Observatorio de la Economía Latinoamericana

 


Revista académica de economía
con el Número Internacional Normalizado de
Publicaciones Seriadas  ISSN 1696-8352

 

Economía Latinoamericana

 

LA ECONOMÍA DE AMÉRICA LATINA DURANTE EL AÑO 2005

Ramón Casilda Béjar
ramoncasilda@mi.madritel.es

Presidente de la Comisión de Relaciones con Iberoamericana de CEDE[1]


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Casilda Béjar, Ramón  (2006) "La economía de América Latina durante el año 2005" en Observatorio de la Economía Latinoamericana, número 57. Texto completo en www.eumed.net/cursecon/ecolat/la/


1. Introducción

Suele ser un hecho repetitivo, que América Latina transite entre la cima del éxito y el abismo de la crisis, por consiguiente cuando se menciona el resurgimiento suele aparecer el “escepticismo”. Pero en una gran parte de la región, se viene observando una recuperación rápida y sólida de las crisis financieras de 2001-2002. Transcurridos dos años, en el 2004, su crecimiento económico promedio llegó al 5,6%, el máximo en 24 años, y se confirma en este tercer año, el 2005, con un crecimiento del 4,3%, previéndose el 4,1% durante el 2006.

Desde los años ochenta, conocidos como la “década perdida”, América Latina avanzo simultáneamente en varios frentes: de tener una implantación generalizada de regimenes antidemocráticos de gobiernos militares, hasta pasar por un ciclo de elecciones que devolvieron a la región gobiernos democráticos, y por otra, iniciar las reformas económicas que han oscurecido el recuerdo de la destructiva hiperinflación, en tanto se acrecienta la resistencia frente a los stocks externos, arraigando una acertada política macroeconómica, lo que permite creer que la expansión por la que atraviesa actualmente durará más que en los ciclos anteriores.

Aunque los países han utilizado este clima propicio para fortalecer la posición fiscal y la gestión de la deuda, la relación deuda-PIB de muchos de ellos es todavía muy alta, suele sobrepasar el 50% del PIB y se depende bastante de instrumentos a corto plazo y vinculados a los tipos de cambio. Por lo cual, América Latina es vulnerable a los bruscos cambios de las condiciones del mercado de capitales internacionales y los gobiernos tendrán que continuar tomando medidas en distintos frentes para conseguir reducir aún más la vulnerabilidad macroeconómica.

En cuanto al ingreso per cápita continúa aumentando muy lentamente, la pobreza se mantiene o aumenta y la desigualdad figura entre las mayores del mundo, lo que podría socavar el apoyo popular a los programas de reformas iniciadas durante los años noventa según las formulaciones del Consenso de Washington[2], que si bien en algunos aspectos acertaron en su puesta en práctica, en otros no lograron avanzar, especialmente frente a otros países emergentes, como es el caso de los asiáticos. Por lo cual se ha acentuado, que los beneficios de las reformas han escapado una vez más a la amplia capa social desfavorecida, como que los dividendos de la integración mundial: la globalización, se han distribuido de manera despareja, recayendo fundamentalmente en los estratos de población de renta más alta, en tanto que los costes fueron soportados por la mayoría más pobre que suponen el 40% y en el ámbito de la educación, la matrícula secundaria promedia un 62%[3].

En lo que comporta al sector de hidrocarburos, la región se esta viendo favorecida de su situación de exportadora neta, beneficiándose de los términos de intercambio dados los sucesivos aumentos de los precios del crudo, vinculados al fuerte incremento de las demandas de China[4] al que se ha sumado India e incluso la propia América Latina, que de continuar con sus incrementos de PIB a medio plazo, podría invertirse su posición de exportadora neta, al tiempo que las tensiones en el mercado mundial de seguir la progresión consumidora de China[5] y la propia India podría alterar también las corrientes tradicionales exportadoras.


