En los trabajos
“Nuevos movimientos económicos en la vida campesina” (1893), “En torno al
llamado problema de los mercados” (1893), “¿Quiénes son los «amigos del
pueblo» y cómo luchan contra los socialdemócratas?” (1894), “Contenido
económico del populismo y su crítica en el libro del señor Struve. (Reflejo
del marxismo en la literatura burguesa)” (1895), y también en la obra
clásica “El desarrollo del capitalismo en Rusia’’ (1899), Lenin, aplicando
con espíritu creador el marxismo al análisis del régimen económico de Rusia,
sometió a una crítica exhaustiva las concepciones de los populistas y de los
marxistas legales. Lenin mostró que en el proceso de desarrollo del
capitalismo tal como se daba en Rusia, se manifestaban las leyes generales
del modo capitalista de producción. Criticó los errores teóricos de los
populistas, que, en lo tocante al mercado interior y al desarrollo del
capitalismo en Rusia, afirmaban que la plusvalía no podía realizarse si no
existían los pequeños productores y el mercado exterior. Demostró que en un
país donde se desarrolla el capitalismo, se produce una diferenciación de
los pequeños labradores en empresarios agrícolas y proletarios asalariados,
de suerte que el capitalismo crea para si el mercado interior. Representaron
una contribución importantísima para la economía política marxista los
trabajos de Lenin sobre la cuestión agraria en los cuales se generalizan los
datos concernientes al desarrollo de la agricultura en Rusia y en otros
países: “El problema agrario y los «críticos de Marx»” (1907), “El programa
agrario de la socialdemocracia en la primera revolución rusa de 1905 —
1907’’ (1907), “Nuevos datos acerca de las leyes del desarrollo del
capitalismo en la agricultura” (1914-1915), y otros. En su lucha contra el
revisionismo ruso y de Europa occidental, que negaba la vigencia de las
leyes de la concentración y de la centralización del capital en la
agricultura, Lenin analizó científicamente las particularidades que presenta
el desenvolvimiento del capitalismo en el agro. Desenvolvió la teoría
marxista sobre la renta diferencial y la renta absoluta, puso de relieve la
función obstaculizadora de esta última para el progreso de las fuerzas
productivas en el campo, mostró la inconsistencia de las afirmaciones de los
economistas burgueses sobre la existencia de la “ley de la fertilidad
decreciente del suelo”. Examinó el problema relativo a la posibilidad, las
condiciones y las consecuencias económicas de la nacionalización de la
tierra en la revolución democrático-burguesa y en la socialista. Lenin
desarrolló con espíritu creador la doctrina de Marx y Engels después de
investigar los nuevos fenómenos que, en el desarrollo del capitalismo,
aparecieron a últimos del siglo XIX y comienzos del XX, creó la teoría del
imperialismo y sentó las bases de la doctrina sobre la crisis general del
capitalismo. Lenin expuso su análisis científico del imperialismo en su obra
“El imperialismo, fase superior del capitalismo” (1916) así como en sus
trabajos: “La bancarrota de la II Internacional” (1915), “El socialismo y la
guerra” (1915), “La consigna de los Estados Unidos de Europa” (1915) ‘‘En
torno al folleto de Junius” (1916), “Sobre una caricatura del marxismo y
sobre el «economismo imperialista»” (1916), “El programa militar de la
revolución proletaria” (1916), ‘‘El imperialismo y la escisión del
socialismo” (1916), y otros. Lenin puso de manifiesto que los monopolios
constituyen la base más profunda del imperialismo, descubrió el nexo y la
relación recíproca entre las peculiaridades económicas fundamentales del
imperialismo y mostró cuál es el lugar histórico que le corresponde. Llegó a
la conclusión de que el imperialismo es el capitalismo: 1) monopolista, 2)
parasitario o en descomposición y 3) agonizante. De ahí que eI imperialismo
sea la antesala de la revolución socialista. Lenin mostró que en la época
imperialista se forma el sistema capitalista de economía mundial, y la
explotación del trabajo por el capital se complementa con la explotación de
los pueblos de los países coloniales y semicoloniales por el capital
financiero de las metrópolis. Éste es el motivo de que el hundimiento del
capitalismo se produzca como resultado de la lucha revolucionaria de la
clase obrera por el socialismo y de la lucha de liberación nacional que
sostienen los pueblos sometidos al imperialismo. No puede salvar al régimen
capitalista el capitalismo monopolista de Estado, que une la fuerza de los
monopolios y del Estado en un solo mecanismo, con el fin de enriquecer a los
monopolios y aplastar tanto al movimiento obrero como al de liberación
nacional. Lenin mostró que el capitalismo monopolista de Estado constituye
la preparación material más completa del socialismo. Realizó un profundo
análisis de la ley de la desigualdad del desarrollo económico y político de
