Observatorio de la Economía Latinoamericana


Revista académica de economía
con el Número Internacional Normalizado de
Publicaciones Seriadas ISSN 1696-8352

Economía de Argentina

ERUPCIÓN DEL VOLCÁN HUDSON Y CRISIS GANADERA EN LA MESETA CENTRAL SANTACRUCEÑA, PATAGONIA ARGENTINA



Alberto Vazquez (CV)
alberto_vazquez85@hotmail.com
Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco




Resumen
El sector ovino-extensivo de la Meseta Central Santacruceña, extensa región ecológica del centro-Norte de la provincia de Santa Cruz (Patagonia Argentina), en las últimas décadas atraviesa una situación de crisis, evidenciada en el escaso porcentaje de parcelas que mantienen el uso del suelo tradicional. Las interpretaciones con respecto a las causas de la crisis no son muy numerosas, en la mayoría de los casos quienes escriben sobre la temática, asignan un rol preponderante a la inapropiada acción de los ganaderos, en un abordaje que considera a los actores locales olvidando la totalidad del sistema, condicionando a su vez, a partir de esa mirada antropocéntrica, la posibilidad de ensayar explicaciones multicausales que no excluyan o relativicen los condicionantes naturales, además de su posible variabilidad en las últimas décadas. El presente trabajo tiene como objetivo analizar la incidencia de la erupción del volcán Hudson de agosto de 1991 en la crisis ganadera del área de estudio. La triangulación de métodos permite integrar entrevistas en profundidad, datos obtenidos de diversas fuentes y análisis espaciales mediante la utilización de FOSS (Free and Open Source Software) SIG. Los resultados obtenidos dan cuenta de la percepción de los ganaderos con respecto a las implicancias del fenómeno y de la estrecha relación existente entre las variables: espesores de ceniza volcánica y usos del suelo 20 años después de la erupción volcánica. La erupción del volcán Hudson, muchas veces relativizada o simplificada en la mayoría de los análisis existentes sobre la temática, es un evento natural sustancial a considerar al momento de explicar la crisis del sector ganadero.

Palabras clave
: Meseta Central Santacruceña, usos del suelo, ganadería ovina, erupción volcánica.


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Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Alberto Vazquez: "Erupción del volcán Hudson y crisis ganadera en la meseta central Santacruceña, Patagonia Argentina" en Observatorio de la Economía Latinoamericana Nº 168 junio 2012. Accesible a texto completo en http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/ar/


Introducción
La Meseta Central Santacruceña (MCS), es una extensa  y diversa región ecológica localizada en el centro-Norte de la provincia de Santa Cruz, con promedios térmicos anuales de 10 a 8ºC y precipitaciones que generalmente no superan los 150 mm anuales. Se caracteriza por el predominio de arbustos bajos y una muy poca cobertura vegetal en suelos con bajos contenidos de materia orgánica que se desarrollan sobre un relieve de planicies aluviales de rodados patagónicos, mesetas sedimentarias, zonas de serranías, mesetas basálticas sobre derrames volcánicos, y extensas depresiones como el Bajo de San Julián (Oliva et al., 2001). La hidrografía de la MCS es escasa y se caracteriza por  presentar grandes superficies sin ríos y arroyos de importancia.
Dentro de la MCS y a partir de una regionalización en “áreas homogéneas” definida en la “Primera Parte del Plan de Ordenamiento y Desarrollo Territorial Santa Cruz 2016”, es factible identificar un área caracterizada como “área a desarrollar”. Según los resultados del Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda  del año 2010, el área presenta un total aproximado de 15.000 habitantes, con importantes vacíos poblacionales en el área rural y con una densidad de habitantes por km2 inferior a 0,5. Debido a las grandes distancias que separan a las localidades del espacio provincial, las pequeñas localidades ocupan roles de importancia en un sistema urbano cuyo nodo principal es la ciudad de Río Gallegos. Ésta se ubica en el Sur de la provincia y es nodo complementario de la ciudad de Caleta Olivia, ubicada en el Norte de la provincia.
En el área de estudio, la ganadería ovina extensiva ha sido la actividad que, históricamente, caracterizó la región desde el punto de vista económico. En el período que va de la década de los 80 a la actualidad se han producido una serie de cambios en la estructura productiva. Paralelamente a la “crisis” del sector ganadero vinculado a la actividad ovino-extensiva, comenzaron a desarrollarse nuevas actividades económicas. Conjuntamente con el desarrollo de la horticultura, la actividad turística y la intensificación de la actividad pesquera, a partir de la década de los noventa aparece la megaminería en la MCS.
El proceso de desertificación, ampliamente estudiado, se atribuye principalmente a un manejo erróneo de los campos a lo largo de más de 100 años de historia productiva. La bibliografía consultada considera a este proceso como el causante fundamental de la crisis ganadera. Esta determinación es producto de un abordaje incompleto del sistema ambiental que responsabiliza a los productores y que, a partir de una mirada antropocéntrica, condiciona la posibilidad de encontrar explicaciones multicausales que incluyan a los condicionantes naturales. El presente trabajo tiene como objetivo analizar la incidencia de la erupción del volcán Hudson de agosto de 1991 en la crisis ganadera del área de estudio.