2. La economía durante el año 2005.

América Latina viene “resurgiendo” al registrar crecimientos positivos durante los tres últimos años. El 2005 ha sido el tercero consecutivo, pues ha conseguido un aumento del 4,3%, lo que supone un incremento del PIB per cápita cercano al 3%, en tanto que la inflación se mantiene en el 6%. De continuar esta tendencia positiva, estaríamos ante una prolongación de la fase expansiva del ciclo económico, aunque a una tasa ligeramente inferior, pues se estima que durante el presente año 2006 se alcanzará un 4,1%, lo que se traducirá en un aumento del 2,5% del PIB per cápita, mientras que la inflación será similar al año anterior. Si estas proyecciones se confirman, la tasa de crecimiento medio del período 2003-2006 estará sobre el 4%, mientras el PIB per cápita habrá acumulado un aumento cercano al 11%[6].

A estos favorables indicadores, se han sumado, el excelente tercer año consecutivo de las mayores Bolsas de Valores Latinoamericanas[7], que han pasado de ostentar un puesto destacado en la lista negra de los inversores en los mercados emergentes, por cuanto las rentabilidades que ofrecían las tres grandes economías del continente: Argentina; Brasil y México, no podían en absoluto competir con los mercados asiáticos. Estas posiciones han variado muy favorablemente, como lo atestiguan los fondos de inversión internacionales, que eligen los mercados de América Latina, los cuales han registrado una rentabilidad media del 51% y recibieron más de 3.400 millones de euros durante el 2005[8].

De esta fulgurante carrera, destaca el índice bursátil de Colombia (IGBC), que en el 2001 se situaba en 1.000 puntos y actualmente supera los 10.000, con una revalorización del 117% durante el 2005, situándose como el segundo mejor indicador mundial de rentabilidad. Brasil y su principal índice bursátil; Bovespa, continúa la escalada favorable, hasta situarse en el 49%, México igualmente siguió en esta línea ascendente y se elevo hasta el 47%, mientras que Perú registro un 24% y Argentina el 22,6%. Venezuela, es lo contrario, pues su mercado de valores viene protagonizando una constante caída, arrojando unas pérdidas del 20,8% durante el 2005[9].

Este buen comportamiento, además de haber contado con el favorable entorno internacional[10], tiene a su favor, que mientras se mantengan los tipos de interés bajos en Estados Unidos[11] y en Europa, y, a su vez, el precio de las materias primas[12] continúen en los altos niveles actuales (sino más), las acciones de las empresas latinoamericanas son de un enorme atractivo para inversores que deseen altas rentabilidades asociadas a un mayor riesgo, dada la alta volatilidad de estos mercados, que además tienen falta de profundidad y liquidez[13].Otro factor que se encuentra incidiendo favorablemente, lo constituye la debilidad del Euro frente a las principales divisas de estos países que permiten obtener una rentabilidad adicional, prueba de ello lo constituye la apreciación del real brasileño, que se ha apreciado en torno a un 30%.

En consecuencia, el avance de las economías latinoamericanas no resulta un hecho aislado, sino que como se ha apuntado, tiene lugar en un entorno de generalizado crecimiento de la economía mundial, cuyo PIB creció durante el 2005 un 3,3%, mientras que EE.UU lo hizo en un 3,5% y China el 9,5%, siendo ambos países motores de la economía mundial (a la espera de Japón y la UE). Este buen comportamiento económico, ha sido empujado por la favorable evolución de los términos de intercambio, principalmente relacionados con los minerales[14] y el petróleo[15], que mostraron repetidas e importantes subidas durante el 2005 y previsiblemente continuarán durante el 2006, dada las necesidades de EE.UU., pero serán fundamentalmente China e India quienes impulsaran la demanda hasta un2,2%[16], cuando en el 2005 fue del 1,3%, lo cual favorecerá incuestionablemente a los países exportadores de la región[17].

Por todo lo cual, se observa una notable diferencia de los términos de intercambio entre las subregiones; concretamente, mientras que el promedio regional entre los años 2002 y el 2005se sitúan en el 13,2%, los países de América del Sur superan ampliamente este indicador, pues se vieron muy favorecidos por un importante aumento en los términos de intercambio superiores al 30% respecto a los años noventa del siglo veinte, en tanto que México lo hizo sobre el 22%, cifras que dejan claro el positivo avance para los países sudamericanos, viéndose además reforzados como se ha indicado, por el fuerte aumento de las exportaciones de materias primas, dada la creciente demanda de China[18], India[19] y otras economías asiáticas.

