DIVISA: unidad monetaria de un país. Por divisa se entiende asimismo el
tipo de sistema monetario de un país en dependencia de la base de
garantía (oro, plata, divisa papel). El término de “divisa” también se
emplea para designar la moneda extranjera que participa en el sistema de
pagos internacional (divisa extranjero). Después de la crisis económica
mundial de 1929— 1933, todas las divisas de los países capitalistas son
papel moneda. Ello hace que las monedas capitalistas sean inestables y
se encuentren sujetas a frecuentes crisis, a la
inflación (ver) y a la
devaluación (ver). Las monedas de los países capitalistas se subdividen
en: a) convertibles en otras monedas, b) de convertibilidad limitada, es
decir, convertibles sólo en algunas otras, y c) cerradas o monedas
utilizables únicamente dentro de un país dado. La convertibilidad de la
moneda puede ser completa o sólo parcial: exterior o interior. Cuando la
convertibilidad es exterior, la libre conversión en otras divisas sólo
se concede a los extranjeros, mientras que para los ciudadanos de la
zona dada de divisas se exige un permiso especial de los institutos
monetarios del país; si la convertibilidad es interior, los ciudadanos
del país gozan del derecho da conversión libre y es de los extranjeros
de quienes se requiere la obtención de un permiso especial. Hasta
diciembre de 1958, fueron monedas convertibles el dólar de los Estados
Unidos, el franco suizo y el escudo portugués. Desde diciembre de 1958,
han pasado a ser convertibles la mayor parte de las divisas de la Europa
occidental. En el mundo capitalista, las monedas clave, es decir,
aquéllas en que se efectúan casi todos los pagos internacionales y que
se utilizan en calidad de divisas de reserva, son el dólar de los
Estados Unidos y la libra esterlina inglesa. En los últimos años, se
viene ampliando el uso del marco germano occidental, del franco francés
y de la lira italiana en los pagos internacionales. A medida que
disminuye el peso especifico de los Estados Unidos en la economía del
mundo capitalista, se debilitan sensiblemente las posiciones de la
divisa capitalista fundamental; el dólar norteamericano. La crisis de
divisas ha tomado la forma de “crisis del dólar” y se halla condicionada
por el hecho de que la agresiva política exterior de los Estados Unidos
exige gastos enormes para mantener las bases militares estadounidenses
en el extranjero y para prestar ayuda a los regímenes reaccionarios de
muchos países. Junto a la exportación de capital privado, los gastos del
Gobierno en el extranjero pesan como abrumadora carga sobre la balanza
de pagos de los Estados Unidos, cuyo déficit el Estado se ve obligado a
cubrir con oro. A ello se debe que durante el período comprendido entre
1953—1963, las reservas de oro de los Estados Unidos se hayan reducido
de 22 mil millones de dólares a 16 mil millones. Sufre también crisis la
segunda gran divisa capitalista: la libra esterlina inglesa. El Fondo
Monetario Internacional, que funciona desde 1946, no ha podido superar
la crisis de divisas del sistema capitalista. La moneda de la U.R.S.S.
—el rublo— y las monedas de los otros países socialistas se diferencian
radicalmente de las divisas de los países capitalistas, lo cual se
deriva de la esencia misma del régimen socialista. Las monedas de los
países socialistas son las más firmas, pues su cobertura está formada
tanto por las reservas de oro como, y ante todo, por la inmensa cantidad
de mercancías que se encuentran en manos del Estado y que se ponen en
circulación a precios fijos, establecidos según un plan.
Ver también
Los mercados de divisas