Metodología

La triangulación metodológica, es decir de la utilización de dos o más instrumentos para un mismo fenómeno o proceso, permite integrar métodos para la búsqueda de respuestas comunes. En una primera etapa se procede a la recolección de información secundaria a los efectos de determinar la situación productiva actual de la MCS, a través de la búsqueda en la bibliografía existente sobre la temática, en instituciones como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, la Subsecretaria de Planeamiento y de la Función Pública de la provincia de Santa Cruz, el Instituto Nacional de Estadística y Censo, el Consejo Agrario provincial, la empresa provincial Fomicruz Sociedad del Estado y la Secretaría de Minería de la provincia, entre otras. El acceso a la información no proporcionada por las instituciones y la actualización y contrastación es posible gracias a la colaboración de productores o ex productores ganaderos .Posteriormente, se realizaron entrevistas a los propietarios y/o ex propietarios de las parcelas, entre otros actores involucrados, las mismas son semi-estructuradas y varían de acuerdo al entrevistado. Se utilizan Sistemas de Información Geográfica, como herramienta para el tratamiento de los datos.

Breve caracterización productiva del área rural

La MCS, como espacio productivo, es un área históricamente abocada a la ganadería ovina extensiva. Durante más de 100 años la cría de ovinos y la consecuente producción de lana fueron las actividades responsables de la configuración social, cultural, económica y territorial del área.
A finales del S XIX y principios del S XX, en el contexto del modelo agroexportador, se inicia el proceso de poblamiento. En palabras de Barbería: “(…) Santa Cruz se puebla como parte de la política de conquista e incorporación de los territorios nacionales, y también por razones de soberanía (…); pero especialmente fue el interés de expandir la frontera ovina por parte de los capitalistas que operaban en Malvinas y sur de Chile, ya ligados al comercio internacional, aprovechando la coyuntura favorable para la producción lanera” (Barbería, 1995:49).
En la década del 20 y décadas posteriores, en un contexto definido por la finalización de la etapa de auge de la ganadería ovina producto de diversos factores como la disminución en el precio de la lana; la apertura del canal de Panamá; las huelgas de los peones rurales; y, el proyecto de integración nacional; se desarrolla el poblamiento de la MC, caracterizado por la ocupación de las tierras más alejadas de la costa y con menor receptividad, tierras vírgenes en algunos casos y tierras desalojadas en otros (Barbería, 1995).
Los testimonios de los entrevistados dan cuenta de la existencia de un grupo de inmigrantes poseedores de escaso capital que lograron acceder a pequeñas y medianas fracciones del suelo de la MCS durante el transcurso de la década de 1910. Por otra parte, evidencian que en ese entonces grandes compañías y testaferros de importantes actores de la época, como la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia, ya habían ocupado gran parte del área. Sin embargo, esa ocupación plena no será definitiva. La fragmentación de las tierras que hasta ese entonces no habían sido adjudicadas en propiedad y se mantenían en situación de arrendamiento y ocupación de hecho, es la que permitirá a un gran número de inmigrantes de profesiones diversas,  presentes en las etapas previas, lograr ese tan ansiado acceso al suelo santacruceño. Carreros, carpinteros, albañiles y empleados rurales de la zona, entre otros; con distintos orígenes pero con predominio de españoles, inicialmente  mediante la ocupación de hecho y el arrendamiento, se convertirán  en pequeños y medianos productores de lana.
En la actualidad el sector ganadero se caracteriza por mantener esa estructura dominante de  pequeños y medianos productores de lana, que en su mayoría realizan un manejo “año redondo” de los campos, en parcelas cuya extensión media presenta un valor cercano a las 15.000 ha. Si se consideran las características ambientales de la MCS dicha superficie genera una gran inestabilidad e incertidumbre en lo que respecta a la rentabilidad del establecimiento.
Sin embargo,  en el período que va desde la década de 1980 a la actualidad, la MCS presenta un proceso acelerado de cambios conducentes a una nueva situación productiva. La  crisis de la actividad ganadera, evidente en el escaso porcentaje de parcelas que mantienen el uso tradicional, es acompañada por nuevas tendencias dentro del sector; pero fundamentalmente, a partir de la década del 90, por el progresivo avance de usos del suelo asociados a la actividad minera.
Ante un panorama de caída progresiva, hasta alcanzar valores muy bajos, en el precio de la lana, “ausencias” del Estado, hiperinflación, convertibilidad, desertificación y variabilidad climática, se sumará la erupción del volcán Hudson en agosto de 1991.