los países capitalistas en el período del imperialismo y llego a la
conclusión de que la revolución socialista podía triunfar inicialmente en
varios países capitalistas o en uno solo de ellos. Esto constituía el
desarrollo creador de la teoría de la revolución socialista cuya veracidad
ha sido brillantemente confirmada por la historia. Importantísima es la
contribución de Lenin al desenvolvimiento de la economía política del
socialismo y del comunismo. En sus trabajos “El Estado y la revolución”
(1917). “Las tareas inmediatas del Poder Soviético” (1918), “Cómo organizar
la emulación’’ (1918), “Una gran iniciativa” (1919), “Acerca de un plan
económico único” (1921), “Economía y política en la época de la dictadura
del proletariado” (1919), “Sobre el impuesto en especie” (1921). “De la
cooperación” (1923) y otros varios, Lenin sentó las bases de la economía
política del socialismo y del comunismo. Formuló una caracterización general
del socialismo y del comunismo, puso de manifiesto los rasgos comunes a las
dos fases del comunismo, mostró la diferencia esencial que entre una y otra
existe y que es determinada por el nivel de desarrollo de las fuerzas
productivas, por el grado de madurez económica y política de la saciedad,
por la preparación cultural de los trabajadores. Al señalar las tareas de la
edificación socialista en Rusia, Lenin indicaba que era necesario
electrificar el país, organizar la industria, la agricultura y el transporte
sobre la base técnica de la gran industria moderna. Consideraba Lenin que la
productividad del trabajo es lo más importante para la victoria del nuevo
régimen social. De ahí que la tarea principal, después de la victoria de la
revolución socialista, consista en alcanzar la máxima productividad del
trabajo, y en relación con ello (y para ello), lograr su máxima
organización. Mostró que una vez el proletariado en el poder del Estado, el
auge de las fuerzas productivas de la agricultura se halla vinculado a la
transformación socialista da la agricultura mediante la cooperación. A la
vez que exhortaba a aprovechar el entusiasmo revolucionario de las masas,
Lenin insistía en la extraordinaria importancia que tiene, bajo el
socialismo, interesar a los trabajadores en el aspecto material por los
resultados de su trabajo. Lenin reveló el valor de la emulación socialista
como recurso cardinal para incorporar a las masas a la edificación de la
nueva sociedad y elevar la productividad del trabajo. Estimó en alto grado
los sábados comunistas como una gran iniciativa, consciente y voluntaria, de
los trabajadores y vio en este movimiento el “principio del comunismo en la
práctica”. Consideraba que constituye una condición importantísima y
necesaria de las transformaciones socialistas y comunistas asegurar a cada
miembro de la sociedad las mismas posibilidades de utilizar todos los
resultados de la ciencia y de la cultura, asegurar el desarrollo libre e
integral de cada trabajador. Formuló los principios de la revolución
cultural socialista, en el transcurso de la cual el saber se convierte en
patrimonio de las amplias masas trabajadoras. Dedicó gran atención a
elaborar los principios en que ha de basarse el gobierno de la sociedad y
con este motivo caracterizó la correlación entre economía y política en el
período de la construcción del socialismo. “La tarea de dirigir el Estado
—escribió Lenin— planteada ahora en primer término ante el Poder Soviético
presenta, además, la particularidad de que ahora se trata de una dirección
en que no es la política, sino la economía lo que adquiere principal
importancia”. Lenin demostró que sólo la vanguardia de la clase obrera, el
Partido Comunista, orientador de la actividad de los trabajadores en todas
los esferas de la vida social, puede dirigir el proceso de las
transformaciones sociales. Lenin dirigió un inmenso trabajo práctico en la
creación de la nueva sociedad en la U.R.S.S. Bajo su dirección, el Partido
elaboró el plan de la transformación radical del país, el plan de la
edificación del socialismo. Al formular la teoría sobre la victoria de la
revolución socialista en un solo país, Lenin fundamentó el principio de la
coexistencia pacífica de los estados socialistas y capitalistas, así como el
de la emulación económica entre ellos. La herencia leninista constituye una
de las fuentes de la actividad creadora del Partido Comunista de la Unión
Soviética y del movimiento comunista internacional con miras a la
transformación revolucionaria de la sociedad, a la edificación del
socialismo y del comunismo. Las ideas de Lenin se han concretado y
desarrollado en el programa del P.C.U.S. adoptado por el XXII Congreso del
Partido (1961), programa que constituye el plan científico de la
construcción de la sociedad comunista.
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