Cabe destacar, que la tasa media del volumen exportado por la región, se ubica alrededor del 8%, porcentaje ligeramente superior al promedio mundial que se situó en el 7%, aunque varios países del Cono Sur obtuvieron incrementos superiores al 10%, como Argentina (16%), Uruguay (15,8%) y Brasil (10,9%). En cambio las naciones centroamericanas, importadores netos de petróleo y competidores de China en el mercado estadounidense de productos textiles, no solo han sufrido un deterioro de los términos de intercambio respecto a los años noventa cifrados en un 12%, sino que también han sufrido una reducción significativa de las ventas externas. Aunque en contraposición, debemos resaltar que Centroamérica como México, han recibido crecientes e importantes volúmenes de remesas por parte de sus emigrantes.

Desde una perspectiva histórica, este tiempo de crecimiento que atraviesa la región, constituye en si mismo un hecho sumamente positivo. Para evaluarlo, teniendo en cuenta la favorable coyuntura internacional actual, parece relevante tomar en consideración al menos como elemento de comparación, lo que ocurre en otras regiones, en especial del mundo en desarrollo.

Las previsiones durante el período 2003-2006, indican que la región crecerá a una tasa del 4,1%, la cual debe compararse con la registrada durante el período 1990-2002 que se situó en el 2,6%. Aunque, no puede ignorarse el hecho, de que Latinoamérica esta creciendo menos que el conjunto de los países en desarrollo, cuyo producto sería del 5,7% entre el 2003-2006 (4,8% si se excluye China). Este menor crecimiento, se encuentra influenciado por el bajo dinamismo que presentan las dos grandes economías regionales: Brasil (2,5%) y México (3,0%), por su parte, los países del Cono Sur y de la Comunidad Andina crecieron a un ritmo superior a la del conjunto de países en desarrollo: 4,9% y 6,4% respectivamente, siendo el crecimiento de Centroamérica inferior al situarse en el 3%.

Sin embargo, durante el período 2000-2005, los países en desarrollo han venido creciendo sistemáticamente más que los países desarrollados, en claro contraste con lo sucedido durante los años noventa del siglo veinte. Siendo interesante destacar que en el 2005, al igual que en el 2004, la media de la tasa de crecimiento del PIB per cápita de las naciones sudamericanas (3,6% y 4,2% respectivamente), sería superior a la del conjunto de los países en desarrollo (2,9% y 3,6%).

3. El nuevo modelo “no nato” de crecimiento

Las realidades políticas tras las sucesivas elecciones generales recientes, están produciendo cambios en la orientación económica y, no precisamente para ahondar en las políticas económicas del Consenso de Washington (CW), el cual lo que tuvo que hacer lo hizo, ahora se mira más allá desde posiciones sino contrapuestas, pues subsiste la ortodoxia macroeconómica, pero si con un marcado acento en combatir la pobreza mediante un mayor crecimiento económico y mejor distribución de la renta, objetivos no conseguidos por la política económica trazada según el CW.

Estas propuestas empujan la estructuración del nuevo modelo[20] “no nato” de crecimiento económico, marcado por una recuperación ascendente del Estado en la economía[21], pero a su vez, propugnando que actúe como impulsor de las condiciones más favorables para el desarrollo de la actividad privada. A este modelo pueden sumarse otras economías[22], que pueden incorporarles sus propias peculiaridades, pero siempre, convergiendo en el “supuesto” objetivo de afrontar con éxito un crecimiento sostenido, con una mayor equidad en la distribución de la riqueza[23] que haría disminuir la pobreza, lo que haría más eficientes y competitivas las respectivas economías. Aún así, nunca podrán alcanzarse estos objetivos si se mantiene el nivel de pobreza actual: 40% de la población latinoamericana. Esta brecha entre ricos y pobres es más profunda que en el resto del mundo y el avance de los indicadores sociales han sido lastimosamente lentos, hasta el punto de que junto con el África subsahariana, muy posiblemente no se alcance el Objetivo de Desarrollo del Milenio: reducir a la mitad la pobreza por ingresos en el 2015.

