La dolarización que establece al dólar como respaldo de la economía nacional; la
libertad de precios que define que los productos (bienes y servicios) del
mercado interno, en su precio, se encuentren sujetos a la ley del mercado
(oferta y demanda); la flotación cambiaria que determina que el precio del dólar
está definido por la ley de la oferta y la demanda ("bolsín" o bolsa de
valores); la liberalización del comercio interno que transforma al mercado
nacional en uno de consumo de productos extranjeros por que no existe protección
al mercado y la producción nacional; la disciplina fiscal que busca controlar el
déficit, tratando de mantener un equilibrio entre los ingresos y egresos por
medio del ahorro y otras medidas, y el congelamiento de los sueldos y salarios
como una forma de controlar los precios correspondientes al modelo neoliberal,
aplicado hace mas de 20 años, se encuentran intactos y en plena ejecución. Al
igual que el orden jurídico anticonstitucional (D. S. 21060, ley 843, Código
Minero, Ley de Bancos, y otras), la estructura administrativa estatal (Viceministerios,
superintendencias, etc.) y política, y la social.
Sigue: el gas y el petróleo bajo el control administrativo, político, económico
y accionario (superior al 51%) de las transnacionales (pagando impuestos
mayores) no obstante la denominada “nacionalización de los hidrocarburos”. Y mas
aun volvieron ha ser entregados legalmente, a través de la aprobación de nuevos
contratos que legitimizaron el saqueo y el abuso de las transnacionales, por
otros 30 años como contratos de producción (nefasto para el Estado) y no así de
riesgo compartido; los salarios congelados y una inflación creciente que azota a
la población nacional y está en vigencia y aplicación el fundamento ideológico
(jurídico, político, económico y social) del capitalismo salvaje expresado en el
D. S. 21060 que fue la Constitución Política aplicada por los gobiernos
neoliberales que casi establecieron, por encima de la Constitución vigente, un
Estado y una Constitución neoliberal afín a la política de la globalización
sostenida por el gobierno norteamericano.
¿Entonces que cambio? La respuesta es obvia.
Una Asamblea Constituyente derivada, sin función originaria o fundante, que
busca cambiar el Estado revolucionario y su sustento ideológico (Constitución
Política) emergente de la revolución de 1952 por un Estado plurinacional
constituido por 36 “naciones” en concertación con las fuerzas antipatria que
lograron reorganizarse y avanzar en su intención secesionista de dividir el
Estado en “Oriental y Occidental”, gracias a los errores del gobierno, expresan
el proceso beligerante que se aproxima. Defender el Estado revolucionario, la
Nación y la integridad nacional es un imperativo planteado por el pueblo cuya
expresión objetiva fue la movilización masiva de La Paz.