Lo mas elevado que pudo producir el ser humano, como producto
cultural, es el pensamiento social que dá origen a los movimientos
sociales y define los cambios en la historia. El conocimiento
científico desarrollado e incorporado por los griegos, como una
forma del pensamiento social, impulsó las modificaciones que se
dieron en los modos de producción, determinando así, el origen y el
desarrollo lento y gradual de la conciencia social que es la
expresión mas elevada de la cultura.
El conocimiento y las distintas formas de organización social,
iniciadas con la horda, que en su desarrollo han dado origen a los
estados prehistóricos de la cultura como el salvajismo y parte de la
barbarie, periodos en los qué se desarrolló el comunismo primitivo,
para pasar luego a la civilización que produjo la sociedad clasista,
fundada en la propiedad privada, cuyos resultados se manifiestan en
los sistemas sociales del esclavismo, feudalismo , capitalismo y el
interrumpido “socialismo” son los productos que dio la cultura
constituida por los bienes materiales y espirituales creados por el
hombre en el curso de la historia de la humanidad.
Para citar este artículo puede utilizar el
siguiente formato:
Atahuichi Salvatierra, R.T.“La Asamblea Constituyente y la
cultura" en
Observatorio de la Economía Latinoamericana, Nº 78, 2007. Texto completo
en http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/bo/
La conciencia social que alcanzó la etapa de la inteligencia y la
razón y el conocimiento científico que posibilita la producción de
nuevos instrumentos de producción están creando las condiciones para
un nuevo cambio del modo de producción que definirá el próximo salto
de la humanidad hacia una forma de organización social, armoniosa
con la naturaleza, equitativa, democrática y el ejercicio pleno de
la libertad, donde la cultura alcanzará su máxima expresión.
En la cultura boliviana la manifestación mas elevada la dio el
pueblo con la revolución de 1952. Fue constituido en base a los
antecedentes culturales de los pueblos precolombinos, la colonia y
la República en la que el libertador S. Bolívar sentó las bases para
la abolición de la servidumbre y el trabajo gratuito y del cambio
del modo de producción feudal con el objeto de conformar una
burguesía y un proletariado que posteriormente liquidó el Estado
semifeudal. Las movilizaciones del pueblo que produjeron: la
estatización del petróleo y la fundación de YPFB; la ocupación de
las minas y tierras que dieron origen a la nacionalización de las
minas y la reforma agraria; la destrucción del ejercito sustituido
por las milicias armadas; la liquidación de la oligarquía minero
feudal (Hoschild, Aramayo, Patiño, etc.); el voto y la educación
universal etc.; y la constitución del Estado revolucionario son
parte de la cultura que integró a la población nacional.
El Estado revolucionario, que unificó el carácter intercultural
de la población nacional en base a la constitución de la nación, se
sustentó en la propiedad estatizada (YPFB, COMIBOL, ENFE, ENAF,
ENTEL, etc.) y las organizaciones sindicales en las que se concentró
el pueblo (COB, CODes, milicias armadas, confederaciones,
federaciones, sindicatos, etc.), y luego de 1952 se constituyó: en
una fuente generadora de empleos; en un órgano impulsor de la
diversificación industrial ( pequeña y mediana ), a través de las
corporaciones de desarrollo, y de redistribución de riqueza y
tierras, que se expresó en la construcción de carreteras,
aeropuertos, escuelas, viviendas, etc.. Es la manifestación objetiva
de la cultura nacional que los gobiernos neoliberales a través del
D. S. 21060 intentaron destruir.
La conciencia social y los cambios en la estructura económica del
modo de producción feudal y capitalista alcanzado por el pueblo
boliviano objetivizado en la constitución del Estado revolucionario
emergente del proceso insurreccional de 1952, que produjo la
integración social, económica, política y cultural del pueblo, que
con esfuerzo constituyó la nación como Estado nacional independiente
y soberano es la manifestación del nivel elevado que alcanzó la
cultura nacional.
Los constituyentes y la dirección del MAS están obligados a
comprender y considerar la experiencia y el aporte histórico de la
revolución de 1952 en la conformación de la cultura nacional y no
estimular las reminiscencias culturales primitivas casi superadas
por la población nacional.