Sería deseable que en este modelo “no nato”, se incorporase la noción de los rendimientos crecientes, que puede sonar trivial, pero tiene un profundo significado para la forma de cómo concebimos los procesos económicos. No es posible entender las divisiones en la economía mundial y los llamados modelos de crecimiento y desarrollo de centro- periferia (entre el norte y el sur y entre los países ricos y pobre), sin distinguir entre las actividades sujetos a rendimientos crecientes por un lado y aquellas sujetas arrendamientos de crecientes por otro. Rendimientos crecientes significan una creciente productividad del trabajo y del ingreso per cápita, y la ausencia de límites al empleo del factor trabajo, establecidos por el salario (de subsistencia), mientras que los rendimientos de crecientes indican lo opuesto.

La industria es una actividad con rendimientos crecientes en general, y las actividades basadas en el uso de la tierra, como la agricultura y la minería son actividades con rendimientos decrecientes. No hay margen para los rendimientos crecientes en la agricultura. Los países ricos desarrollados, tienden a especializarse en actividades con rendimientos crecientes, en tanto que los países pobres en desarrollo, en actividades con rendimiento de crecientes. ¡Es casi tan simple como esto, pero no tanto! [24].

4. Situación y Perspectivas

Puede decirse respecto a la actual situación económica de América Latina, que la combinación de una expansión exportadora, sumada al efecto de las remesas y de la mejora de los términos de intercambio, ha dado origen a lo que podría considerarse la característica más distintiva de este período de crecimiento económico: su coincidencia con un superávit creciente en la cuenta corriente de la balanza de pagos, hecho que no tiene precedentes en la historia económica de la región al situarse el saldo de de la cuenta corriente durante el 2005 en un 1,3% del PIB, nivel todavía mayor que los excedentes registrados en los dos años anteriores: 0,9% en el 2004 y 0,5% para el 2003.

En cuanto a las perspectivas, hemos de destacar la normalización de las tasas de crecimiento de algunos países, que venían expandiéndose a tasas bastantes altas una vez recuperados de crisis severas, siendo este el principal factor explicativo de la desaceleración prevista para el presente año 2006. No obstante, el riego de un ajuste traumático de la economía mundial no ha desaparecido, dado que persisten los altos desequilibrios de la economía estadounidense[25]. Aunque todos los datos apuntan que no cabe esperar cambios bruscos, por lo que se estima que la economía mundial seguirá la senda expansiva en el 2006 a una tasa similar a la del 2005, es decir en torno al 3,3%.

El desafío crucial para América Latina, lo representa aprovechar este entorno favorable internacional, que junto a la continuada escalada de precios del petróleo y las materias primas, deben consolidar este resurgimiento económico, minimizando los vaivenes políticos y las incertidumbres que han minado anteriores episodios de crecimiento. Hacerlo, significa afirmar y desencadenar nuevas fuerzas para impulsar el crecimiento, ahondando en las reformas estructurales, en especial la relacionada con el fortalecimiento institucional que reclama abrir nuevas vías para la inversión privada, que junto con una estabilidad macroeconómica y, definitivamente un equitativo reparto de la riqueza, ayudarían al robustecimiento de las democracias, tan necesarias para posibles giros nostálgicos que miran hacía el pasado.



[1] Confederación Española de Directivos y Ejecutivos.

[2] Para más detalle, véase: Ramón Casilda Béjar. Del Consenso de Washington a la Agenda de Desarrollo de Barcelona. Documento de Trabajo, nº 10. Instituto Elcano. Madrid, febrero del 2005.

[3] Anoop Singh y Charles Collyns. El resurgimiento de América Latina. Una nueva oportunidad para arraigar el crecimiento y cortar la crisis. Finanzas y desarrollo. FMI. Washingto, diciembre del 2005.

[4] En este país todas las cifras son realmente espectaculares, como lo demuestra que el ahorro privado chino alcanza la cifra récord de 1,43 billones de euros durante el 2005. Las reservas en divisa (dólares) se han situado en 818.900 millones de dólares, siendo las segundas del mundo, por detrás de Japón.

[5] Además de gran cliente, esta interesado en figurar como destacado inversor en los mercados de materias primas e infraestructuras.

[6] Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2005. CEPAL. Santiago de Chile, 2005.

[7] La última vez que las acciones latinoamericanas se apreciaron durante tres años consecutivos fue hasta 1993, cuando en diciembre de este año se produjo la crisis de México (el tequilaza) llegando a depreciarse las acciones hasta el 40%.

