El MAS es una dirección creada y resultante del proceso de
radicalización de la revolución y del pueblo boliviano a falta de
una dirección revolucionaria de clase y un instrumento político
propio. Se halla apoyado por organizaciones sindicales, movimientos
sociales y populares. Su objetivo político central es la Asamblea
Constituyente Originaria (erróneo en las circunstancias actuales),
la recuperación de los recursos naturales e industrialización a
cargo del Estado y el cambio del modelo neoliberal expresado en el
DS. 21060 que al ser una disposición jurídica emanada del poder
ejecutivo puede ser inmediatamente abrogada por el presidente y su
gabinete sin necesidad de la participación del Congreso.
Para citar este artículo puede utilizar el
siguiente formato:
Atahuichi Salvatierra, R.T.“La Asamblea Constituyente y
conflictos sociales" en
Observatorio de la Economía Latinoamericana, Nº 75, 2007. Texto completo
en http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/bo/
El pueblo con el objeto de impulsar el proceso revolucionario de
insurgencia, gracias a su elevada conciencia política alcanzada
particularmente con la experiencia de la revolución de 1952, para
avanzar en su lucha , se concentró al rededor del MAS con el
propósito prioritario de lograr soluciones a sus problemas
sectoriales, recuperar sus conquistas sociales, los recursos
naturales, defender el Estado y derrotar a la oligarquía. Las
movilizaciones efectuadas contra el gonismo alentadas por la COB,
FSTMB, centrales obreras departamentales, comités cívicos y el MAS,
como instrumento político, le permitieron ganar la confianza de la
población nacional que expresó su descontento con el voto contra el
neoliberalismo que le permitió tomar el gobierno pero no el poder.
El MAS no esperaba semejante triunfo electoral. Se propuso aumentar
su representación parlamentaria pero no en la proporción que logró
(54%). El resultado electoral fue el producto de la radicalización y
la conciencia social elevada que alcanzó la población.
Los pueblos, gracias a su capacidad creadora desarrollada en todo el
curso
de la historia, cuando no tienen un instrumento político o una
dirección revolucionaria propia crean e inventan direcciones e
instrumentos necesarios para avanzar en su lucha revolucionaria. El
MAS es el producto de ese proceso. Su dirección no comprende que la
población busca la satisfacción de sus necesidades inmediatas –
salario, fuentes de trabajo, elevar su condición de vida, etc –
razón por la qué, al no responder a esas necesidades planteadas, va
perdiendo la confianza de la población, produciéndose su ruptura con
el gobierno que la derecha incentiva y busca.
La dirección del MAS actúa tímida y lentamente tratando de
adecuar sus decisiones, como en el caso de la denominada
“nacionalización de los hidrocarburos” y otras medidas, al modelo
neoliberal, sin comprender que la recuperación de las empresas
capitalizadas, los recursos naturales y su industrialización no es
posible dentro el marco del 21060. Para lograr esos objetivos hay
que romper con el modelo y desarrollar una economía mixta donde el
51% de las acciones de las empresas estatales por constituir o
refundar se encuentren en propiedad del Estado. No confía en la
población y pierde tiempo y plazo histórico que es fatal, en la
lucha por el poder, porque el imperialismo como sistema esta creando
las condiciones para contener el proceso e imponer un gobierno
neoliberal (experiencia de la UDP).
Mientras la preocupación central del MAS es el problema de la
Constituyente, que desmoviliza y contiene el proceso de
participación del pueblo la derecha se organiza aceleradamente para
recuperar el gobierno bajo el barniz de la legalidad ( respeto a los
2/3 y a la Constitución).
El pueblo entendió que la Asamblea, al ser un órgano
estrictamente político, no resolverá, ni es la solución, a sus
problemas sectoriales inmediatos planteados razón por la que genera
conflictos sociales, incluso con muertos, como el de los mineros, de
Huanuni, cocaleros de Yungas de Vandiola, transportistas, maestros,
etc. que se agudizan por falta de soluciones. El gobierno sigue
machacando con la Constituyente, que agudiza las contradicciones de
clase, dándole a la oligarquía una opción de legalidad para que se
organice y avance en su propósito de constituir un Estado
confederado o paralelo al existente.