DESINTEGRACIÓN DEL SISTEMA COLONIAL DEL IMPERIALISMO: proceso en que se
liquidan las relaciones económicas y políticas basadas en la opresión de
los países coloniales y dependientes por parte de los estados
imperialistas y se forman estados nuevos e independientes en lugar de
las antiguas colonias. En la segunda etapa de la crisis general del
capitalismo, el movimiento de liberación nacional adquirió tal
envergadura que llevó la crisis del sistema colonial del imperialismo
(ver) al proceso de desintegración; en la etapa tercera —actual— de la
crisis general del capitalismo, dicho proceso ha entrado en su estado
final, es decir, en el de la quiebra del vergonzoso sistema colonial
imperialista. Hacia finales de 1963, habían alcanzado su independencia
nacional cerca de cincuenta países antes coloniales y dependientes. “El
hundimiento del sistema de la esclavitud colonial bajo el embate del
movimiento de liberación nacional constituye el fenómeno que sigue, por
su importancia histórica, a la formación del sistema mundial del
socialismo”, se dice en la Declaración de la Conferencia de
representantes de los partidos comunistas y obreros celebrada en 1960.
El desplome del sistema de la esclavitud colonial señala el inicio de un
nuevo período histórico en la vida de los pueblos de Asia, África y
América Latina, pueblos que han empezado a participar activamente en la
vida política internacional. Las fuerzas del socialismo mundial han
contribuido de manera decisiva a la lucha de los pueblos de las colonias
y países dependientes. Los países socialistas se han convertido,
actualmente, en el escudo y en la segura garantía de las conquistas
revolucionarias, del desarrollo nacional independiente de los pueblos
que se han liberado. La Unión Soviética, junto con los países de la
comunidad socialista, considera como su deber internacionalista prestar
al movimiento de liberación nacional de los pueblos, fraternal y
desinteresada ayuda en todos los sentidos, ayuda que contribuye
eficazmente a desintegrar el sistema colonial del imperialismo y a
reforzar la independencia nacional de las excolonias. La existencia del
sistema mundial del socialismo y la ayuda del campo socialista abren,
ante los pueblos de los países liberados, las amplias perspectivas del
resurgimiento nacional, de acabar con la miseria secular y alcanzar la
independencia económica, hacen posible seguir la vía no capitalista de
desarrollo (ver). El Partido Comunista de la Unión Soviética ve la unión
fraterna con los pueblos que se han emancipado del yugo colonial como la
piedra angular de su política internacional. Los jóvenes estados
independientes actúan en la esfera internacional como una fuerza en
líneas generales progresiva revolucionaria y antiimperialista. Aunar los
esfuerzos de los pueblos de los países liberados y de los estados
socialistas en la lucha contra el peligro de guerra constituye un factor
importantísimo de la paz mundial. Este poderoso frente de pueblos que
representa a las dos terceras partes de la humanidad, junto con el
movimiento obrero internacional, puede obligar a los agresores
imperialistas a renunciar a sus proyectos de desencadenar una nueva
guerra mundial. El hundimiento del sistema colonial del imperialismo
multiplica en alto grado las fuerzas progresivas de la humanidad y
debilita las fuerzas del imperialismo. La mayor parte de los jóvenes
estados soberanos no se han liberado todavía del sistema capitalista
mundial de economía. Continúan sometidos a la explotación de los
monopolios capitalistas y seguirán siendo objeto de la explotación semicolonial hasta que, contando con el apoyo de los países socialistas,
terminen con la dependencia económica respecto al imperialismo.