[8] Servicio de análisis de Morningstar y Bloomberg.

[9] Además se ha visto golpeada por la quiebra de la empresa estadounidense de corretaje de materias primas; Refco que ha perjudicado a bancos y firmas financieras.

[10] Los desequilibrios que se vienen percibiendo en la economía mundial pueden activarse y en una forma negativa. Estos desequilibrios globales: déficit exterior en EE.UU, superávit en China y los países asiáticos deben ser llevados a una responsabilidad compartida, porque en caso contrario hay más posibilidades de un ajuste abrupto y desordenado que causará serios problemas. Rodrigo Rato. Universidad de California. Berkley, 3 de febrero del 2006.

[11] Alan Greespan se despidió de su mandato de 18 años en la Reserva Federal con una subida de los tipos de interés del 0,25 %, que les sitúa en el 4,25%. Con la llegada del nuevo Presidente de la Reserva Federal; Ben Bernanke (1-02-2006) es previsible que esta tendencia continuará. En la UE también se espera una subida próxima.

[12] Este mercado se encuentra en el mayor auge de los últimos 25 años. La rentabilidad de su índice CRB obtuvo un 19%, frente al 3% del Standard & Poor´s.

[13] Es el ejemplo de Colombia, donde cotizan únicamente 18 empresas lo que resta liquidez al mercado. Brasil y México (por este orden) son lo contrario, por ello se concentran en estos dos países la mayor parte de las inversiones de los fondos, lo que no se tiene como una diversificación ideal para cualquier inversor.

[14] Los precios del oro, la plata, el cobre, el aluminio el zinc y hasta el plomo, se encuentran en sus niveles máximos de los últimos 20 años. Y los principales índices de materias primas no energéticas se encuentran en máximos desde el año 2003. Pero también esta indudable alza de las cotizaciones, responden al interés creciente de los inversores ante esta positiva evolución de las cotizaciones de estos productos básicos.

[15] Los grandes bancos de inversión han elevado sus previsiones entre 5 y 10 dólares, lo que le sitúa en un promedio de 60-65 dólares, aunque Barclays Capital lo eleva has una media de 68 dólares, Goldman Sachs, 68,5 dólares, Merri lynch, 65,5 dólares. El máximo histórica se encuentra en 70,85 dólares alcanzado durante el huracán Katrina.

[16] El consumo medio para 2006 será de 85,1 millones de barriles diarios, frente a los 83,3 millones del 2005.

[17] La agencia Internacional de la Energía calcula que la demanda mundial de energía crecerá el 50% hasta el 2030.

[18] Principal importador de hierro, cobre y soja.

[19] Las estimaciones indican que la economía crecerá durante los próximos años al 10% como mínimo, por ello la necesidad de asegurarse (como China) de fuentes de energía y materias primas.

[20] Hablar de modelos supone someter a la realidad, en este caso, económica, a un proceso analítico de fuerte abstracción. La realidad es mucho más compleja que la visión que nos ofrece un modelo que, por sus características intrínseca de corte reduccionista, solo refleja los elementos más significativos y comunes al espacio y a las funciones que se tratan de representar. Véase: Santos M. Ruesga y Julimar da Silva Bichara: Modelos de desarrollo económico en América Latina: Desequilibrio externo y concentración de riqueza. Marcial Pons. Madrid, 2006.

[21] De ninguna manera se plantea regresar al modelo de “industrialización mediante la sustitución de importaciones (ISI)”, que confería un papel relevante al Estado en la economía.

[22] México tiene elecciones generales en julio, y el candidato presidencial; Manuel López Obrador cuenta con bastantes posibilidades, siendo defensor de una mayor intervención estatal en la economía.

[23] América Latina tiene la peor distribución de la renta nivel a mundial.

[24] Anthony P. Thirlwall. La naturaleza del crecimiento económico. Un marco alternativo para comprender el desempeño de las naciones. FCE. México, 2003.

[25] El déficit exterior no se reducirá bruscamente. El Tesoro no desea contraer la economía para equilibrarlo, de hacerlo debería contraerla en un 10% y esto tendría serias complicaciones, es necesario un aterrizaje suave como lo propiciará seguramente el nuevo presidente de la FED; Ben Bernanke, mediante una subida de tipos de interés.


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