Erupción del volcán Hudson y crisis de la actividad ganadera en la MCS

Señores productores:
A lo largo del historial de nuestra entidad muchas han sido las vicisitudes por las cuales atravesó el sector.
El productor, el ovejero fue testimonio de años de bonanza y de años duros, pero esta es la regla clásica, el quítame y dame que la vida nos da como parte del desafío que representa el propio vivir.
Todos recordamos el tremendo impacto de la nevada del 84 y también recordamos los años de verdor y las buenas pariciones, ambos son parte de nuestra propia vida, es en definitiva el desafío permanente del hombre frente al medio, es el tipo de desafío que solo aquellos que amamos y sentimos el campo podemos comprender.
Pero la naturaleza de la cual nos nutrimos muchas veces ha puesto al hombre frente a desafíos extremos, frente a desafíos que solo pueden ser superados por el hombre como ser inteligente.
Agosto del 91 quedará en el recuerdo de nosotros como el año del volcán, y pasará de generación en generación como esas cosas fantásticas que nosotros contaremos a nuestros nietos y ellos a los suyos […].
Pablo Serres, presidente de la Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia

Figura Nº 1.  Discurso del presidente de la Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia, en Diciembre de 1991,  cuatro meses después de la erupción del volcán Hudson. Fuente: Sociedad Rural, “El Volcán…Del Cielo Vino el Desierto...”. Revista Patagonia Agropecuaria. Nº24, Diciembre 1991.

