CRISIS ECONÓMICA DE SUPERPRODUCCIÓN: fase del ciclo capitalista
caracterizada por el estallido de todas las contradicciones de la economía
capitalista. La crisis económica se manifiesta en la superproducción de
mercancías y en el hecho de que se acentúan bruscamente las dificultades de
venta. Las empresas o se cierran o reducen sensiblemente la producción de
mercancías, crece el paro forzoso en masa, desciende en alto grado el nivel
de vida de los trabajadores, se altera el comercio, se desequilibran las
relaciones monetarias y crediticias, quiebran firmas industriales
comerciales y bancarias. Bajo el capitalismo la superproducción de
mercancías no es absoluta, sino relativa, pues significa que se da un exceso
de mercancías tan sólo en relación con la demanda solvente. La causa de las
crisis económicas de superproducción rende en la contradicción fundamental
del capitalismo: la que existe entre el carácter social de la producción y
la forma capitalista privada de apropiarse los resultados de la misma. Dicha
contradicción se manifiesta en la anarquía de la producción capitalista, en
la alteración constante de las proporciones en la economía de los países
capitalistas, en la contradicción existente entre la producción y el
consumo, entre la burguesía y el proletariado. En el curso de la
reproducción capitalista se pone inevitablemente al descubierto el
antagonismo entre los fines de la producción capitalista y el medio de
alcanzarlos. En su afán de ganancias, los capitalistas procuran ampliar sin
limites la producción, lanzan al mercado una cantidad de artículos cada vez
mayor. Al mismo tiempo, elevan el grado de explotación de los trabajadores y
reducen su nivel de vida. Ello hace que la demanda solvente de la población
empiece a rezagarse de las posibilidades de producción, lo cual conduce,
inevitablemente, a que surjan dificultades para realizar las mercancías
producidas en las empresas capitalistas. Las mercancías no se venden, las
empresas no pueden reponer sus gastos, se encuentran imposibilitadas de
continuar producción. En consecuencia, se altera el proceso de producción en
las empresas, en la correspondiente rama y en toda la economía de la
sociedad capitalista. El capitalismo sale de la crisis destruyendo parte de
las fuerzas productivas (cierre de empresas, destrucción de mercancías),
acentuando la explotación de los trabajadores y también renovando el capital
fijo. Mas como quiera que en el marco del capitalismo no es posible eliminar
la causa fundamental de las crisis de superproducción, surgen éstas una y
otra vez, aparecen en todas las esferas de la vida económica (en la
producción, en la distribución, en el cambio y en el consumo, en la
industria y en la agricultura) y se extienden a todo el mundo capitalista.
En el período del capitalismo premonopolista, estas crisis se repetían cada
10-11 años (en 1825, 1836, 1847 — 1848, 1857, 1866, 1873, 1882, 1890). La
más profunda de todas ellas fue la de 1873. La sustitución de la libre
competencia por el dominio de los monopolios ha conducido a que las crisis
económicas sean más frecuentes y prolongadas, y a que sean más cortos los
períodos de auge. En las condiciones de la crisis general del capitalismo
(ver) las crisis económicas de superproducción han pasado a ser mucho más
agudas y destructivas. A la par que se agravan hasta límites extremos todas
las contradicciones del capitalismo y se ahondan las crisis económicas, en
el ciclo capitalista se registran algunos cambios esenciales. En el período
de la posguerra, la economía capitalista se distingue por la acentuación de
la desigualdad en el desarrollo de los países capitalistas, por el aumento
de la frecuencia con que se interrumpe el curso de la reproducción
capitalista y por nuevos fenómenos críticos. El hecho se presenta con
singular claridad en el ejemplo que ofrecen los Estados Unidos, que han
pasado por cuatro crisis económicas después de la segunda guerra mundial, a
saber: en 1948—1949, 1953—1964, 1957—1958, 1960-1961. El desarrollo del
capitalismo monopolista de Estado (ver) la militarización de la economía y
la inflación han originado nuevas dificultades y contradicciones en el
proceso de la reproducción capitalista. Como consecuencia se acentúa más aun
la anarquía de la producción capitalista, la desigualdad en el desarrollo de
esta última, la explotación de los trabajadores, el conflicto entre el
volumen de la producción y la escasa capacidad adquisitiva de la población.
Las crisis económicas, por tanto, son una prueba de que el capitalismo se
desarrolla a costa de despilfarrar las fuerzas productivas, a la vez que
condena a millones de trabajadores a una existencia casi da hambre. En ellas
se revela nítidamente la falta de correspondencia entre las relaciones de
producción de la sociedad burguesa por una parte y el nivel y estado de las
fuerzas productivas actuales por otra, se pone de manifiesto el carácter
transitorio del modo capitalista de producción. Esto predetermina la inevitabilidad objetiva del hundimiento del capitalismo y la necesidad de
sustituir este sistema por el sistema socialista de economía.