Ayuda oficial al desarrollo (AOD)
La Ayuda al Desarrollo puede contribuir a
romper el círculo de la pobreza en el ámbito local y favorecer
la generación de capacidades y las infraestructuras necesarias
para alcanzar un desarrollo real. El precedente más claro de los
actuales programas de ayuda al desarrollo es el Plan Marshall
que canalizó la ayuda financiera hacia Europa proveniente de
Estados Unidos tras la segunda guerra mundial.
Tal fue el éxito de la iniciativa, que la
Comunidad Económica Europea (hoy denominada Unión Europea)
desarrolló a partir de los años sesenta programas de similares
características hacia países del Tercer mundo, principalmente,
las ex-colonias francesas. Esta ayuda fue creciente, sobre todo,
desde la Convención de Yaundé.
Actualmente, la mayoría de países de la Unión
Europea han creado Instituciones de Financiación del Desarrollo
(IFD), con el objetivo de subvencionar las inversiones del
sector privado en los países en desarrollo. Estas instituciones
operan de forma parecida en casi todos los países. En España, la
IFD lleva el nombre de Compañía de Financiación del Desarrollo
(COFIDES, S.A.). Se trata de una empresa pública estatal,
participada mayoritariamente por el ICEX (Instituto de Comercio
Exterior, organismo público dedicado a fomentar las
exportaciones, dependiente del Ministerio de Economía y
Hacienda) Empezó a funcionar en 1990, con el objeto formal de
contribuir al desarrollo industrial de los países menos
desarrollados, con criterios de rentabilidad y fomentar las
inversiones productivas de las empresas españolas en dichos
países.
La Agencia Española de Cooperación
Internacional (AECI) se creó en noviembre de 1988 como órgano de
gestión de la política española de cooperación internacional
para el desarrollo. La AECI es un organismo autónomo adscrito al
Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación a través de la
Secretaría de Estado para la Cooperación Internacional (SECI).
La Agencia es responsable del diseño, la ejecución y la gestión
de los proyectos y programas de cooperación para el desarrollo,
ya sea directamente, con sus propios recursos, o bien mediante
la colaboración con otras entidades nacionales e internacionales
y organizaciones no gubernamentales.
La cooperación internacional para el
desarrollo es un aspecto fundamental de la relación de los
Estados democráticos con los países que no han alcanzado su
mismo nivel de desarrollo. Por lo tanto, la cooperación para el
desarrollo es parte de la acción exterior de los Estados y debe
estar basada en una concepción interdependiente y solidaria de
la sociedad internacional y de las relaciones que en ella se
desarrollan.
Por desgracia, sin embargo, la mayor parte de
la Ayuda Oficial al Desarrollo se ha utilizado con fines
egoístas. En primer lugar, continúa siendo un instrumento
significativo de la política de asuntos exteriores y comercial
de un país. Israel, por ejemplo, recibe más ayuda al desarrollo
por persona que cualquier otro país, a pesar de ser una de las
25 naciones más ricas del mundo. La AOD también puede ser un
arma política útil, como cuando Estados Unidos condonó a Egipto
una deuda de 7.000 millones de dólares por su apoyo a la Guerra
del Golfo de 1991. La ayuda ligada ha sido utilizada, de igual
manera, para resolver graves problemas económicos de
determinadas empresas permitiendo dar salida a sus excedentes.
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