El presidente de la Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia, Pablo Serres, a través de esas palabras trataba de dar un mensaje de esperanza a los productores afectados por la erupción del volcán Hudson, recordándoles que era un desafío más que el medio natural les presentaba, colocando en su mensaje al hombre frente al medio en una batalla continua, a partir de una mirada claramente antropocéntrica. Sin embargo, el tiempo diría que para muchos de los productores de la meseta central santacruceña no sería solamente un desafío más, la erupción del volcán se sumaría a las causas analizadas en los apartados anteriores, transformándose, en palabras de los propios entrevistados, en “el golpe final”.
Durante el mes de agosto de 1991, veinte años después de su última erupción, el volcán Hudson, ubicado en territorio chileno, a los 45º 54` de latitud sur 78º 58` de longitud oeste, entró en actividad alcanzando un nivel de explosividad de 4 (en una escala que va de 1 a 8, pero en la que, salvo rarísimas excepciones, no se supera el 5), con el lanzamiento de cenizas, erupción de lava, temblores y otros fenómenos característicos de una erupción volcánica (Márquez, 1991).
Las erupciones violentas entre el 8 y el 15 de agosto, lanzaron cenizas hasta alturas de 12 mil metros. El material piroclástico fino se depositó al SE del volcán, abarcando un área de aproximadamente 100.000 km2. En la provincia de Santa Cruz, las cenizas volcánicas cubrieron aproximadamente unos 90.000 km2, en una zona limitada al norte por el río Deseado y al sur por el río Chico, con espesores variables. Es posible identificar tres franjas principales de distribución; la central que comprende aproximadamente el 40% del área con un espesor de 10 a 6 cm; la franja intermedia que presenta un espesor de entre 6 y 3 cm, y la exterior con espesores inferiores a los 3 cm. Cabe destacar que como es de esperar la zona del Lago Buenos Aires presentó los mayores espesores (10 a 20 cm) (López, 1991).
Múltiples han sido las consecuencias del fenómeno natural extremo. Las principales consecuencias inmediatas sobre los seres humanos y animales fueron la irritación de la vista, en las vías respiratorias y digestivas. El efecto abrasivo posterior fue producido por la acción de los fuertes vientos dominantes. Desecamiento de los cursos y cuerpos de agua por la absorción de las cenizas. Se observó una gran mortandad de ovinos adjudicado a problemas de hambre, sobrepeso de las cenizas sobre el lomo y falta de agua, entre otros. Perdidas por lanas contaminadas, cultivos hortícolas, frutícolas y pasturas de las zonas. Las pérdidas económicas totales se estiman en más de 20.000.000 de dólares en el sector argentino. Además del agravamiento de la desertificación (López, 1991).
A las finalidades de la investigación, interesa destacar su impacto en la actividad ganadera de la meseta central. Uno de los productores damnificados de la zona, Pablo Ciselli, en la publicación especial de la revista Patagonia Agropecuaria del mes de diciembre de 1991, tres meses después de la erupción se refería a la situación que atravesaba el sector ganadero.
“Los productores sometidos a esta catástrofe se hallan desorientados y económicamente en una situación de producción terminal. Algunos ganaderos piensan trasladar el resto de la hacienda que aún sobrevive a campos limpios de ese material volcánico, pero ubicar un campo propicio es casi imposible […], valor de los fletes que la mayoría de los productores no está en condiciones de solventar. El problema es que si se deja esa hacienda en los campos con cenizas […]. Con el agravante de que el año próximo y quién sabe cuántos más en estos campos de cenizas, la lana no tendrá valor ya que seguirá contaminada y sin posibilidades de obtener corderos”.
El testimonio da cuenta de la gravedad de la situación vivida durante aquellos meses en un momento en el cuál el proceso de descapitalización de los productores llevaba años de evolución; el fenómeno natural, generaba nuevas e intensas dificultades en la producción, dificultades que en más de un caso, en las zonas más afectadas, llevarían al abandono permanente de la actividad.

