |
-------- |
- 0.78542 |
Muy bajo |
|
Villa Comaltitlán
|
5 655
|
1.01
|
0.85
|
0.19
|
0.34
|
- 0.72291
|
Muy bajo
|
|
Suchiate
|
6 766
|
2.78
|
3.12
|
--------
|
--------
|
- 0.62773
|
Muy bajo
|
|
Tapachula
|
65 334
|
1.51
|