Testimonios orales veinte años después de la erupción
Sin lugar a dudas como pronosticaba en aquel entonces el presidente de la Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia, Pablo Serres, agosto de 1991 quedó en el recuerdo de los productores como el mes del volcán. Los relatos actuales de productores y ex-productores del área de estudio, dan cuenta de la significatividad de un suceso que veinte años después se recuerda como si hubiese sido ayer.
Entrevistado 1:
“[…] decían que era un fertilizante para los campos […], tapó todas las aguadas, quemó los pastos y mató las ovejas. Ovejas flacas con mucho peso en la lana, caían y no se podían levantar, se empantanaban, las aguadas se tapaban cada dos o tres días […].
Entrevistado 3:
 “A partir del 13 de agosto de 1991 me resigné. En mayo teníamos 11.400 animales, después del volcán juntamos 7.300 y los llevamos para el sur. A todos los que siguieron haciéndole empeño el tiempo les demostró que el esfuerzo fue inútil [...]”.
Entrevistado 6:
“[…] ¿Qué resultó de todo esto? Que me quedé con La Criolla y la Laguna Asador, con 100.000 dólares de deuda en el banco, porque compré hacienda para llegar a 10.000 animales […] ¿y qué pasó? El 30 de abril de 1.991 pasé por la maquina 10.200 animales, en agosto que cae el volcán pasé a tener 7.000; los traje para acá (La Criolla), sabes lo que fue el arreo ese, con la ceniza […], yo era presidente de la rural acá en San Julián, aconsejé a todo el mundo que venda la hacienda, yo no vendí, la dejo acá en este campo alto, me agarró la nevazón en  invierno y me quedé con 3.000 animales, mira en dos años perdí 7.000 y ahí si, vendí todo”.
Entrevistado 8:
“Ya venía mal por las sequías, pero el 91 fue el golpe de gracia […]”.
Entrevistado 12:
“Del 91 al 97 me fui a trabajar con el camión, ese año arrancamos con los servicios a empresas y metimos algunas vacas […]”.
Entrevistado 13:
“Hay que decir las cosas como son, antes del volcán ya entrabamos en depresión, el volcán fue el golpe final […]”.
Entrevistado 16:
“Hasta el año del volcán la estancia tuvo hacienda, mató 2800 animales, después traje algo de hacienda pero los leones […]”.
Los testimonios expuestos dan cuenta de las vivencias de aquél entonces, de las implicancias negativas como la mortandad de un elevado número de hacienda, producto del peso de la ceniza sobre los animales, la falta de agua y pasturas, entre otras cuestiones; e incluso de las medidas adoptadas a partir de entonces, optando en la mayoría de los casos por el abandono permanente de la actividad en los campos afectados.
Por otra parte, es factible afirmar que el fenómeno natural es considerado como el “golpe final” o “golpe de gracia”, cuestión observada con anterioridad por Larry Andrade (2005) cuando se refiere a la construcción del discurso de los productores; dicha expresión implica aceptar la multicausalidad de la crisis ganadera, multicausalidad presente en la mayoría de los testimonios.
Sin embargo, interesa destacar que la distancia temporal del suceso ha permitido la consolidación de dos miradas diferentes con respecto al fenómeno, miradas que incluso se encuentran presentes en un mismo discurso y que se construyen a partir de las vivencias anteriores y posteriores a la erupción del volcán Hudson. Por un lado, se consideran los efectos del volcán, en un momento inicial, en su dimensión negativa, pero a esa mirada negativa se suma una mirada que la distancia temporal del suceso y la reflexión con respecto a los hechos, fue construyendo, la misma, si bien no está presente en la totalidad de los entrevistados, otorga a la capa de ceniza que cubrió los campos una carga milagrosa, pero no precisamente por el aumento de la fertilidad del suelo pronosticada en aquellos años.
Entrevistado 1:
“Si no fuera por el volcán seguiría ahí y qué futuro […]”.
Entrevistado 4:
“El año del volcán ya veníamos mal, no valía la lana, el zorro y la sequía [...]. Fue una suerte, nos salvó de seguir sacando créditos […]”.
Entrevistado 15:
“[…] el volcán dijo déjense de joder […]”.
Los fragmentos citados son reveladores, en el sentido de que expresan, veinte años después, el sentir del ex-productor. Seguramente en un momento inmediato el mensaje hubiera estado cargado de bronca y desesperación por perder aquello que con tanto esfuerzo personal y de sus padres habían logrado; pero en la actualidad el discurso, al menos en algunos, parece modificarse para otorgar al volcán, una suerte de mensaje que direccionó sus vidas y la de sus familiares hacia otro camino. En palabras de algunos, esa era la única forma de cortar ese apego y sentido de pertenencia a algo que desde el punto de vista económico generaba una situación insostenible, se estaba forzando una situación que “ya no daba para más”.

Erupción volcánica y usos del suelo veinte años después
Resulta sumamente enriquecedor para la finalidad del análisis, pero a la vez difícil, definir el impacto diferencial de la erupción del Hudson en el área de estudio, se sabe con certeza que todo el área, aunque con diferentes intensidades, resultó afectada por la diseminación de ceniza volcánica, cuestión vinculada a la dirección dominante de los vientos (sudeste), pero no se han encontrado mapeos cuyo rigor permita determinar con exactitud dicho impacto diferencial. La capa temática espesor de ceniza en cm en el año 1991, fue generada a partir de una aproximación cartográfica realizada por Carlos López (1991), personal del INTA, en un informe titulado “Una rápida evaluación de los efectos de la erupción del volcán Hudson en la Patagonia Argentina”.
Considerando lo expuesto en el párrafo anterior, que los límites no son estrictos y que según algunos testimonios las áreas más próximas a la costa resultaron menos afectadas (el mapa no considera esta última salvedad a los efectos de respetar la fuente); es posible sacar algunas conclusiones preliminares al involucrar la variable usos del suelo actuales en la salida cartográfica.

Los espesores medios de ceniza volcánica en el área de estudio, según la fuente, fueron inferiores a 10 cm; aunque sin lugar a dudas variaron en función de la topografía y el relieve de los campos, encontrándose concentraciones muy superiores en algunos casos particulares.
En la actualidad, y a partir de las situaciones presentadas en la figura N°1; es posible identificar una relación directa entre el impacto de la erupción y parcelas sin uso ganadero. La mitad norte del área de estudio, que en la actualidad presenta la mayor cantidad de parcelas sin producción y usos no ganaderos; es el sector que resultó más afectado en lo que respecta a receptividad de ceniza volcánica. Por otra parte,  el oeste y centro de dicha mitad, sectores que recibieron ceniza de mayor granulometría producto de la mayor cercanía y de la capacidad de transporte del viento, son las zonas donde dichos índices se acrecientan.
A partir del análisis de la salida cartográfica y de lo expuesto con anterioridad, se puede afirmar que la erupción del volcán Hudson, muchas veces relativizada o simplificada en la mayoría de los análisis existentes sobre la temática, es un evento natural sustancial a considerar al momento de explicar la crisis del sector ganadero de la MCS.

Reflexiones finales

La crisis ganadera de la MCS, evidente en el escaso porcentaje de parcelas que mantienen el uso del suelo tradicional, merece un abordaje integral que no excluya o relativice los condicionantes naturales del área. El desarrollo de actividades agropecuarias que presentan constantes fluctuaciones en la rentabilidad, por parte de pequeños y medianos productores que realizan un manejo tradicional de los campos, depende inevitablemente de las condiciones naturales del área en que se desarrollan. En zonas que no son óptimas para la producción desde el punto de vista ambiental, dicha dependencia del comportamiento de factores ambientales se acrecienta.
En ese marco, la erupción del volcán Hudson de agosto de 1991, es un evento natural sustancial a considerar al momento de desarrollar una explicación multicausal. Si bien, el proceso de descapitalización de los ganaderos  se origina con anterioridad y responde a una multiplicidad de causas, la erupción volcánica genera nuevas e intensas dificultades que, en un amplio sector del área, llevarán al abandono permanente de la actividad ganadera.
Los testimonios de los entrevistados dan cuenta de las implicancias del fenómeno y las interpretaciones que la distancia temporal construye El análisis de la cartografía generada da cuenta de la estrecha relación existente entre las variables espesor de ceniza volcánica – usos del suelo de las parcelas; siendo evidente el abandono permanente de la actividad ganadera en las áreas más afectadas. Dichos resultados invitan a repensar las acciones desarrolladas antes y después de un fenómeno de esta naturaleza.

Referencias bibliográficas
Andrade, L. (2005): Sociología de la desertificación, los productores ovinos extensivos de la Patagonia austral, Puerto San Julián, Niño y Dávila ediciones.
Barbería, E. (1995): Los dueños de la tierra en la Patagonia Austral, Universidad Nacional de la Patagonia Austral, Río Gallegos.
INDEC. Censo Nacional de Población (CNP). 2010.
López, C. (1991) “Una rápida evaluación de los efectos de la erupción del volcán Hudson en la Patagonia Argentina”. INTA, Río Negro.
López, F. (2002)  “Los usos del suelo analizados mediante SIG”. Ponencia presentada en el XIV Congreso Internacional de Ingeniería Gráfica.
Oliva, G. et al. (2001): “Áreas ecológicas de Santa Cruz y Tierra del Fuego”, en: Borrelli y Oliva (eds.), Ganadería ovina sustentable en la Patagonia Austral. INTA, Santa Cruz.
Patagonia agropecuaria. Revista de la Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia. Diciembre de 1991.
Schweitzer, A. (2007): “Plan estratégico territorial”, en: Plan de ordenamiento y desarrollo territorial Santa Cruz 2016, primera etapa. Gobierno de la provincia de Santa Cruz, Consejo Federal de Inversiones.
Taylor, S. J. y Bogdan, R. (1990): Introducción a los métodos cualitativos de investigación. Buenos Aires, Paidos.


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